Fui a los primeros YouTube Music Awards y no había bar abierto

Publicado por Camilo Salas

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Por Camilo Salas K, desde Nueva York / Fotos de FilmMagic for YouTube Music Awards

Acá en Estados Unidos esta comenzando el Otoño, y la tarde-noche del domingo pasado fue una de las más frías en lo que va del año. Hubo un viento asesino, una muy baja temperatura que nadie esperaba, menos yo: un chileno que lleva solo 3 semanas en New York y que de a poco se va a acostumbrando a esta ciudad hedionda, gigante, con miles de estaciones de metro y gente amistosa, mucho más de lo esperado, pero más loca de lo esperado. Y todo lo anterior lo digo como algo bueno, dejen fuera las malinterpretaciones.

Otra de las características de la gran manzana es su espectacular vida cultural, no olviden que acá nació el Street Art y la danza moderna. Nueva York es una de las capitales del Jazz, es el lugar que vio nacer el Hip Hop, el Punk y a la generación Beat. Pero también está lleno de gigantes letreros luminosos llenos de publicidad. Y entremedio de esa mezcla entre cultura y mercadeo, se organizaron los primeros YouTube Music Awards, como para terminar de matar a MTV y ponerle un poco de arte al asunto.

Porque la gran diferencia de estos premios con los de la gran M fue la creación de videoclips en tiempo real, idea de Spike Jonze quien las hacia de director creativo y se preocupó especialmente de dirigir el live music video del Dj Sueco Avicii, que consistía en un dialogo inaudible para los que estábamos ahí, pero que solucionaron con el uso de subtítulos. El dialogo en cuestión fue escrito por Lena Dunham, la misma de Girls de HBO, y es una especie de “Elige tu propia aventura” donde los asistentes al show votábamos por el final, que fue muy predecible: todos queremos ver efectos especiales de película B donde la gente muere.

Pero el show empezó antes. Eran las 17:30 y yo corría, perdido, porque la gente de prensa me había dicho que justo a esa hora cerraban las puertas. Después de pegarme en una rodilla por ir mirando el mapa en el celular y correr, correr, correr, llegué. La entrada fue fácil. Me preguntaron que llevaba en la mochila y dije que era el computador. No tenia credencial, solo una invitación. Al entrar el lugar era como un gran gimnasio alfombrado con 3 escenarios y dos “instalaciones”, las que después fueron usadas para otros videoclips en vivo, el M.I.A y Tyler the Creator. Había también una tarima donde estaban los VIP y no mucho más. Ah, bueno, hartos cables, camarógrafos, productores, monitores. Y gente tomando cerveza. Y ahí me dije “¿Dónde esta el bar abierto?”.

La carpa afuera-pero-conectada al Pier 36 que las hacia de bar, estaba lleno de gente porque aun no empezaba el show. Y pregunté si era abierto, pero no lo era, así que partí a recorrer el lugar. Ahí fue cuando me topé con Jason Schwartzman animando y a Jonze dando instrucciones. “En pocos minutos comienza Arcade Fire en el escenario de acá al lado” dijo, Y todos nos movimos hacia allá. Para mi suerte quedé apoyado en un pilar, al lado de AF. Ahí fue que logré la mejor foto de la jornada, con el celular escondido porque decían que no había que tomar fotos.

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Nos dieron un par de instrucciones, Win Butler hizo unas cuantas bromas y todo comenzó. En la transmisión aparece una despechada mujer en la cocina, triste porque la abandona un barbón, y ahí comienza el baile que la lleva al living de un departamento y luego -mágicamente- a un bosque, para terminar bailando junto a unas niñas en el lugar donde eran los YTMA, mientras Arcade Fire hacia lo suyo detrás,. Nada de eso era grabado. La cocina era un set, el bosque también y AF estaba completamente en vivo. Esa era la magia que Spike Jonze prometía, y cumplió.

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Durante estos vídeos en vivo los shows fueron impecables, ensayados hasta el hartazgo y estando ahí se nota que hubo nada de espacio para la improvisación. Cosa distinta ocurría con los animadores y la entrega de los premios, en una actitud muy YouTube, muy “prendamos la cámara y veamos que sale”, Schwartzman y Reggie Watts (co-animador) improvisaron de lo lindo. Para ir de un escenario al otro caminaban entre medio del publico y para presentar los premios, ganadores y terminar los shows en vivo se notaba que los camarógrafos andaban persiguiéndolos como si de un papá con su hijo hiperactivo se tratara. No es que eso sea malo, la cosa hasta daba risa y se alejaba del empaquetamiento usual de estos shows. Fueron unos premios cercanos, abiertos a la experimentación, más musicales que alienados con el merchandising (que lo hubo, pero piola).

Antes de llegar escuché que en Nueva York todos eran mejores que tu, tenian más dinero, más educación, eran más altos y con mejor pinta. Ahora pienso lo contrario, los gringos son buena onda, se ríen contigo, echan la talla y pese a que estuve a metros de M.I.A, Tyler the Creator, el tipo de Chocolate Rain, Schwartzman y otras celebridades que desde lejos se ven inalcanzables, acá en el país de las oportunidades todos parecen ser un simpático y amigable hijo de vecino. Un vecino que paga un arriendo carísimo (3500 dolares es el promedio por un departamento de mierda, suponiendo que pagan arriendo), pero igual no más. Con decirles que Michael Cera se fue a su casa en bicicleta y les aseguro que vivía a la cresta.

Pueden ver los primeros YouTube Music Awards completos, a continuación. Y sí, me compré un par de cervezas a 5 dólares y no tuve que dejarle propina al barman, algo a lo que aun no me acostumbro.

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