Crónica Dura 7: trabajar

Publicado por disorder.cl

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Por Simona

Cuando sólo sabes carretear, es decir cuando eres una drogadicta (ante los ojos de algunos), trabajar no es algo especialmente fácil. Porque como además pasaste toda tu vida universitaria fumando pito y no sacaste ni un título, cada vez se complica más el asunto.

La primera vez que duré en un trabajo fue cuando trabajé en una discotheque, en la más taquillera y electrónica del momento. Y aún así me costó. Estaba a cargo de la guardarropía, por razones obvias no me pusieron en la barra, así que sólo tenia que guardar la ropa de la gente. Un día llegué tan curada que invitaba a las personas a desnudarse para que yo le guarde su ropa. O el día en que tocaba Matanza y me regalaron un trip. Para mi Matanza no significaba nada, pero para mucha gente sí, el lugar estaba repleto, y yo en acido, decidí armar mi propio carrete en ese pasillo de colgadores. Me paraba arriba de la silla para invitar a todos a pasar a mi closet gigante.

Ese día, si mal no recuerdo, fue mi último día. Al final de la noche perdí las boletas y quedó la cagada. Escuchaba como mi jefa gritaba mi nombre y yo no atinaba hacer nada. Es el mejor trabajo que he tenido. Podía tomar, de hecho me regalaban un copete, y era cosa de mirar con atención y la “propina” siempre llegaba. Siempre había alguien que te daba algo, y me pagaban por eso. Hermoso.

Si no me regalaban intentaba pillar a la gente consumiendo para decirles: «cabros yo trabajo acá, me dan lo que tienen o se van». Pero en verdad nunca lo hice, les decía que me convidaran no más. Para qué tan mala onda.

Luego decidí que necesitaba conocer el mundo laboral real, de día, en oficina, horario de 9 a 7 con una hora de almuerzo, marcar tarjeta, tener AFP, etc, y lo logré sin mucho esfuerzo, pero el problema no es ese, el problema es mantener un trabajo así teniendo tantas ansiedades. Todo parte con el horario de trabajo. Es demasiado temprano. Para llegar a las 9 a un lugar significa mínimo estar despierto dos horas antes, quizás más, y si el día antes carreteaste es imposible. Entonces lo lógico es no carretear. Si ¿En serio? Bueno si no carreteas, si no sales y no te drogas, lo que pasa es que efectivamente te vas a levantar, pero te vas a levantar de mal genio, porque esa felicidad (absurda par algunos) que te entrega el salir a huevear ese día no  va a existir. Te transformas en una persona gris, que le entregó su alma al diablo a cambio de hacer algo que nadie quiere hacer. Se nota en sus caras en el metro, no quieren trabajar, al menos no tan temprano.

¿Y para que te hacen llegar temprano? Para desayunar, y yo que no quería desayunar me puse una punta de Cocaína para poder estar ahí de pie. Entonces mientras todos desayunan y revisan sus mails, tu transpiras y no tienes nada que hacer. Y el problema es que no te pagan lo suficiente como para poder pegarte una punta cada 15 minutos por 8 horas, entonces te enojas, y cuando te piden creatividad te enojas más, y cada vez más, porque justo en ese momento te das cuenta que podrías estar en tu casa ganando el triple vendiendo drogas. ¿En qué momento se te ocurrió que tener AFP era importante?

A la hora de almuerzo ni la marihuana me hace feliz. La gente alrededor me angustia y mi mente se va corriendo detrás de los saques que estúpidamente regalé, provocándome tal stress que tengo que ir al baño a masturbarme, sin que eso solucione nada, pero me da la tranquilidad para terminar el día con un rictus parecido a una sonrisa. Cuando por fin son las 7, entrego lo que hay para volver a mi casa y esta vez sí carretear, para llegar al otro día con más caña, pero más ánimo.

Ese plan tampoco resultaba muy bien: me quedaba dormida y llegaba tarde, con ganas de desayunar para afirmar la guata y poder jalar lo que quedó de la noche anterior. Pero como había llegado tarde no tenia ese privilegio y si jalaba, sin comer, lo mas probable es que terminara vomitando, asunto que es difícil de explicar en los trabajos. En definitiva, combinar el trabajo con las drogas es casi imposible, quizá si lo hubiera logrado podría haber ganado el sueldo necesario como para mantener mi ritmo de vida.

Lamentable mi mal  humor y mis cambios de animo no se alcanzan a comprender si el jefe no sabe que contrató a una drogadicta.

Comentarios publicados en "Crónica Dura 7: trabajar"

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  • 1

    Simona es una realidad eso de la incompatibilidad ,venderse a los putos jefes y mas encima no tener ni tiempo para disfrutar la puta plata resivida por vender tu alma al cachuo. Maestra

  • 2

    Me caíste bien , peguemonos una puntita ? <3