Crónica Dura 11: La felicidad de no tener hogar

Publicado por disorder.cl

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house Por Simona

Hace días que no veo mi computador. La última vez lo dejé apagado sin saber que pasaría una semana sin verlo.

Desde que no tengo casa mi vida es así. Imposible planear o hacer algo concreto, menos seguir una serie o una rutina de ejercicios (aunque no lo crean mi sueño es ser super deportiva). Ser una drogadicta cuica es mucho más entretenido, pero de todos modos es muy extraño. Solo por haber nacido donde nací y haber ido al colegio que fui me libré de no ser una verdadera vagabunda.

Con los años he aprendido a disimular mi situación de calle y como sacarle provecho a todo esto.

La primera vez que mi mamá me echo de la casa, porque la pobrecita tuvo que echarme dos veces, pasé todo un verano hueveando. Siempre me echan en verano así que lo paso bien.
Es fácil andar vagabundeando por Santiago en verano. Te quedas a dormir en la casa donde estas carreteando. Si crees que no te van aceptar tienes dos opciones: hacer como que apagaste tele y la otra es agarrarte al dueño de casa.

Hacerse la simpática pa que te dejen dormir igual es penca. Agarrarte a gente para quedarte, también.

No saben cuantas noches he tenido que sacarme a gente de encima para poder dormir tranquila. Y obvio que no duermo tranquila.

Si tienes drogas siempre te van aceptar con cariño, así es fácil.

Sé que en Providencia hay duchas gratis en el centro de juventud ese que está en Manuel Montt y para dormir siempre voy a la Clinica Indisa.

Cuando era verano pasaba mucho rato en el río, mirándolo. El río nunca es el mismo, por eso me gusta.

La segunda vez que me echaron fue la definitiva, y cuando el verano terminó no tenía casa y mi mamá esta vez no me iba a recibir de nuevo.

Me habían regalado un iPod, así que lo vendí y con esa plata hice una mano de hongos y así empecé a ganar dinero. Luego vendía pitos, unos paquetes de 50 mil que ni me acuerdo de donde sacaba.

Me hice el dinero suficiente para arrendar una pieza.

De pitos pasé a vender saques y luego a vender tripas, y de vuelta a los pitos. Estuve así tres años. Ahora me volvieron a echar. Llevo seis o siete meses sin casa y me está empezando a gustar. Todos los dias me compro un calzón nuevo y ya está. Hace dos semanas perdí toda mi ropa sucia y me regalaron mucha ropa nueva.

El día en que logre tener una casa voy a necesitar un closet enorme para guardar toda mi ropa esparcida por Santiago. Cuando me fui de la casa de mi ex (o me fueron, en realidad) era verano así que toda mi ropa de invierno está allá. No se cuanto llevamos de invierno pero ya no necesito esa ropa. ¿Me entienden?

Toda mi ropa es regalada. Vivo de las sobras, de todo eso que se acumuló en Valparaíso para el incendio.

Ustedes son acumuladores. Yo tengo todo repartido y ustedes todo guardado y ordenado. ¿Cuantos pares de zapatillas tienen? ¿Saben cuantos me han regalado? de esos uso sólo un par y se los agradezco. Si no fuera por ustedes yo debería estar en la calle llorando, buscando drogas y quizás cuales serían.

No sé bien cómo me transformé en esto. No tengo casa, pero tengo ropa linda, como bien, salgo siempre y tengo las mejores drogas.

Lo pasó bien, es inestable todo, pero huevón ¿Cómo vas a pedir estabilidad si estas parado sobre un planeta que esta flotando en el espacio?

Mis papás se preocupan por el futuro y todo eso. Pero huevón, todos sabemos que el futuro es una idea que nos metieron para preocuparnos por cosas, para comprar cosas. El futuro no existe. El pasado ya se fue. Si no aprovechas tu vida la vas a perder arriba del metro, intentando llegar al trabajo.

Ustedes pasan demasiado tiempo trabajando, pero bueno, tienen casas. Tienen cosas que regalarme y yo me estoy divirtiendo mucho. Gracias por hacerlo, porque a pesar que nunca estoy sola, que no puedo leer y me cuesta mucho escribir, creo que estoy haciendo las cosas a mi manera y me agrada haberlo intentado.

Lo más probable es que fracase, porque ustedes se empecinarán en hacerme caer, pero al menos lo estoy intentando y me está resultando y me gusta y toda mi vida cabe en una mochila y no tengo idea que voy hacer mañana, pero no me importa.

Y ustedes, ustedes pierden mucho tiempo.

Comentarios publicados en "Crónica Dura 11: La felicidad de no tener hogar"

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  • El Scorcho

    Qué valiente! Sin duda hay que tener cojones para estar donde estas. Aunque, al fin y al cabo la misma vida es la encargada de formarte los cojones.
    Estamos claro que eres más libre que mucho de nosotros, y a la vez nosotros somos libres en otra perspectiva.
    Es verdad, perdemos mucho tiempo, más allá de las horas perdidas viendo «Un Show Más» y «Hora de Aventura».
    Aquí nadie está mal, nadie está atrapado, cada uno que vacile su propio peo.

  • elese

    te cogería por el orto hasta llenarte de semen el corazón

  • Cristian Roman

    Las drogas son para perdedores. Maraca shushaetumare