Mucho es la medida exacta: El último desafío

Publicado por Ignacio Molina

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Mucho es la medida exacta

por Ignacio Molina

Arnold Schwarzenegger es el Sheriff de Sommerton, un pueblucho desolado, aburrido, nostálgico (quizás una suerte de doppelganger de Ovalle o Linares), donde todos se conocen—los presos son amigos de los pacos, o ex parejas, o familiares, el punto es que el pueblo es chico y todos son amigos—y donde las tardes se matan apuntándole, disparándole, achuntándole, a pedazos de ternera colgando o leyendo, en orden, a David Foster Wallace o Jonathan Franzen. Un lugar donde el tiempo no tiene mucho valor y cada día es un calco mal hecho del anterior.

Un lugar donde quizás te gustaría ir a morir, a pasar tus últimos años (tal como optó Schwarzenegger), pero jamás nacer.
Menos, crecer.

Así las cosas, el destino tiene preparada una sorpresa para Sommerton: el narco más despiadado (Eduardo Noriega) desde Pablo Escobar, acaba de escaparse, a 835 kilómetros, precisamente: Los Ángeles, de la van que lo llevaba con destino a cana. Y para concretar su fuga, junto a una pandilla de sicarios, en su ruta tiene trazadas las coordenadas de Sommerton: el lugar que lo conectará directamente con la frontera mexicana, mas con su libertad. Y, claro, Schwarzenegger tras hilvanar las conexiones de una serie de hechos macabros—inhóspitos, incomprensibles para los palurdos—se percata de esta inminente situación. Pero en vez de achuncharse ante una posible hecatombe, forma un escuadrón paramilitar con la misión de aplacar, hacer frente, dar batalla, a los maleantes; y, por sobre todo, defender el honor, la historia, la tranquilidad, el sosiego, de Sommerton. De esta manera recluta—además de tres inexpertos policías—a un convicto (Rodrigo Santoro) y a un tipo (Johnny Knoxville) más armado que la DINA y que, además, recuerda a los últimos años de Hunter S. Thompson, y, más que eso, te recordará a tu incipiente vejez. (Porque de seguro rondas los 30 años si sigues perdiendo el tiempo leyendo esta reseña en vez de hacer algo útil).

De este modo—o quizás de otro, importa poco y nada, da lo mismo—arranca El último desafío (The last stand, 2013), dirigida por Jee-woon Kim—el coreano tras clásicos instantáneos como I saw the devil (2010) o Dos hermanas (2003)—y que incluye persecuciones rechazadas de Rápido y furioso, diálogos escritos con los dedos de los pies, y chistes y momentos con los que has reído en  decena de películas. Pero, para tu sorpresa, la suma exagerada de estos elementos hace de esta cinta una gran filme. El mérito es que—al igual que The Expendables—El último desafío nunca se toma en serio a sí misma, velando por el regocijo del espectador. Y esto lo logra mediante violencia gratuita—tiroteos, matanzas a quemarropa, explosiones estilo fatality—, un par de guiños o cameos, un Corvette falocéntrico, un par de minas ricas (Jaimie Alexander y Christiana Leucas) y un Schwarzenegger que jamás lució tan cyborg.

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Comentarios publicados en "Mucho es la medida exacta: El último desafío"

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  • 1
    fabian paz

    Espero ver al señor acción en pantalla grande!

  • 2
    seba diaz

    Jamas vi una de las pelis buenas de arnold en el cine, ojala esta lo sea

  • 3
    ramiro alvarez

    quiero ver a schuarzeneger matando negros, denme una entrada!

  • 4
    Bayron Ríos

    Vi su último papel protagónico en el cine (Terminator 3) y quiero ver en pantalla gigante su vuelta a los protagónicos.

    Vamos por esa entrada !

  • 5
    fabian paz

    y mi entradaaaaaa?
    saludos!!