Disco Eterno: “Achtung Baby!” (1991)

Publicado por disorder.cl

Archivo: 1845 artículos

achtung

Por Rossana Montalbán.

Una banda en medio de la resaca del gran éxito y la consolidación, cuyos dos caminos posibles suponían la separación o la reinvención, como resultado del evangelio americano logrado con The Joshua Tree y su continuación Rattle and Hum.

La banda había evolucionado en un fascinante viaje desde sus primeros días de pueriles irlandeses empapados de aires post punk, religión y política, para llegar a la conquista de esa “tierra prometida” conocida como los Estados Unidos, al rescate de la esencia yankee del rock n’ roll y la música negra, todo esto en una sola década.

Pues bien, aquí venía el siguiente nivel, el disco que terminaría por convertir a los irlandeses en la supermegabanda de grandes estadios y giras parafernálicas. Pero también sería el disco que convertiría a U2 en la banda más “aborrecida” por los “indies” y fanáticos del delay, que vieron ante sus ojos como ese sonido era explotado y llevado a las masas de la forma más magistral que pudiera hacerse.

“Achtung Baby”, sí, “Atención Nena”, una ciudad, un contexto y dos líneas para trazar, su sonido y su carga emocional. Por un lado lo posmoderno, la reinvención, toda una nueva década anunciada a través de un sonido cuajado en base a la guitarra, sus efectos y finos arreglos elaborados desde la máquina. Tan radial y transgresor a la vez, toma los elementos fundamentales de las sonoridades de su época, donde nada es al azar, pues Achtung Baby se alimenta de un momento cultural y musical particular, para trascender y volverse atemporal, ¿Como se logra esto?

Corría 1990 caía el muro de Berlín, Alemania era reunificada y renovados aires se respiraban en la siempre vanguardista capital de la música industrial, por esos días, el centro de operaciones de dos viejos conocidos de la banda, Brian Eno y Daniel Lanois.

La presencia de estos dos “arquitectos” pudo suponer aires musicales “sombríos” y pérdida de masividad, sin embargo el ADN de U2 corre por las venas del disco intacto y fortalecido. La guitarra filuda de The Edge, el gran estilo vocal de Bono, las líneas de bajo siempre marcadas y cadentes de Clayton, la batería directa de Larry Mullen y desde luego la creación de himnos musicales.

La búsqueda se había iniciado, y el primer paso era reformular las prácticas con el pedal y el slide que The Edge había acuñado desde sus primeros días, esta vez mirando a su alrededor y obteniendo códigos de bandas como Sonic Youth o My Bloody Valentine; algo de la interminable fiesta manchesteriana y la sobriedad de la electrónica berlinesa.

Así comienza a construirse un redondo y consistente tramado musical de doce canciones, la primera de ellas: “Zoo Station” – Toda una declaración de principios que no deja espacio para especulaciones sobre lo que se va escuchar, incluso si llegases veinte años tarde y solo conocieras los manoseados hits de este disco, – que bello sería que eso le ocurra a alguien-, porque daría cuenta de su frescura y calidad y, sin exagerar, probablemente terminarías amando a U2. Un primer track de carácter avasallador, ya lo dice su primera línea “I´m ready, ready for the laughing gas, I´m ready, ready for the what´s next”. Pues claro, la banda estaba alistada para todo lo que sería la ambiciosa era del Zoo TV. Voz procesada como si una máquina nos cantara, una batería dura y de tintes electrónicos. Anuncia con todo, la nueva estación, la nueva década, la nueva etapa de la banda y la necesidad de ir un paso adelante “The time is a train, makes the future the past, leaves you standing in the station, your face pressed up against the glass”

“Even Better Than The Real Thing”: En el segundo track del disco, U2 está manteniendo el “beat” y con esta nos invita a la pista de baile, la primera confesión hedonista del disco – y el hedonismo fue tema en los noventas- todo un signo de los tiempos. Nos habla de sexo, amantes y baile. ¿Pero qué es “la cosa real”? El placer o el amor. U2 nos está hablando de inmediatez y erotismo “Give me one last dance, we’ll slide down the surface of things, You’re the real thing”, la búsqueda de la satisfacción .“ We’re free to fly the crimson sky The sun won’t melt our wings tonight.» La guitarra domina todo el tema, desde el riff inicial al solo de slide, llevando la rítmica irresistible, sutil y pegadiza junto al sugerente canto de Bono. U2 captura el vertiginoso espíritu de un tiempo, que dos décadas después aún no nos abandona. “The Fly” frenética, dinámica y animada, un personaje que nos habla con voz distorsionada, falsete y un solo de guitarra con la marca registrada de The Edge. En ella, toda la energía sónica que marca el disco. “Until the end of the World” la batería empieza marcando el groove del tema, otra fina muestra del logrado y exquisito trabajo con la guitarra y sus efectos.

Imagen de previsualización de YouTube

Ya lo anuncia su nombre, no cabe duda que estamos frente a un disco con perfume de mujer. ¿De qué nos está hablando U2? Quienes en discos anteriores habían cantado sobre los conflictos políticos de su natal Irlanda, de héroes americanos y fe.

He aquí la segunda línea; su carga emocional que, aún desconocemos de donde proviene exactamente, saboreamos una y otra vez en las canciones escritas por Bono haciendo referencia a un amor no correspondido. Al mismo tiempo resulta imposible no percibir la marcada presencia de lo “femenino” como un elemento omnipotente, muy en el estilo “espiritual/religioso” de U2. Una mujer como objeto de adoración y el hombre “rendido” ante tal figura y sentimiento. Probablemente como todo gran disco; una mujer, un amor, una ruptura; las universales y personales reflexiones sobre estas emociones inspiran las líneas del grueso de las canciones, y claro no podemos pasarlo por alto.

Mysterious Ways: infecciosa y cadente, el sensual y pegajoso riff la definen con un coro que da vuelta en la cabeza “She Moves in Mysterious Ways”. Seductora en cada línea, el ejemplo perfecto sobre la rendición ante la presencia femenina, “If you want to kiss the sky, better learn how to kneel, On your knees, boy!”.

Imagen de previsualización de YouTube

Es en este momento, en medio del deseo y el hedonismo expresado en Mysterious Ways o minutos antes en “Even better than the real thing, donde nos encontramos con “One”, recobrando todo su sentido al escuchar el disco entero. Cuantas veces versionada, asesinada y mal utilizada, ahí la vida y la muerte juntas en una canción destinada a ser coreada por miles, universal hasta decir basta. Íntima y sobria, su letra es un crudo reproche “Have you come here for forgiveness, Have you come to raise the dead, Have you come here to play Jesus to the lepers in your head Did I ask too much, more than a lot You gave me nothing, now it’s all I got.Triste y aleccionadora. El track más “simple y tradicional” de todo el disco en cuanto a sonido y arreglos.  “Who´s gonna ride your wild horses”: Una muralla sónica bajo la firma de U2. Ya el nombre nos entrega todo el dramatismo presente en el tema, honesta y melancólica, una carta de despedida en la eterna metáfora para referirse al amor no correspondido.

U2 no tiene intención de soltarnos cuando la siguiente canción es “So cruel”: Las notas de piano en el inicio y la primera frase “we crossed the line”, nos quitan el aliento. Aqui un claro ejemplo de contraste y matiz, entre una canción que te acuchilla en medio del pecho, una letra que no da para interpretaciones – “She wears my love like a see-through dress, Her lips say one thing, her movements something else. Oh, love, like a screaming flower, Love dying every hour. Ah, you don’t know if it’s fear or desire, Danger the drug that takes you higher?” Y una melodía que equipara esa carga emocional con la cuota exacta de sensibilidad y elegantes arreglos.

Ultraviolet, Light my way: U2 sigue jugando con nosotros, y nos entrega una intensa melodía de batería ágil, riff fino y pegajoso. Intensa súplica gritada a los mil vientos, “Baby, baby, baby light my way”. Una canción de pérdida y separación, in crescendo nos lleva hasta lo más alto en medio de sentencias como “You bury your treasure where it can’t be found, But your love is a secret that’s been passed around” –“I guess it’s the price of love; I know it’s not cheap”. “Your love was a light bulb hanging over my bed”.

u21991

Un disco de contrastes y matices; Sentidas e Intensas canciones de desamor, dependencia y deseo; intensísimas y refinadas; sonoramente refrescantes y seductoras; un cruce perfecto entre lo íntimo y lo “masivo”, sin perder sustancia, cuidándose siempre de ser un disco gris o excesivamente maquinal.

“Trying to throw your arms around the World”: Calmada y amable, bajamos las revoluciones de tanta energía sonora, para sumergirnos en un cálido momento de tintes ambient y un coro de reencuentro “Gonna run to you, run to you, run to you; be still. Gonna run to you, run to you, woman, I will”. “Acrobat” probablemente la más densa de la lista, una canción de tono peleador y redentor. “And you can dream, so dream out loud”para momentos difíciles “So don’t let the bastards grind you down”. “Love is Blindness” es la reflexión final, quizás cliché, humana y cierta sobre el amor y su negación, cerrando el disco con el más oscuro y desolador de sus momentos transmitido en el solo de guitarra The Edge.

Pues bien, U2, Eno, Lanois y Achtung Baby habían logrado una perfección y preciosismo, en ambos niveles, pocas veces escuchado al momento de su publicación. Construyendo un equilibrio constante y permanente entre la banda y la maquina; el sonido crudo y el procesado; elementos del ambient, loops, pistas programadas; resonancia, pedales y slide. Creando una estructura sonora que se sostiene a lo largo de todo el disco. U2 había encontrado con Eno y Lanois juntos, y sobre todo con Eno, la forma de ser tan masivos como sofisticados, tan arriesgados como digeribles, y además se habían superado a si mismos como banda marcando el camino de la música pop-rock para las siguientes dos décadas.

Hoy 23 años después de su edición, nunca entendí por qué U2 no celebró los veinte años del disco con una gira dedicada a tocarlo íntegramente. Mis más oscuros pensamientos, responden inmediatamente, sobre todo después de verlos con Pop Mart en Febrero de 1997, que la banda sencillamente no logra reproducir este bello momento y que Bono no podría cantar ni la mitad de los falsetes que el disco contiene.

Imagen de previsualización de YouTube

Comentarios publicados en "Disco Eterno: “Achtung Baby!” (1991)"

¡Deja el tuyo!