Conciertos en Chile: lo caro cuesta más caro

Publicado por Francisco Campos

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A partir del año 2004 más o menos – quizás un poquito antes -, Chile comenzó a en un destino recurrente para músicos extranjeros que hacían cosas diferentes a la que estábamos acostumbrados a ver habitualmente en Chile. Progresivamente, grupos como Chemical Brothers,  Deftones, The Strokes y muchísimas bandas más comenzaron a ganar espacio en la cartelera local para deleite de miles de fans, que jamás habrían imaginado ver tal o cual concierto. Particularmente, jamás me habría imaginado que algún día podría ver a Mudhoney o a Prodigy, pero gracias al hecho que Chile ya es un destino cotizado para las bandas y solistas extranjeros; Estoy seguro que muchos pensaron lo mismo con las chorrocientas bandas que, a partir de la mitad de la década pasada, se dieron una vuelta por la fértil provincia señalada.

Además, hemos podido disfrutar de megaconciertos y megafestivales, algo inimaginable por estos lares. Hasta ahí todo bien, incluso agradezco a las productoras – hasta cierto punto – que se la jueguen por innovar y apuntar a un público que históricamente había sido dejado de lado, pues hasta hace un par de años todo era «latino» y «lo popular», por decirlo de alguna manera.

No obstante, no todo puede ser miel sobre hojuelas, pues, aunque organicen festivales que nos hagan creer que pertenecemos, o que al menos estamos cerquita del primer mundo, hay cosas que nos hacen aterrizar de golpe y recordarnos que estamos en Chile: la desorganización, la suciedad, la falta de espacios para la realización de eventos, los atados con los permisos – que me costaron un concierto de Anthrax – y un largo etcétera.  Pero si hay algo por lo que se han caracterizado los conciertos de los últimos años en nuestro país, es por lo cara de rajas que se han vuelto las productoras,  que de a poco se están acostumbrando a pasarse por el aro a quienes pagamos por las entradas, las que por lo demás cada vez están más caras, cuestión que da para un post entero.

Tengo la idea que una vez que empezaron a dividir las canchas, las plateas, las tribunas, los palcos, el techo, el piso, los baños, los ingresos, la gente, la dignidad, la decencia  y cuanto espacio puede haber en un recinto apto para un concierto, empezaron los problemas. Antiguamente habían tres ubicaciones: tribuna, galería, cancha, y eso sería todo, pero ahora les dio por dividirlos en vip, gold, premium, extra, hiper, ultra, mega, uber, etc,  aumentando el rango de precios. Está bien, las productoras están en su derecho de subdividir los recintos a su antojo y cobrar lo que ellos estimen conveniente, el problema es que tal como cobran, deberían tener la decencia de asegurar que lo que uno paga, se cumpla. Desde el 2007 a la fecha, año en el que se estrenó la dichosa cancha vip en el concierto de Bjork, que los reclamos de los asistentes se han vuelto recurrentes, pero todo el mundo se hace el cucho.

A partir de ese momento  hemos presenciado bochornos de proporciones como el de Lollapalooza en el que «se cayó el sistema» y quienes habían comprado entradas anticipadas por internet tuvieron que esperar como cuatro horas para entrar, el de Pearl Jam en el que miembros del staff de «seguridad» estaban curados como huasca y volados como chancho molestando a mujeres del público, y el de  Depeche Mode, en el que muchos asistentes que pagaron una entrada numerada carísima para poder ver mejor el concierto, quedaron a la chucha del mundo – casi a 150 metros del escenario – y casi en el mismo lugar de quienes habían pagado la entrada más barata.  Y que decir del concierto de Marco Antonio Solís en donde muchas viejas casi mueren aplastadas por culpa de una avalancha provocada por otras viejas culiás que querían llegar hasta el escenario y quedar más cerca de Jesucristo. Ok,  M.A.S. no es el artista más rockero, pero nadie dio la cara por la desorganización ni por la cagada que quedó.

Eso sin mencionar que muchas veces ha ocurrido que uno compra una entrada cara o de un precio superior al promedio y después te enteras que, por que la venta ha andado lenta o no han tenido la demanda esperada, la entrada que compraste bajó a mitad de precio o que ahora está 2×1 sin previo aviso.

¿Respuestas? ¿Soluciones? Meterse el dedo en el hoyo y chupárselo, porque muchas productoras aun tienen la idea de que uno se tiene que poco menos que deber la vida  por asistir a tal o cual concierto y que va a pasar por alto cualquier cosa con tal de estar ahí, incluso tolerar el hecho de que no se cumpla el servicio por el cual uno ha pagado. Esto ha motivado a muchos usuarios a iniciar acciones legales encontra de las productoras y ha provocado que incluso el SERNAC tome cartas en el asunto.

¿Es tan terrible pedirle a las productoras que se hagan responsables y que cumplan con las condiciones mínimas de seguridad y organización dentro de un concierto? Particularmente creo que no, aunque sea lo mínimo que uno podría esperar.  Incluso, creo que no les importa mucho,  pues tengo la idea de que aprovechan el hecho que el mercado de conciertos es limitado y las opciones son ir y te das con la piedra en el pecho por que «es lo que hay» o no ir y te jodes porque, por mucho que la cantidad de conciertos haya aumentado, tampoco es que uno pueda decir «oye, que bruto que hay recitales».

Desgraciadamente,  las entradas se van a seguir vendiendo igual porque nadie está dispuesto a dejar pasar la oportunidad de ver a su banda favorita, mal que mal, estamos en Chile y la memoria es frágil.

Comentarios publicados en "Conciertos en Chile: lo caro cuesta más caro"

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  • 1
    jose miguel mardones

    1.- Antes iba prácticamente 1 vez por mes a un festival o megaconcierto, que costaba entre las 40 y 70 lukas. Ahora cacho que si me ahorro la plata de un año de conciertos, voy al Glastonbury y veo todo lo que viene a chilito en el año y mas.
    Hay festivales en sudamérica (Quilmes Rock, Rock al Parque, Rock en Rio) que cuestan menos del cuarto que las 100 lukas super vip de acá y duran todo un fin de semana, y vale la pena ya que los pasajes en avión cada vez están mas baratos)

    2.- Prefiero ir a ver conciertos en recintos mas pequeños (y no llevar cámara de fotos, andai mas preocupado de sacar fotos que de ver el show)
    El caupolicán en tamaño para mi es perfecto

    2.- Uno elige los escenarios y la demanda, las promos y las productoras. Si no le gusta, no pague. Cuando hicieron el festival de pepsi y colocaron las 2×1, en vez de ir un día, fui a 3, consumí el triple y page mas, porque encontré que la oferta era buena.

    3.- También hay que considerar las tocatas locales, no quiero ser chaquetero, pero últimamente hay bandas locales muy buenas.

    4.- Un dato no menor es cachar que hace la SCD con su 5% de recaudaciones, (En argentina, la SCD local cobra el 12%, en uruguay el 17% y en brasil el 20%). Solo como dato, cuando vino Madonna, recaudaron casi 4 mil millones, y la SCD se llevó 200 milloncitos. En un año podrían hacer varios velodromos, salas SCD, teatros y eventos masivos. O por lo menos promocionar un consumo, para que exista mayor demanda y menor precio, además de fiscalizar que los eventos sean dignos.

  • 2

    ¿La foto es de un concierto en Chile?

  • 4
    Leo

    Una aclaración no más. Sernac no ha hecho nada. Dicen que hacen algo, pero sólo publican información falsa en su página y luego se hacen los hueones olímpicamente cuando reclamas sobre la base de lo que dicen en su página. Yo he reclamado ya varias veces por un asunto y me dan respuestas prefabricadas y que no responden mis dudas. Se las sacan una y otra vez.

  • 5

    Fco., agrega un par de puntos más:
    1- la primera cancha VIP fue la del concierto de U2 el 2006. Esa vez se llamo «golden circle» y las productoras vieron lo rentable y como se mataron unos a otros por estar en esa ubicación.
    2- en un concierto de Daddy Yankee en el Bicentenario de La Florida el robo fue tal, que la cancha vip estaba sobre una tarima que dejaba al público medio metro al menos sobre el resto de la cancha general. Buen momento en el que se cayó y terminaron todos viendo al papi del flow a 200 metros al menos.

  • 6
    Pancho

    Acá la cosa es bien simple, todos le echan la culpa al artista antes de investigar, y muchas cosas están saliendo a la luz. Basta con dar el ejemplo más importante de todos: McCartney.
    En Perú, la mismísima entrada de un millón de pesos costó 500 mil pesos chilenos; en Argentina, 330 mil pesos; y en México, tan solo 120 lucas. Se dan cuenta?

  • 7
    Alejandro Gonzalez

    El problema de las entradas a conciertos es solo un síntoma mas de como los empresarios CHILENOS nos cogotean con precios de países escandinavos cuando ganamos como sudamericanos.
    La huea es bien irritante, porque no solo es el precio de las entradas, sino que para cualquier cosa que quieras comprar.
    Si vai a un super en Madrid un lavaloza te sale mas barato allá que acá. Y los sueldos de ese lado del atlantico son otra cosa.
    Asi que el problema es bien global, a estos weones la competencia y el mercado se lo pasan por la raja. Todo queda en el papel y en las escuelas de economía.

  • 8
    A quien le importa?

    las productoras me chupan los huevos, sinvergüenzas de mierda!!!!

  • 9
    Vio

    Yo ya no voy mucho a conciertos por lo mismo, me da asco pagar no sé cuantas lucas por un show.
    Lamentablemente las productoras aprovechan la oportunidad nada más; si cobran 1 millón y tanto por una locación «VIP» es porque los heoncitos la pagan. Si la demanda disminuyera, también lo tendría que hacer los precios.

    Al último concierto que fui fue a Peter Murphy, como lo adoro junte las lucas para estar en la ubicación más cara, sin embargo cuando fui a comprar la entrada note que las butacas de 45 lucas quedaban atrás de las de 25, con la única gracia de que estas eran acolchadas en cuero y las otras sillas plásticas. Al final terminé a los pies del escenario y tapándole la vista a los giles que pagaron la vip.

  • 10
    Ariel

    y el aporte de la columna es? deberian dejar el titulo con los comentarios de la gente y listo, aportan mucho mas que la columna

  • 11

    Yo tampoco estoy yendo a tanto recital ahora, demasiado caros y sectorizados. Además me ha pasado que con los años he escuchado tanta música variopinta que han disminuido mis fanatismos, y mis ídolos de antaño ahora tienen pies de barro.

    También he empezado a explorar música chilena, y es increíble lo buenas que son algunas bandas del «underground» cuyos recitales no valen más que el 10% de lo que te podría costar un recital de algún extranjero.

    Tanta frescura de las productoras me ha hecho valorar más la música local, así que igual les agradezco por ser tan careros 🙂

  • 12
    angebrik

    Hay varias cosas que debatir sobre esto, partiendo que todo partio con U2 en Chile, esa productora fue la que nos metio el palo en la raja.
    Lo otro, los artistas cobran un monto fijo, ahora que la productora venda a luca o a cien lucas la entrada es wea de ellos, madonna va a ganar lo mismo.
    Tambien he visto mucha gente que se queja en el sernac, cuando el sernac es poco y nada lo que puede hacer en este minuto, acaso nunca han leido su ticket por atras???? los weones se lavan las manos por cualquier cosa, mientras no se legisle na que hacer.
    Con respecto a otra gran queja, como ventas en verdes y sin line up, los grandes festivales funcionan asi, na que hacer…
    y por ultimo y mas importante, hace un tiempo atras un tipo, gerente de estas weas de tickets era consultado por el alto precio de las entradas, este decia que se debia mucho a la manera de ser del chileno promedio, que le gusta la polera con la marca encima y mostrarse con lo que tiene, le encuentro toda la razon, en este minuto una persona que vaya a varios recitales es como bacano pos, tiene plata, el loco la hace, que mejor que tirarse las partes con hartos recitales? somos tan c3 que vemos como gran wea la capacidad de poder pagar por muchos recitales pq sabemos que son caros, el año ante pasado en el lapso de de dos meses fui como 6 u 7 recitales, quienes sabian era como wowwww ganai plata tu…. no, no gano plata, soy organizada.