
Texto y fotos por Álvaro Galindo
Primer paso
Aunque sea obvio, ir a un concierto de los de Southend. Idealmente en escenarios pequeños, como el que ofreció el Club Chocolate el miércoles pasado, en pleno barrio Bellavista de Santiago.
Con capacidad para unas mil y tantas personas, el galpón se llenó de dos tipos de espectadores: la flora y fauna hardcore fan de la banda y los que llegaron por alguna invitación del buen amigo de turno.
Así las cosas, se estima que un tercio del público movía la cabeza como en síncope mientras sonaban las gloriosas interpretaciones de Sea Within a Sea o Moving Further Away, y el resto, con las manos en los bolsillos, sólo atinaba a sonreír de vez en cuando.
Craso error. Sonreír escuchando The Horrors es algo impensable. Como sea, estaba repleto y eso, al menos, da pie a pensar que la banda volverá a llenar un recinto más grande. ¡Gracias melómanos de Foursquare!
Segundo paso
Ser fanático de la banda. No es posible disfrutar de una canción como Scarleth Fields sin conocer la letra de memoria. Y tampoco es razonable aguantar la hora y algo de duración que tuvo el concierto sin conocer al menos la mitad de los temas que tocaron.
Yo me habría escapado al rato. Pero soy fanático como tú, así que permanecí estoico hasta el final. Y si después del concierto no puedes dejar de escuchar Mirror’s Image, te felicito: eres un nuevo fanático de The Horrors.
Tercer paso
Tiene que gustarte el ruido. El ruido ensordecedor de una banda que sabe exactamente lo que hace y que es capaz de sonar como una mezcla extraordinaria de Joy Division, The Jesus & Mary Chain y The Cure, por nombrar algunas referencias instantáneas.
De hecho, el gran ruido que escuchamos esa noche hizo que pasáramos por alto el problema de sonido que tuvo Faris Rotter (o si prefieres, Faris Badwan), a quien por momentos apenas lográbamos escuchar. Pero qué importaba, mientras sonara Endless Blues con bastante más que la fuerza de la versión original. Y eso es mucho.
El setlist acá. Si me ayudan con el encore, se los agradecería tres décadas:
Mirror’s Image
Who Can Say
I Can’t See Through You
Scarlet Fields
Changing The Rain
Dive In
Endless Blues
Sea Within A Sea
Still Life
You Said
Moving Further Away
¿Corto, cierto? Para nosotros, los que cumplimos con los tres pasos anteriores. Para el resto debe haber sido una tortura de aquellas.

































Mucho mejor que la reseña que hicieron en Rockaxis en especial la parte del ruido.
No lo podía creer empezaron con una de mis favoritas, y de ahí para adelante todo estuvo perfecto (tiendo a obviar los problemas de sonidos que los chilenos acostumbran a percatar en todo concierto que asisten). Se notaba que la presencia de fanáticos era menor, en cierta forma mejor ya que pude estar al lado del escenario sin problemas.
Espero que vuelvan y toquen algo del Strange House
Saludos
Mezcla entre Joy Division, The Cure y Jesus &Mary Chain? chucha, ahi se notó que el que escribió es fanático de éstos weoncitos
la crítica me recordó a Gonzalo Frías con su Séptimo Vicio, especialmente cuando mira sobre su hombro y dice algo así como “nosotros, los que sabemos”
el weón engrupido, se siente parte de un grupo selecto por escuchar a the horrors. Pobre weón.
aparecieron los melómanos de foursquare! buen comentario. buenas fotos
Pues tan “buena reseña” hiciste que nada dices sobre 2 cosas importantes… no tocaron ningún tema del álbum debut Strange House, siendo que es por lejos el disco más interesante de la banda, y que el sonido estaba HORRIBLE, la voz muchas veces no se entendía… hubo problema de sonidista pesado. Creo que eso es básico PARA UNA RESEÑA, sobre todo que la calidad del sonido del concierto es lo que prima siempre.