10 consejos para ayudar en Valparaíso (y no dar jugo)

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Por Nicolás Valencia desde Valparaíso.

Empezó el martes como un rumor parido por la restricción -real- de subir a los siete cerros afectados por el incendio de Valparaíso entre las 21 horas y el mediodía de ayer jueves. El rumor decía que durante el fin de semana iban a cerrar la ciudad, como si se tratara de una cuarentena. Obviamente se expandió veloz como esos virales sentimentalistas en Facebook, pero ocultaba una preocupación real de parte de los porteños: que en semana santa los cerros se repletarán con voluntarios llegados el viernes santo, sumándose a los cientos que ya han subido a ayudar desde el domingo en la mañana.

Hasta ahora una visita a los cerros afectados enmudece a cualquiera por los cifras: mil hectáreas arrasadas, 16 muertos y 2.900 casas destruidas que dejan en la calle a más de 12 mil personas, agrupadas en las más diversas composiciones familiares. Pero otro lado -el mejor- es el grado de coordinación que han mostrado voluntarios, bomberos, universitarios, policías, colegiales, vecinos y afectados.

Entonces, ¿Es necesario que vengan más? En una sociedad inclinada a las suspicacias y la desconfianza, algunos consultados en terreno creen que los voluntarios de Semana Santa viajan a turistear. «Venían a zorronear y a jotearse gringas al Plan, pero los papitos que les pagan la jarana los obligaron a subir a algún cerro para no tener cargo de conciencia«, teorizó José Martínez, voluntario de Villa Alemana que dejó botado el cuarto medio hasta que «se tranquilice la situación«, señala.

Esta tesis ha sido compartida, con matices, por algunos voluntarios y vecinos del cerro El Vergel, conectado al Plan por la avenida Francia. «Algunos vienen, agarran una pala y suben una foto al ‘feis‘, pero son los menos. Estamos muy agradecidos de todos los que han venido a ayudarnos».

A pesar de ciertas insensibilidades, dentro de las estructuras logísticas de colaboración todos han logrado encontrar su responsabilidad: algunos preparan sandwiches, otros pasan días enteros removiendo escombros, vacunan a los voluntarios, reparten donaciones o comparten una conversación con vecinos que se emocionan de solo recordar.

Las autoridades y coordinadores de los centros de acopio asumían para la tarde del miércoles que mucha gente viajaría desde Santiago durante el fin de semana, con o sin rumores de por medio. Lo veían inevitable, pero temen que para las próximas semanas la gente olvide a Valparaíso, como ocurrió con Iquique.

Tras la propia experiencia de quien escribe y en conversaciones con voluntarios, expertos, autoridades y vecinos, estos son los consejos:

1. Chutea el viaje para otro finde, cuando haya menos prensa y se necesite ayuda igual.

2. Si eres porfiado y vienes igual, que sea en auto y revisa la restricción vehicular de Valpo.

3. Los centros de acopio ya no reciben ropa. Ahora se necesitan frazadas, cobertores y colchones. Además de ropa interior y toallitas higiénicas.

4. No todos pueden ser estrellas. Si no aguantas usar una pala, recibir órdenes o realizar pegas aparentemente aburridas, descártate.

5. Ven organizado y ojalá especializado, pues la etapa de urgencia está pasando y las labores comienzan a ser más específicas. Organízate con tus colegas veterinarios, arquitectos, médicos, enfermeros, etc. Y con materiales: martillos, palas, insumos médicos, mascarillas y guantes. Persona precavida vale por tres.

6. Suena obvio, pero ven con ropa ligera y cómoda. Nada de pitillos ni chinitas.

7. Siempre atento, nada de whatsappeos ni tuiteos en mitad de las labores.

8. Agua. Agua. Agua.

9. Asegura pasajes y/o alojamiento si es necesario.

10. Estando en Valpo compra todo en locales de barrio y boticas. No solo han mantenido los precios, también han subido a los cerros a entregar su ayuda, a diferencia de las multitiendas, supermercados y farmacias que han aumentando sus precios sin asco, como el de los bidones de agua, los guantes y las mascarillas que están siete veces más caras en una farmacia verde que en la botica de Av. Argentina.

Los trolebuses llevan pasajeros gratis y los microbuseros pusieron buses gratis para subir a los cerros damnificados

La lección que nos entrega Valparaíso y su gente es incalculable, independiente de si te da asco la ciudad o tuiteas que es sobrevalorada. Lo que quieren dejar claro los porteños es que agradecen la solidaridad (y no caridad) y que vengan todos los que quieran ayudar, pero no todos juntos. Déjalo para la próxima semana. Será igual de necesario.

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