Con las cifras entregadas el martes 16, (59.191 personas en su primer fin de semana), recordé la noche del domingo, cuando, a las 00:10, una fila interminable se apegaba a la pared contigua de la sala 14 del Cine Hoyts de La Reina, esperando para ver “Violeta se fue a los cielos”. Tengo la sensación, por los vibrantes aplausos una vez que terminó la proyección que esa espera valió la pena.
La película constituye el retrato más acabado de la autora nacional que se ha hecho nunca, descartando, obviamente, el libro homónimo. El mayor mérito de la sexta película de Andrés Wood (Machuca, La buena vida) es presentar a un personaje con una increíble multidimensionalidad y no cargarla nunca: la Violeta de Wood es cercana, tierna, perseverante, linda, apasionada y hasta libidinosa. Pero también es ignorante, niña, inmadura, celosa, arrogante, egocéntrica y miedosa.
La obra maneja muy bien los tiempos al mantener un ritmo rápido durante la representación de cada uno de los objetivos que se propuso Violeta durante su vida. A esto la ayuda la música a un nivel imprescindible, ya que el sonido de las canciones está exacerbado pacientemente en los puntos cúlmines.
Mención aparte merece Francisca Gavilán, actriz que tiene un parecido físico increíble con Violeta pero que también trabajó los aspectos del personaje de una manera muy precisa. Es muy revelador escucharla cantar y confirmar que es la voz de Gavilán la que sale por los parlantes. Todo un mérito el haber aprendido a tocar guitarra y a cantar en un tono bastante parecido al de la autora.
Sutiles son los detalles acústicos, de guión y de imágenes que redondean tanto el inicio, la mitad y el final de la película, convirtiéndola también en un film que busca a un espectador inteligente y proactivo, capaz de interpretar -y querer hacerlo- los aspectos que construyen la personalidad del personaje.
Uno de sus puntos más fuertes es la ambición de la interpretación para con el público. La vida de la artista tuvo sus altos y bajos, estos últimos más que los primeros, la que la llevaron a tener una personalidad potente y explosiva, pero también la suficiente inteligencia para “actuar” al contrario si la situación lo ameritaba. Ambos aspectos están fielmente retratados por el lente incisivo del director. Acerca mucho la imagen, abusando de primerísimos primeros planos que dan la sensación de conocer el alma de la protagonista. Incluso, se atreve con una cámara subjetiva, para que veamos lo que ella ve.
El paso de Violeta por este mundo fue rápido (murió a los 49 años), pero demoledor. Tal como la mayoría de los grandes artistas: crean y mueren jóvenes, víctimas de los vicios del mundo o de una desgarradora realidad. La película lleva a pensar nuevamente que la vida no es fácil, que estos prodigios son demasiado sensibles para un entorno que es letal con las emociones, con quienes las usan para comunicarse y vivir.
El cine chileno va mejorando. Su estética y fotografía va agarrando identidad propia, y este film lo demuestra con creces. No es una película para quienes gustan de sentarse, mirar la pantalla, salir, y olvidarse de lo visto. No es para quienes desean estrenos espectaculares, mucha acción, efectos especiales y un momento lejos de las problemáticas de la realidad. Es una obra pesada, que invita a pensar. Los que prefieren la pasividad, probablemente se sentirán desilucionados: “Violeta se fue a los cielos” le hace honor a la poeta: para disfrutarla hay que predisponerse a tener conciencia.
Emilio Varas
2012-05-20 23:16:58
@Concurso: gana merchandising oficial de Men In Black III
Ernesto Zavala
2012-05-20 23:01:00
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A.
2012-05-20 18:07:49
@Trolleo: La humareda de Cosmo Gonik
Daniel Rojas
2012-05-20 15:57:44
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Danilo Escobedo
2012-05-20 14:19:53
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