Valdivia y el Festival: una ciudad tocada por la coca

Publicado por disorder.cl

Archivo: 1752 artículos

Estoy en la fila para Qué Pena Esa Vida. En un Movieland de Valdivia. Delante mío hay un gordo, completamente sudado, que no para de tirarse gases mientras le da mascadas a un completo gigante. Tiene la camisa chorreada y un par de credenciales colgando. El sudor que le cae por la frente le tiene el cuello de la camisa de color café-amarillento, supongo que esto se debe al mezclarse con algo que debe ser piñén. Parece que en Santiago – creo que él es de Santiago por la forma en la que habla – la gente no se baña mucho (pero si jala harto).

Por Roberto Collao

Soy de Paillaco, un pueblito ubicado a 45 kilómetros de la ciudad de Valdivia; justo en el cruce de la carretera que lleva a Valdivia y la Ruta 5. Un lugar tranquilo, sustentado únicamente de actividades agropecuarias; principalmente el cultivo de papas, frutales, y la venta de bovinos y ovinos que permiten el aporte de carne y lana a las familias de mi zona. Por esto, para nosotros, los paillaquinos, el Festival de Valdivia siempre ha resultado especial; mediante él podemos vender nuestros mejores tejidos y gran parte de nuestras cosechas, las que, en ocasiones, son utilizadas en los grandes cocteles que se dan en la ceremonia inaugural y de cierre del certamen.

Ceremonias y funciones a las que nunca he podido asistir – a pesar de ser estudiante de Periodismo de la Universidad Austral – pero que ahora, gracias a la Municipalidad de Valdivia, puedo comenzar a vislumbrar. Ocurre que tras contarle parte de mi historia, la municipalidad accedió a darme invitaciones para dos películas: Metro Cuadrado y Que Pena Esa Vida; y como la plata escasea, decidí sólo ver la segunda y vender las entradas para la primera. Con lo que obtenga tras la venta, planeo pagar el cibercafé que necesito para escribir y enviar este texto, el que espero no sea ignorado o censurado como ha ocurrido en ocasiones anteriores en las que he enviado textos a medios manejados por gente de Santiago.

Pero eso por ahora no importa mucho. Ya que ya estoy aquí. En la fila de espera para Qué Pena Esa Vida. Minutos antes de llegar acá, lo primero que hice fue preguntar dónde queda el baño, para así poder ofrecer los boletos, y también para descargar el desayuno de huevos con tocino que estaba causando estragos en mis intestinos. Entonces, luego de dejar caer los troncos, y justo cuando me voy a lavar las manos, un grupo de huevones de mi edad corta líneas de coca frente al espejo. Las conozco, ya que siempre ocurre lo mismo: cuando llega octubre, los santiaguinos invaden Valdivia con todo tipo de drogas – principalmente coca y pasta base – y por esto gran parte de nuestras calles terminan destrozadas y llenas de basura. Ellos no respetan nada. Creen estar en una fiesta de cuatro días en donde todo está permitido. Situación lamentable, porque son los ancianos de Paillaco, Futrono y La Unión, los que terminan limpiando los alrededores de estos cines que terminan transformados en verdaderos vertederos.

Mientras recuerdo todo esto me convidan coca. Les digo que no, gracias. Siempre digo gracias. Sea algo bueno o malo. Así me lo enseño mi madre, una mujer que por 35 años se ha dedicado a los servicios públicos de aseo. Una mujer que tiene que limpiar toda la mierda que en las calles y sectores públicos deja este mismo tipo de inconscientes: desde paquetes de cabritas, volantes y diarios, a restos de comida y vómitos. Obviamente, estos tres santiaguinos hijos de papito, no saben nada de eso, y por esto, tras mi negativa, me miran de arriba hacia abajo,  justo después de refregar sus narices contra el lavamanos – el que tenían blanco como limpia-pizarras – para luego reírse a carcajadas de mi y – supongo – mi apariencia.

No los pesco y vuelvo a la fila sin poder conseguir alguien a quien ofrecerle las entradas. Pasan los minutos, y justo cuando estoy por entrar a la película, el gordo sudado del que les conté al principio me pregunta de qué medio soy. Sé que mi respuesta no le interesa y sólo me lo pregunta para matar el tiempo y molestarme. Entonces le digo que no soy de ninguno medio, que soy un estudiante de Periodismo de la Universidad Austral y que vine por mi propia cuenta. El gordo continúa: “¿Y de dónde sacaste las entradas?”. Le digo que no es su problema. En eso llama a un guardia el que me pregunta lo mismo y pide revisar mi mochila.

Entonces, mientras mastico la rabia, pienso: sólo faltan cuatro días para que se vaya toda esta gente de mierda.

Ya estoy harto de ser un turista en mi comuna.

Comentarios publicados en "Valdivia y el Festival: una ciudad tocada por la coca"

¡Deja el tuyo!
  • 1

    bien, por fin alguien lo dice. los santiaguinos son malvados.

  • 2

    Creo que una gran parte de esa gente culiá lee Disorder

  • 3
    Dani

    Y más encima la película esa tiene toda la ondita de gente santiaguina cool.
    Buena columna!

    (Hay que corregir un tilde que está de más en “y cómo la plata escasea”).

  • 4
    Constanza Gutiérrez

    Es terrible, realmente lamentable, que los santiaguinos no adivinen apenas te ven que eres el hijo de la señora que limpia los estragos que dejan. ¿Qué se han imaginado? ¡ofreciéndote coca los muy ignorantes! ¡vienen de Santiago y no son adivinos! ¿dónde se ha visto? Qué desparpajo.

    Lo más lamentable, en realidad, es que escribas historias tan mal, mientras estudias periodismo. Independiente de que no hayas sido capaz de escribir bien el título de la película siquiera, creo que no tienes ni la más mínima idea de cómo se estructura una historia.

  • 5
    fer

    interesante el punto de vista del cómo una ciudad linda se llena de gente de mierda por un par de dias

    en pos de la curtura

    pd: pq te pidieron revisar la mochila ?

  • 6

    y que queda para nosotros los viñamarinos durante el periodo estival? (?)

  • 7
    Van

    Una mierda de columna… y algo mas… que pena TU vida

  • 8
    Diego

    Odien, oh pequeños seres bucólicos!
    Al Citadino que drogas duras porta,
    Pero callen mientras venden papas y ovejitas,
    porque al final el citadino se las compra toditas,
    y de pasadita les inyecta plata por un festival.

    Me esforcé, me pegué un saque pa escribir eso…

    PS: No te quejes de huevadas, coqueros hay en todas partes, si te dejas sorprender por unos cabros que jalan y más encima te ofrecen, no se… mejor ándate a un convento (y TE OFRECEN, esos locos si que eran buena onda!)

  • 9
    Payazo!

    Cuatico, pero lamentablemente cierto….
    comparto el sentir de Roberto, a veces me da vergueza ir a regiones y decir qe soy santiaguino!

  • 10

    ¿Cómo pueden publicar esta estupidez? la redacción es pésima y la historia del baño es muy fake, nadie es tan idiota como pa’ ofrecer coca a un weón equis (con cuea a un conocido).

  • 11
    Carlai

    Que pena TU vida weòn, exageradamente dramàtica. Si, los santiaguinos nos invaden y que? son 4 putos dias. Malisima columna, me da verguenza saber que comparto ciudad con un pendejo tan llorón.

  • 12

    Yo creo que no hay que ser tan alarmistas.
    La situación que le tocó vivir a este joven, tiene estrecha relación con su comuna de origen, su situación social y la discriminación que existe ante estas temáticas. A toda la gente del sur, más de algún santiaguino ignorante, habrá preguntado “¿Allá se movilizan en vaca, cierto?”. No hay que generalizar, y no hay que tomárselo tan a mal, yo soy de Valdivia y me encanta el FICV y que se llene de Santiaguinos; considero que es un aporte a la economía de la ciudad, y a generar espacios hacia la interculturalidad. Los vómitos, incluso, pueden ser de gente de Valdivia… y no tiene nada que ver con el festival, mal que mal, carretes hay todo el año y no falta el que invoca a Guajardo de cuando en vez. Saludos.
    CONSEJO: Tomarse un Tapsín periodo.

  • 13
    Jorge

    Que pena tu columna. Mucha gente de Santiago va a hacer excelentes cosas a esa ciudad, dan charlas, ponen plata, llevan sus películas y con cueva comen çrudos y toman çhelas.
    Pendejo imbécil. Generalizar es una estupidez. Pelotudo,

  • 14
    Camilo Robledo

    Buena foto, me gustó tu columna.

  • 15
    Diego

    solución: no vaya, haga su propio festival comunal, invite participantes solo de regiones y nadie de stgo.
    soy de pto montt y conosco muy bien las cosas en regiones
    y de verdad es una columna muerta tipica del resentido de región con la gente de stgo…
    muerto….
    lo mejor de la columna las fotos…
    saludos!

  • 16
    Sebastian Gatica

    Horrible, viva su vida, siga cultivando su campo y vendiendo sus entradas, a ver si le alcanza para comprar mas tocino con lo pooooco que gana…

  • 18
    Carola

    las opiniones son sólo sobre la gente de regiones v/s los santiaguinos q se creen dueños del país y por otro lado los locos que les hubiera gustado estar ahi pa q les convidaran una raya. Me gustó la columna porq está escrita con sentimientos, sea verdad o no, lo creí mientras la leí… se nota q ud es de región y lleva bien puesto su apellido.
    lamentablemente y como muchas cosas, parece q el festival está watiando con el tiempo…

  • 19
    Tomás

    mmmm.. jalar coca en los baños del cine debe ser una actividad super cool.. lo tendré en cuenta la proxima vez q vea una pelicula..

    XD

    jaja si tampoco es pa tanto.. gente tarada hay en todas partes.. en stgo hay más porque hay una mayor polación.

    adios!

  • 20
    Rolo

    El clasico territorialismo regional, si es por eso todos los de regiones son huasos

    Hueones hay en todos lados, sigue escribiendo

  • 21
    Sebastian Montory

    Hay que entender que esta columna es una mera canalización a un sentimiento reprimido, así que me parece re ignorante y poco empático comenzar con argumentos reduccionistas tales como
    ” que dramática la vida de este narrador, escribe bien”.
    Es un hecho que la única razón por la cual el festival es en Valdivia, es para dar un escenario natural ( cosa desconocida por la manga de hipsters que sintetizan la ignorancia de un país sin memoria y sin modales).
    Habrá que aguantar nomás, pero gracias por el espacio de opinión.

    ps: El año pasado vi frustrados mis intentos de ver un film ya que la niña que atendía las entradas optó por colar a sus amiguitos fisgones en lugar de primar ala gente con entrada comprada.
    Santiaguinos, claramente,
    que sociológicamente ven algo externo a su adorada capital como algo que esta permitido transgredir.

  • 22
    Sebastián Rob

    Soy un Santiaguino de aquellos.
    Solo quiero decir: que la película se llama “Qué pena tu vida”.

    Me gusto lo exagerado del narrador. Son mas Snobs, menos incultos. Pero algo así. Si te regalan mas coca, aceptala y despues la vendes.

  • 23
    Sebastián Montory

    Tocayo Seba, nos vemos en Stgo.
    Ahora Martina hace gala por su ausencia, debería enviarle el link acá presente.

  • 24
    pinchenacofresita

    Siempre que voy a Santiago me pasa lo mismo, los wns no entienden el “sarcasmo sureño” , una forma de lenguajear ( usando mal un concepto formulado por H .Maturana) que no es ni totalmente descriptiva ni totalmente satírica. O sea, es una verdad algo exagerada que generalmente se expresa bajo una fina capa de agresividad que es frontal pero no dañina y que queda mucho mejor si se acompaña con hectolitros de alcohol….no lo puedo definir mas claramente.
    Cada vez que carreteo con santiaguinos termino pidiendo disculpas o explicando que no hablaba totalmente en serio. etc. (son todos unos chuchesumadres )

  • 25
    Camila Beltrán

    ¡¿Pasta Base?! Capitalinos flaites

  • 26

    Que onda los provincianos nazis y canutos.

    Cuiden a sus niños, que llegan los santiaguinos depredadores a comerse las guaguaaaas, a violar a las mujeres y a inundar todo con su droga coshina”

  • 27
    SunKilMoon

    Pucha que hay haters, trolls, gente hueca y pasá a ego en esta página, es como ir a 4chan.

    feliz es la idea de no toparme jamás con wns como ustedes.