Jorge Lanata y la oposición desde la TV: “En todos los gobiernos está la fantasía de controlar a la prensa, pero este exagera “

Publicado por Guillermo Scott

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Hoy en medio de la polémica por su detención en Venezuela, Lanata goza de una popularidad extraña, antes se le amaba u odiaba, pero el pulso callejero del gran Buenos Aires parece apoyarlo y creerle más que nunca. Con su programa Periodismo Para Todos se ha convertido en un referente y en un símbolo de la oposición al Kirchnerismo. Conversamos con él sobre cómo es hacer televisión con el gobierno y la censura en su contra.

Por Guillermo Scott, desde Buenos Aires

Si no supiera que Jorge Lanata -1960- es un periodista argentino, fundador de medios y corrosivo por excelencia pensaría que es un rockstar o un político. Tiene un séquito de colaboradores que lo asiste, le coordina la agenda y le informan de todo lo que sucede. El hace lo suyo, hablar, denunciar e investigar. Se pasea por Radio Mitre, impecablemente vestido. Dejó sus característicos suspensores a lo Larry King y hoy usa elegante trajes. Conversamos en el estudio de la radio y llega con dos cajetillas de Benson & Hedges y un cenicero en la mano. Lanata fuma todo el tiempo y en todos lados. Anda apurado, sale al aire en media hora, pero me dice que podemos seguir conversando el domingo en Periodismo Para Todos, su programa de Canal 13.

El programa hoy lo tiene en su punto de popularidad y credibilidad más alto, fenómeno aún mayor que los días de gloria de Página 12, diario que fundó y hoy desprecia. La fama se la está ganado denunciando la corrupción y los escándalos administrativos del gobierno. Periodismo Para Todos es en estos momentos el programa de televisión más importante e influyente de la televisión argentina. El show es una mezcla de reportajes políticos, humor y monólogos que realiza Lanata en vivo y que logra espontáneas carcajadas en el público.

La gente dice que hago periodismo de denuncia, pero ojo yo solo hago periodismo. En un país donde nadie dice nada y todo el mundo habla cada vez menos da la sensación de que cualquier cosa que decís es una denuncia, pero el periodismo es eso, contar lo que está pasando, nosotros averiguamos cosas y las contamos, no es tan complicado. Lo que pasa es que está todo muy distorsionado. La actualidad hoy está relacionada con el gobierno, la oposición es un desastre y no genera ninguna noticia. El nuestro es un programa político y no es necesariamente contra el gobierno, pero hoy el 99% del poder político lo tiene Cristina, ósea es más, ni siquiera comparte ese poder con sus ministros, no hace reuniones de gabinete, esta cada vez más encerrada en si misma. Hoy la actualidad pasa por ella, ojala hubiera más gente de la que se pudiera hablar, pero nadie produce hechos de trascendencia informativa fuera de la presidencia

Lanata y su equipo tienen una presión fuerte: La gente espera mucho de ellos y les exige golpes periodísticos semana a semana. El objetivo del programa era un principio marcar presencia, marcar 10 puntos de rating y decir «estamos aquí y no nos vamos a quedar callados», pero al primer capítulo marcaron 16 puntos, algo inédito para un domingo a la medianoche. La vara quedó muy alta y como las cifras los acompañaron, el canal decidió ponerlos en prime. “Hace 20 años que un programa político no marcaba esto y creo que está reflejando un fenómeno social que está pasando: la inexistencia de oposición y de programas entretenidos. Aquí los programas parecen salidos de la radio, cuatro tipos sentados en una mesa hablando. Nosotros salimos a los lugares, me convertí en cronista del programa y salgo yo mismo a grabar las notas. Estamos marcando la diferencia”, cuenta prendiendo otro cigarrillo.

Periodismo Para Todos ha marcado varios hitos. El más representativo fue cuando se reunieron en el programa más de un centenar de periodistas de distintos medios televisivos, radiales y gráficos, en una protesta televisaba contra el gobierno bajo la máxima de “Queremos Preguntar”. Todo esto  ante la negativa de la Señora K a realizar conferencias de prensa abiertas. Hoy en Argentina cuando hay algo que decir, la Presidenta Cristina Fernández realiza cadenas nacionales, llegando  a un record de tres cadenas en una misma semana. Estas protestas y los reportajes sobre la corrupción y los malos manejos  han incomodado al gobierno y ven al robusto periodista como un enemigo público, que le miente a la gente y que representa los intereses del Grupo Clarín – holding de oposición al cual pertenece la radio y el canal donde trabaja Lanata- .

Hoy el programa sufre censura en varias regiones del país, donde arbitrariamente el show no se da y a esa hora programan películas. En ocasiones, cuando  emiten reportajes sobre lo que sucede en el interior del país, en esas regiones misteriosamente se corta la luz eléctrica o se cae el cable. A Lanata esto le molesta mucho “No nos queda otra que protestar, pero no podemos hacer nada. Hay tres lugares donde no salimos: Uno es Tucumán, que es por decisión directa del gobernador. En Mendoza y en San Juan no salimos porque existe un monopolio privado de medios, entre esos está el cable operador, que está muy vinculado con el gobierno. Ahora este mismo holding de medios está por adquirir Cablevisión – empresa de cable más grande país – y si eso sucede, no nos van a pasar en ninguna parte de la Argentina.  Me parece una porquería que exista este nivel de censura en una democracia, es una locura. Además agrandan el mito, me hacen un favor, la gente nos ve para saber por qué nos censuran. Los domingos la señal online se satura de toda la gente que se mete a ver el programa”.

En Twitter también hay polémica, ya que ciertos episodios extraños han llamado la atención de la gente. “Pasó algo muy raro y no quiero profundizar, porque en verdad no sé como funciona, pero había muchísimas personas en twitter hablando del programa los domingos en la noche y no éramos trending topic, algo que a la misma gente le comenzó a parecer muy raro. Ellos decidieron de forma espontánea cambiar las letras A de mi apellido por números 4 y en cosa de minutos L4n4t4, se convirtió en el primer trending topic del país. No me explico como sucede esto. Lo que sí sé y lo mostramos en el programa son los CiberK, grupo financiado por el gobierno que se dedican a generar opinión en las redes sociales. Son fácilmente detectables por la actividad coordinada. Nos dimos cuentas que sus avatares eran personas reales de otros lugares. A esas personas las buscamos, uno era ingeniero en Holanda y había otro cantante en España.  Creaban cuentas con sus caras, pero con nombres falsos. Hicimos contactos en Skype y les hablábamos por lo que supuestamente escribían, tuvimos  que preguntarle a un tipo de filipinas si era kirchnerista, una cosa muy loca. También medimos en ese programa la cantidad de seguidores falsos de Cristina y más del 60% lo son.  Esto no es un invento mío, lo hicimos con un software americano, que no tiene nada en contra de los K. Del millón de seguidores de la Presidenta, seiscientas mil personas no existen”.

En Argentina el humor no es como en Chile. Allá es directo, como son un pueblo acostumbrado a decir las cosas de frente y dar su opinión, los dardos y los chistes son más afilados, más hirientes y molestosos. Uno de los hits del programa es la imitación que hace la actriz Fátima Flores de la Presidenta Cristina Fernández. La imitación es bastante agresiva, muestra a una Cristina completamente superficial, desconectada de la realidad, preocupada de las carteras Louis Vuitton, de satisfacer los caprichos de sus hijos, obsesionada con su imagen y de parecerse a Evita. La actriz imitadora está viviendo un “efecto Kramer” y es muy requerida  por los medios y sus obras se copan de audiencia.  La gente goza con el personaje, un taxista dice “Cristina está imitando a su imitadora, se dio vuelta todo, hoy ves a la Presidenta y pensás en la imitadora del programa del gordo Lanata.”

El capítulo del domingo 30 de septiembre dio mucho de que hablar. El equipo periodístico comandado por Lanata siguió a la Presidenta en el polémico viaje a Estados Unidos. Conversó con los alumnos de las incómodas preguntas y cubrió los cacerolazos contra la comitiva tanto en Manhattan como en Harvard. No contento con eso, fueron a las tiendas donde la Presidenta manda a comprar su personal shopper y a la elegante suite donde se hospedó, aludiendo la polémica de cuanto ha crecido la fortuna personal de la mandataria. Luego en su habitual monologo jugó con un tema que incomodó bastante en Buenos Aires: Las críticas de Cristina al capitalismo, referirse a Estados Unidos en su propia casa como «Yankee-landia», sus elogios a Chávez y el inicio de las conversaciones con Irán.

Para Lanata el periodismo argentino está pasando por su peor momento. Para él el único responsable es el control del gobierno en los medios, que hace que estos pierdan el rumbo, que más que informar, su trabajo hoy en día sea desinformar a la gente de lo que en verdad está sucediendo tanto en las calles, como en la administración pública. “La televisión y el periodismo no están pasando por un buen momento acá, hay una división cultural muy grande, estimulada por el propio gobierno, este tema de medios amigos y no amigos. Lo que es terrible y va seguir pasando cuando se vayan los K. Ellos dejaron la grieta cultural, la discusión idiota del periodismo militante o no militante creo que es una cagada, yo creo que un periodista no tiene que estar filiado a un partido político. Hay una cosa muy ideológica que está marcando la profesión y al país, eso era algo que antes no pasaba. Familias que se pelan entre sí, hermanos que dejan de hablar, amigos que no se dan más pelota. La sociedad argentina se está polarizando cada vez más, sin llegar a un caso como Venezuela, pero casi. El gobierno tiene una convicción filosófica y plantean abiertamente que  el “periodismo es un agente de distorsión social” mientras vos veas eso, estamos en un problema, porque si el gobierno piensa que somos un agente de distorsión estas jodido.  Eso de por sí hace que no sea un buen momento para el periodismo. En los medios la política desapareció y la cambiaron por el policial, asaltan al negocio de la esquina y llega la tele. El nivel profesional está muy bajo”.

El caso más extremo de esto es Canal 7, el canal estatal argentino, que hasta el momento representa perdidas para el Estado y cuyos niveles de audiencia se encuentran por el piso. Este fenómeno se traspasa a los demás medios vinculados al gobierno, que no convergen público y marcan muy poca presencia en la agenda. La opinión de Lanata es tajante sobre lo el rol “propagandista” que está cumpliendo la televisión pública argentina. “El canal del estado tiene que representar a todos, a las minorías y mayorías, pero todos los gobiernos han manejado canal 7 como una cosa propia. Esta administración principalmente es la que ha tenido el mayor aparato de propaganda en la historia y el que más se ha preocupado de ideologizar los contenidos. El canal llega a un ghetto, su programa estrella es “6, 7,8” un programa que hace 2 puntos y que no tiene ninguna representación.  En los otros canales militantes pasa lo mismo, Víctor Hugo Morales marca 3 puntos, Duro de Domar 4. No son programas populares, llegan como te decía a su ghetto, pero no trasciende al público en general. Lo mismo les pasó con los diarios, los periódicos oficialistas venden muy poco, las radios lo mismo. Pese a gastar muchísimo dinero en propaganda, no representan a nadie, el único buen resultado que han tenido es Fútbol Para Todos. Aquí el estado se gastó una millonada en comprar los derechos del fútbol, para darle piso de rating a sus programas. Dijeron que por publicidad iban a recuperar la inversión, pero en la actualidad lo único que se ve en las tandas es publicidad oficial, ósea el fútbol sirve para potenciar una campaña comunicacional permanente del kirchnerismo.

Una de las últimas polémicas que ha enfrentado a Lanata con el gobierno es el plan del oficialismo de crear un Tribunal de Ética para periodistas, algo que parece sacado de tiempos pasados, aún más en un país donde todo indica que la información está siendo intervenida. El mejor ejemplo es la existencia de la Secretaría de Medios, la cual maneja las pautas y tiene presupuesto para invertir en publicidad estatal. “Es muy loco que el gobierno que más periodistas compró hoy quiere crear un Tribunal de Ética, si eso ya no es censura a extrema no sé qué es, lo quieren controlar todo. Han armado un aparato de propaganda increíble y ahora quieren sancionar a quienes piensan distinto. Yo el otro día decía que me encantaría lo del tribunal, sería feliz sabiendo cuanto ganan los demás, sería bueno saber cuanto le paga el gobierno a los muchísimos periodistas que trabajan para ellos. En todos los gobiernos está la fantasía de controlar a la prensa, pero este exagera. No hay discurso donde Cristina no hable de los diarios contrarios, cada vez que abre la boca dice “hay que ver que dicen los diarios mañana” tiene una obsesión con este tema.

La detención en Venezuela.

Era el segundo programa que grababan en Venezuela. El primero había incomodado bastante en el oficialismo chavista. El equipo periodístico al retirarse del país fue abordado por agentes de los servicios de inteligencia bolivarianos y trasladados al segundo subsuelo del aeropuerto. El siguiente relato fue realizado por el propio Lanata en su programa de radio al día siguiente de la detención.

Todo partió mal. Al llegar a Venezuela tres tipos me señalan y dicen es este. Me llevan primero a mí y al equipo le retienen los pasaportes. Estoy una hora, les digo que vengo como veedor periodístico invitado, me piden la agenda y yo les digo que no sé, porque es la verdad. Obviamente les avisaron de Buenos Aires de mi presencia ya que pasaron varias cosas extrañas: En el hotel mi computadora fue hackeada, en un restaurant nos siguieron unos autos, en la conferencia de prensa de Chávez, dos guardias personales no me abrían el paso para ir a preguntar. Ayer – el lunes- ante de irnos llegan al hotel dos tipos a preguntar por mí diciendo que eran la seguridad que habíamos pedido. Yo nunca pedí nada .El camino al aeropuerto es malo, peligroso y nos pusimos paranoicos, nos fuimos todos juntos en una van porque si nos pasa algo, que sea a todos juntos. Llegamos al aeropuerto y ojo que en el equipo hay dos mujeres y de la nada llegan 6 personas de civil, que sin identificación nos rodean y nos llevan detenidos a un lugar que desconozco y no me presentan los cargos. Pedíamos un abogado de la embajada, nos decían no, les pedíamos los pasaportes, nos decían no, le preguntábamos si estábamos detenidos nos decían no, entonces nos podemos ir les decíamos y la respuesta otra vez era no. Llamé a Cheppi, el embajador y me dice “mándeme su celular como mensaje de texto”. Una vergüenza, yo pago mis impuestos y este hijo de puta no me brindó ayuda. Los agentes nos borraron las compus, celulares y los discos de las cámaras del canal. Me da pena por el país, estamos mal, que nosotros que fuimos victimas de un atropello, tengamos que dar explicaciones como culpables. Estamos en una dictadura, que sea de derecha o izquierda da igual, son todas malas. Que injusto llegar a explicarle a un montón de pelotudos mal intencionados que si lo que vivimos es cierto. Es una locura que tengamos que aclararlo, esto no es algo político, es algo de solidaridad. No puede ser que llame al embajador y me entregue esa respuesta, eso no puedo pasar. Me da tristeza que el gobierno se haya puesto del lado de los servicios de inteligencia venezolanos. Esta historia es una bolsa de mierda.

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