Por Gonzalo Gallardo
“Suck it and see” se diferencia bastante de su antecesor (“Humbug”, 2009). Esta vez los Arctic entregan odas a las melodías bonitas y a los susurros conquistadores. Alex Turner (voz y guitarra) dejó definitivamente atrás esa manera de cantar que tanto lo caracterizaba, en donde se empeñaba en decir la mayor cantidad de palabras en el menor tiempo posible.
Este disco cuenta con la producción de su viejo amigo James Ford, quien ha participado en todos los trabajos anteriores de la banda, y fue grabado en Sound City Studios, Los Angeles.
El disco comienza con una guitarra un tanto disonante, lo que hace pensar que el disco se viene igual de oscuro que lo que veníamos escuchando de la banda desde hace algún tiempo, pero la entrada de una segunda guitarra entregándonos acordes de fogata nos conduce a lo que en realidad es “She’s Thunderstorms”, tema que abre el disco y que representa muy bien la temática musical de éste. Inmediatamente después viene “Black Treacle”, la cual sigue con la línea genérica de la primera canción, con la diferencia de que en ésta podemos escuchar pequeños detalles de la guitarra de Jamie Cook.
Después de estos dos primeros temas, que en resumen son puras buenas vibras, viene el adelanto del disco. “Brick by Brick” fue lo primero que pudimos escuchar de “Suck it and See”, hace algunos meses atrás. La frase que da título a la canción se repite veinte veces. Si eres de las personas que se aburre rápidamente, quizás detestes la canción, pero si eres más relax, posiblemente la amarás. Posteriormente viene “The Hellcat Spangled Shalalala”, que apuesta a un coro simple y pegajoso. Si se tratara de elegir posibles singles para el disco, ésta canción sería una de las candidatas, pues es bastante fácil de digerir y recurre a un idioma universal como el “ilari lari lari eh” de Xuxa o el “subi dubi du wap” de Los Venegas.
Con “Don’t Sit Down ‘Cause I’ve Moved Your Chair” nos demuestran la influencia que han recibido de su admirado Josh Homme (QOTSA, Them Crooked Vultures, Desert Sessions), usando un riff que se asemeja mucho al sonido Stoner. La canción evoca a la simpleza del rock, con un coro de dos notas y un par de “Oh Yeah” que podrían haber sido “Oh My God” o “Yeah, Baby” y habría dado lo mismo, porque el tema es bacán y es de machotes.
El lado más duro del álbum aparece con “Library Pictures”, que nos sumerge de a poco en un vórtex musical y nos lleva a la energía de sus primeros trabajos. Sin duda es una de las mejor ejecutadas de todo el disco. En gran parte esto se debe a la solidez de Matt Helders (batería) y a los excelentes cambios en la canción. Un track que dura un poco más de dos minutos, en donde pasan por la locura máxima y de pronto aterrizan en una calma sencillamente genial, para volver de nuevo al mismísimo caos.
“All My Own Stunts” es una canción que perfectamente pudo estar incluida en el disco “Humbug”, ya que pertenece a ese sonido más lúgubre de los Arctic Monkeys. Es, claramente, la canción menos “oreja” del disco y da la sensación de que está totalmente perdida dentro de este nuevo álbum, lo que no quiere decir que sea una mala canción, ojo. Para romper esta tripleta de guitarras distorsionadas y rock a la vena, aparece “Reckless Serenade” en la cual el bajista Nick O’Malley lleva la batuta, acompañado por las liricas de Turner. Esta canción fue presentada en distintos shows de la banda y en la actuación que recientemente tuvieron en Later with Jools Holland.
De aquí en adelante el disco cae en el sonido predominante de esta nueva entrega, que es más cercano al pop y a las melodías armoniosas. “Piledriver Waltz” y “Love is a Laserquest” son canciones para bailar apretados y siguen la misma línea de lo que hizo Alex Turner para la BSO de la película Submarine (2011).
El penúltimo es “Suck it and See”, que le da nombre al álbum y resume la tónica del disco, seguido por “That’s Where You’re Wrong”, muy similar a la canción anterior, y que marca de mejor manera el momento por el cual pasan los cuatro de Sheffield, finalizando esta obra con buenos arreglos, llenos de luminosidad y un punteo de guitarra que nos lanza a las olas de un coro de estadio, donde todos cantan, bailan, se besan, y hacen el amor. Esto es totalmente distinto al cierre del disco anterior, que concluía con “Jeweller’s Hands”, una canción tanto más compleja y difícil de digerir.
Se sigue notando la influencia recíproca de Miles Kane, y se nota cada vez menos la sonoridad que Josh Homme le dio a Humbug. Ante todo, resalta el liderazgo de Alex Turner, quien ha demostrado, en sus proyectos fuera de los Arctic Monkeys, una preferencia por las baladas, el “romanticismo” y los coros simples y pegajosos. Esta preferencia queda muy bien plasmada en Suck it and See, que quizás no deje canciones épicas, pero sí deja en claro que los monos han llegado a un nivel impresionante, mezclando el rock y el pop de una forma verdaderamente excelente. Sin duda, estos ingleses son de lo mejor que nos ha entregado el rock en estos últimos años y esperamos que nos sigan sorprendiendo con su creatividad y calidad, que los ha llevado a entrar al estudio cada dos años, como muy pocos lo hacen.
Buena reseña !!
Yo me estoy introduciendo al mágico grupo de Alex Turner y estoy escuchando el primer disco, y es simplemente la zorra.
Saludos
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oh my dogs, se viene buenisimo esto !
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Definitivamente este disco es muy superior a Humbug a mi parecer, el cual los desvió un poco en su rumbo pero al parecer va de a poco encausandose nuevamente.
Me gustó Suck It And See y Arctic Monkeys demuestran que son de lo mejorcito pero me quedo con las bestias de The Coral que siguen sacando bestialidades de discos sino me creen péguenle una escuchada a Butterfly House del año pasado.
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maría cristina oliva
2012-05-16 21:48:44
@Trolleo: La humareda de Cosmo Gonik
carlos
2012-05-16 20:33:00
@Trolleo: La humareda de Cosmo Gonik
matafachos
2012-05-16 20:31:24
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Marcela
2012-05-16 20:01:12
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vdm
2012-05-16 19:49:51
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