Sonic Youth en el establo: polvo cósmico

Publicado por Ignacio Molina

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Texto: I. Molina / Fotos: Óscar Soto y Sebastián “Manson” Jiménez

I

Domingo 13 de noviembre. Eran algo así como las 16:40, Sonic Youth salía al Transistor Stage de Maquinaria 2011. Kim Gordon aparecía con un vestido rojo, furioso, dejando ver un juego de piernas firmes, sexys e improbables para sus casi 60 años. Y lo primero que hacía era agarrar el bajo y el micrófono y también un poco de rabia. De esta manera escupía Brave men run (In my family), la que pegaba rápidamente con Death valley ’69: uno de los primeros anti-hits de Sonic Youth. Mientras, Lee Ranaldo, en la guitarra, se deslizaba por una pedalera llena de misterios y parafernalia y, en un costado, Thurston Moore utilizaba su Fender Jaguar—la misma que le copió Cobain—como si fuese una metralleta, apuntando al público y disparando las primeras olas de sonido. A su vez, desde la batería, el siempre correcto Steve Shelley trataba de ponerle orden a todo este aparente caos aplicando redoble tras redoble mientras el resto de sus amigos hacían lo imposible con sus instrumentos.

Minutos después, con el sol picando fuerte y acompañados de una polvareda insoportablecomo también del ex-Pavement Mark Ibold sumado en el segundo bajoSonic Youth dejaba caer Sacred Trickster y Calming the Snake, dos temas protagonizados por Gordon y encontrados en The Eternal (2009), el último registro en su discografía. Y en Sacred, desde la cancha se sentía que Kim intentaba descargarle toda la letra a Moore, gritando enfurecida:

I want you to levitate me / Don’t you love me yet? / Press up against the amp /Turn up the treble, don’t forget (…) Whats its like to be a girl in a band? / I don’t quite understand / That’s so quaint to hear / I feel so faint my dear”.

II

A poco más de quince minutos de concierto no quedaban dudas: Sonic Youth era el imperdible del segundo día de Maquinaria Festival 2011. Si bien ya habían tocado Chile en marzo de 2009Movistar Arena, en el marco de Pepsi Festen esta ocasión la visita tenía un cariz especial: Moore y Gordon, luego de 27 años de matrimonio, anunciaban su separación. Podía ser, tal vez, que la presente fuese la última ocasión en que escuchásemos en vivo a esta banda que ha influenciado desde Nirvana a Yo La Tengo y No Age. Precisamente, porque no hay detalles de su futuro tras este breve paso por Sudamérica.

III

Mientras el sol seguía picando fuerte, del disco Sister (1987)—ese con letras que tenían ciertas inspiraciones en Philip K. Dick—sonaban Stereo Sanctity y Kotton Krown. Ésta última llena de chasquidos y zumbidos además de una particular interpretación a dúo entre Gordon y Moore.

Y en tanto el ex-matrimonio desarrollaba la letra, con parte de los fans de Sonic Youth en Club Hípico sentí compartir la oscura sospecha de que todos estábamos siendo actores—quizá engañándonos un poco a nosotros mismos en medio de este tsunami de ruidos que a simple escucha para el resto  pudiese no tener sentido—de que ahí, sobre el escenario del Transistor Stage, ya no se escondía más un quiebre inminente, sino que éste amenazaba con aparecer en cualquier momento. Tal vez incluso durante una de las siguientes canciones, como Flower (Bad Moon Rising), las más depresiva de la tarde y que saca ovación debido a la interpretación de Kim.

En medio de estos polos de goce y nostalgia, se dejaban escuchar What We Know: una encontrada en The Eternal, con Ranaldo y Moore en voces y guitarras, y Shelley, Gordon e Ibold marcado el ritmo. Una donde los de NY dejan en claro sus influencias tanto de Velvet Underground como de Stooges. Entonces, cuando las nubes comenzaban a tapar el sol en Club Hípico y los años nos caían encima y pedíamos que Sonic Youth fuese infinito, tal como el Espiral de Arquímedes que pintó John Fahey para la carátula del disco, Kim se comía el escenario mediante Drunken Butterfly.

I love you, I love you, I love you, what’s your name? —gritaba desde el suelo, luego de girar sobre su propio eje con ese movimiento tan suyo. Y lo que siguió ya se venía venir: el torbellino de saltos en la cancha originó una nube de polvo que hacía añicos los pulmones de los que estaban en los costados. Los que, de hecho, se los habían rajado cantando y gritando.

IV

Por instantes me sentía como el espantapájaros incendiándose en la portada del Bad Moon Rising: en una calurosa tarde de domingo, con el sol cayendo implacable, y con Sonic Youth tocando en Club Hípico como si el mundo fuese a desintegrarse de un momento a otro. Reunido junto a unas diez mil personas en medio de ese inminente holocausto—con el sacrificio a cuestas de esta banda que amenaza con desaparecer luego de 30 años, 17 discos de estudio, 21 singles, 46 videos y 996 guitarras  destruídas—, pensaba que no había más que soltar un poco de tensión mediante dos polos opuestos: con un sonido delicado y a su vez un tanto inquieto por un lado y una sensación de cataclismo cercano por el otro.

V

Cuando desde el suelo se levantaba una bruma salada que le daba al aire un olor a mierda seca de caballo, Thurston Moore presentaba a la banda: ¡Hola, somos Sonic Youth de New York! —decía  justo antes de darle con todo a Sugar Kane: otro anti-hit que parte de los asistentes en las primeras filas desde hace rato pedía a gritos.

En su desarrollo, Moore y Ranaldo dejaban en claro que a la hora de violar a las guitarras todo fetiche les sirve: de pronto estaban metiéndoles mano, baquetas, arcos de violín, cables e incluso cámaras; causando un desborde de energía insondable y que se aleja de la psicosis sólo por estar fundamentando en la sincronía rítmica que dibujan los bajos de Gordon e Ibold junto a los golpes precisos de Shelley.

En medio del desenfreno, el quinteto abandonaba el escenario mientras la gente pedía más y más, como una prostituta en celo de quizás que infierno. Entonces, cuando el sol caía firme sobre el establo—y sin atisbos del posible mal tiempo del cual todo el mundo hablaba el día anterior—junto a casi doce mil almas me desviví gritando para que Sonic Youth tocara la canción que todos queríamos escuchar. Así las cosas, y en menos de cinco minutos, Thurston aparecía sobre el Transistor Stage diciendo que ha sido un honor volver a Chile: ‘You guys are awesome’—sentenciaba. En medio de alabanzas, vítores y ovaciones, y con el resto de la banda sobre la tarima comenzaba el bis, la nostalgia, la satisfacción: sonaba Teenage Riot, la canción-himno de Sonic Youth y que abre su mejor disco: Daydream Nation (1988).

Y tal como la primera vez en el Movistar Arena—dejando una imagen imborrable— Ranaldo y Moore, luego de una tormenta sónica de acoples y distorsiones, entrelazaban sus guitarras en el aire, desatando la locura en el público, cerrando y sellando este segundo paso de Sonic Youth por Chile de una forma casi homoerótica. Lo que vendría en Maquinaria 2011 ya no tendría sentido, solo sería relleno. Ninguna otra banda sería capaz de copar el escenario y la cancha con la vibra con la que lo hizo Sonic Youth.

VI

Luego de Maquinaria caminé por más de dos kilómetros y medio sudando, pensando y escuchando el acople producido por el rugir de las guitarras de Sonic Youth mezclarse con el ladrido constante de los perros vagabundos del Barrio República y las bocinas de los autos y buses que pasaban atiborrados y los gritos de oferta de cervezas y sánguches de quizá que abolengo. Sentía que había sido parte de un hecho histórico, mientras batallaba con una sensación de desgaste y desastre corporal más un incipiente idealismo proveniente de una juventud que comenzaba a desvanecerse.

SETLIST

1. Brave Men Run (In My Family) [Bad Moon Rising]
2. Death Valley ’69 [Bad Moon Rising]
3. Tom Violence [Evol]
4. Sacred Trickster [The Eternal]
5. Calming the Snake [The Eternal]
6. Eric’s Trip [Daydream Nation]
7. Stereo Sanctity [Sister]
8. Kotton Krown [Sister]
9. Starfield Road [Experimental Jet Set, Trash and No Star]
10.Flower [Bad Moon Rising]
11.What We Know [The Eternal]
12.Drunken Butterfly [Dirty]
13.Sugar Kane [Dirty]
—bis—
14. Teenage Riot [Daydream Nation]

VIDEOS

Drunken Butterfly

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Sugar Kane

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Teenage Riot

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Comentarios publicados en "Sonic Youth en el establo: polvo cósmico"

¡Deja el tuyo!
  • 1
    jdiieujioemeposklpk

    aunque no los vi ahroa me quedo con el del 2009 almenos por el tracklist

  • 2

    Puta me emocionó el relato, uno de los mejores días de mi vida :’) ni el polvo ni el calor empañaron las rafagas sonicas de los viejos

  • 3
    Stx

    Por alguna razón, sentí que parte de mi juventud se fue esa tarde, provocado por la posibilidad de que este fuese nuestra última vez viendo a los Juventud Sónica. Creo que eso fue lo que me dejó con ese gusto agridulce de este show, el cual, a pesar que lo disfruté un montón pegado a la reja, el morbo carcomió mi velada.

    Si es el último show, los echaré demasiado de menos.
    Si no lo es, los esperaré otra vez.

    Sólo quiero a mi juventud perdida de vuelta…

  • 4

    Buen review, Nacho. Me conmovió. Ahí estuvimos, soportando el sol, el polvo, que me empujaran y pisotearan. Todo por estar pegada a la reja para no perderme ningún detalle de mis ídolos, sobre todo a Thurston y sus salidas de guión.
    Sonic Youth es simplemente una banda perfecta. La energía que emiten no la logra nadie y no se pueden comparar con nada tampoco. No quiero pensar que fue la última vez que los vi en vivo…

    STAY FREE!

  • 5
    Jefferson

    1 2 3
    ENGRUPIOOOOOOOOOOOOO