De la pantalla a los audífonos: Schwartzman, Deschanel, Johansson y Riley

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Aparte de su vocación actoral, Jason Schwartzman, Zooey Deschanel, Scarlett Johansson y Sam Riley, comparten una fascinación por la música que los ha llevado a escribir sus propias canciones. En esta segunda entrega, cinco nuevos casos siguen demostrando la paradoja de Jared Leto (”si dejas de actuar, tu grupo será una basura”): dos chicas guapas, un actor de estirpe y la última encarnación cinematográfica de Ian Curtis. Todos, sub-30 que nos acompañarán por un buen rato en el cine. En la música, está por verse.

Fotos por: Ivette Orenos (J.S) y Frank Yang (She & Him)

Disclaimer: “De la pantalla a los audífonos” no pretende ser una recolección arqueológica de actores (y actrices) que prueban suerte en el mundo de la música. Ciertamente, en la faz de la tierra existen muchos casos y la labor de recolectarlos todos recae en otras personas. Nosotros nos dedicamos a pasar por un cedazo y entregarles una selección.

No podemos tapar el sol con un dedo.

Dicho esto, empezamos.

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Coconut Records

En la primera versión de “De la pantalla a los audífonos” quedaron varios pendientes. Estuvo Robert, hermano de Jason Schwartzman. Ambos, miembros de la dinastía Coppola. Hablamos de Phantom Planet (donde Jason tocó batería), pero dejamos de lado Coconut Records, proyecto solista que mantiene ocupado al protagonista de Maria Antonieta desde 2006, cuando se encerró en Malibu a grabar su primer disco, Nighttiming (2007, Young Baby Records), junto al chascón guitarrista de Incubus, Mike Eiziger.

Schwartzman se encargó de prácticamente toda la instrumentación y voces, aunque en este último ítem fue acompañado por Kirsten Dunst, Zooey Deschanel, Benjamin Einziger (hermano de Mike) y su ya mentado hermano Robert. También participaron, de una u otra forma, Brandon Boyd, Sam Farrar (de Phantom Planet), Jennifer Furches (con quien trabajó en The Darjeeling Limited), Ben Kenney (ex-The Roots, hoy bajista de Incubus), Brendan O’Brien (productor de discos de Stone Temple Pilots, Rage Against The Machine, Pearl Jam, Bruce Springsteen, etcétera) y Roman Coppola (responsable de la portada del disco). “Pura gente chora”, como dijo alguna vez un lanza internacional.

El resultado es un disco versátil, con canciones que van desde folk (”Slowly”) y country a la Black Rebel Motorcycle Club en clave Howl (”Mama”), hasta el rock tipo Weezer (”Back To You”), pasando por una suerte de bossanova en “Summer Day”. En una palabra: pop. Y del bueno. A “Nighttiming” y “West Coast” (aparecida alguna vez en The O.C) les basta con una escucha para que no puedan sacarlas de sus cabezas.

Y si de algo pueden estar seguros, es que una parte de este tipo está en el disco (de hecho, las primeras copias venían con unas Polaroids tomadas por él mismo). Es pura intimidad.

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She & Him

Zooey Deschanel no es una celebridad rimbombante, pero sus ojos azules no se olvidan nunca. Algunos la recordarán por su papel en Almost Famous, donde era la hermana mayor William Miller, el protagonista. Otros la deben haber visto como la novia psycho de Andy Botwin, en Weeds.

Como sea, Deschanel canta. Y muy bien. De hecho, según algunos, su voz es una combinación lineal entre Feist y Regina Spektor. Al menos así lo ratifica en She & Him, donde ella compone y M. Ward (el amigote de Bright Eyes) aporta instrumentación, arreglos y producción.

La historia de cómo se conocieron es más o menos así: en The Go-Getter (2007), ella, además de actuar, grabó junto a Ward una versión de “When I Get To The Border”, como parte del soundtrack de la película. En ese entonces, Deschanel ya tenía varias canciones escritas y M. Ward -ni tonto- se ofreció para producir el disco: Volume One (Merge, 2008).

En un comienzo, trabajaban a distancia (vía e-mail). Ward estaba en Portland y Deschanel en Los Angeles. Y luego se juntaron -para felicidad del buen Matt- en Portland para grabar entre diciembre de 2006 y marzo de 2007. En total, trece canciones, una de ellas (”Sweet Darlin”) co-escrita con su ex, Jason Schwartzman. También hay dos bien logrados covers: “You’ve Really Got a Hold on Me” (de Smokey Robinson, también versionada por The Small Faces, además de los Beatles en With The Beatles de 1963) y “I Should Have Known Better” (del A Hard Day’s Night, de los mismos Beatles).

El primer single, “Why Do You Let Me Stay Here?“, tiene un bonito video para ver. Además, en él se bosqueja lo que es She & Him: ella se roba la película y él, desde el anonimato, hace una impecable pega.

Cabe destacar que él es el responsable de darle el impulso que ella necesitaba para superar la vergüenza (y el miedo) que le producía mostrar sus canciones. El tipo que la sacó a Zooey de la clandestinidad musical.

Luego de escuchar el disco, eso se agradece.

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Scarlett Johansson

De Anywhere I Lay My Head (2008, Rhino), el disco debut de Scarlett Johhansson, se han dicho muchas cosas. Más malas que buenas, por cierto. Desde que sólo se trata de “otro álbum hecho por una actriz que debió mantenerse lejos, muy lejos del negocio de la música” hasta que “lo único que hemos aprendido sobre ella es que realmente le gusta Tom Waits”.

Johhansson, como actriz, a sus nóveles 23 años ya acumula catorce premios cinematográficos, sin mencionar que es la nueva musa de Woody Allen. O sea, además de ser una de las mujeres más guapas del mundillo de los famosos (eso dicen los rankings “especializados”), en su pega lo hace bastante bien.

En la otra trinchera -la música-, fue invitada por los mismísimos The Jesus & The Mary Chain (nota aparte: se rumorea que vienen a Chile) para hacer los coros de “Just Like Honey”, en su concierto de regreso, el año pasado. Como si fuera poco, su disco está compuesto por diez covers de Tom Waits y una canción propia (”Song For Jo”). Para rematar, contó con la producción del TV on The Radio, Dave Sitek ,y las colaboraciones de Nick Zinner (guitarrista de Yeah Yeah Yeah’s) y un tal David Bowie (a quien, dicen, conoció durante la filmación de The Prestige, dirigida por Christopher “Batman The Dark Night” Nolan).

En ese contexto, resulta extremadamente difícil limpiar toda esa información con el fin de hacer una crítica imparcial (que probablemente sea imposible, tratándose de música) a Scarlett, la cantante pura, y no a la actriz guapa que se codea con tales y tales, de buena carrera en el cine y todo lo demás.

Hay que considerar también que con todos esos antecedentes (musicales, actorales y extraprogramáticos), las exigencias aumentan exponencialmente. Por otro lado, es fundamental desmitificar la idea de que el chaqueteo sea deporte nacional chileno. Nunca fue: en todas partes se cuecen habas.

Así las cosas, la opción más sensata parece ser darle una oportunidad. Después de todo, S. Jo. tuvo la pachorra necesaria para versionar a un un tipo especialmente difícil, como lo es Tom Waits. Y mal que mal, momentos buenos hay varios. El single, “Falling Down” y “Anywhere I Lay My Head“, sólo por nombrar algunos.

Si el propio Waits -la víctima de la historia según sus más ortodoxos fans- ha entregado sus bendiciones, el trabajo de Johansson no puede ser tan malo como dicen.

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Sam Riley

Antes de encarnar a Ian Curtis en Control (2007), Sam Riley era un perfecto desconocido. O casi. Su nombre aparecía en los créditos de 24 Hour Party People (2002), donde personificó a otro mítico del rock inglés: Mark E. Smith (de The Fall). Y claro, también tenía una banda medianamente conocida en Inglaterra, llamada 10.000 Things.

En abril del 2005, junto a su hermano George y otros tres amigos de Leeds, editaron su disco homónimo, a través de Fiction/Polydor Records. Y mal no les fue. Gracias a la tribuna concedida por la NME y la BBC, llegaron a estar terceros en los charts ingleses (gracias al single “Dogsbody“). Todo iba viento en popa hasta que, en septiembre del mismo año, fueron despedidos del sello. Meses después, Riley dejaba la banda para dedicarse por completo a la filmación de Control.

A los 10.000 Things los relacionaron con los New York Dolls, principalmente por la voz de Riley (a ratos parecida a la de David Johansen). Ellos, no conformes con esa comparación, declararon su devoción por números tan disimiles como Devo, Little Richard, Gang of Four y Rage Against the Machine. Mientras que una fan aseguraba que eran como The Hives, pero “2.223.447.464 millones de veces mejor”. Al grano: vean el video de “Dogsbody” y juzguen ustedes mismos.

Sobre la actualidad y futuro de 10.000 Things, no se sabe demasiado. Su sitio web es un tributo a los 90’s y Sam Riley se radicó en Berlín, dónde vive junto a su novia, Alexandra Maria Lara. La misma que interpretó en Control a Annik Honoré, la periodista belga que enamoró a Ian Curtis.

Como sea, el fotógrafo de la NME, Guy Eppel, tomó algunas fotografías de Riley en un show de 10.000 Things. Según la información que entrega su Flickr, estas serían del 12 de agoto de 2008. ¿Regreso o bluff? No lo sabemos.

Pero una cosa podemos sacar en limpio de todo esto: el papel de frontman ya era parte de la vida de Sam Riley. Y eso en Control se notó.

3 Comentarios :

pool:

02.09.08 @ 3:43 pm

Pastelero a tus pasteles, actuan mal y cantan peor, que mas ? por que nos venden esta mierda ? pelicual alternativas al peo y musica de mierda, por un lado salen el la revista “People” mostrando lo cool que son y por otro Rock de Luxe comentan sus discon “intimos” una verdadera mierda de mundo.

M:

08.09.08 @ 2:44 pm

El disco de She & Him tiene muy buenas canciones. Es un agrado oírlo.

halila:

21.11.08 @ 9:29 pm

me gustaron los 10.000 ,sam riley es un buen frontman , a mi criterio tiene futuro , a comparación de otros que quieren cantar como Johanssen ummmmmmmmmm… la actuación le queda como anillo al dedo. jajajaj

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