Crónica Dura #22 (y final): Último Día

Publicado por disorder.cl

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newyearpost Por Simona

Me desperté en pelota y me follé al huevón que tenía al lado. Se puede decir que lo violé mientras dormía. Eran las 7:30 del ultimo día del año 2014. Me volví a dormir y desperté a las 9. Me puse a llorar porque quería volver a follar, pero él ya no quería.

Y luego me preguntan por qué tengo baja autoestima.

Cuando el huevón se fue, me masturbé, me jalé dos líneas y me robé su marihuana. Después me dio pena, me sentí mal. Pero no hice nada al respecto, porque era un tipo cualquiera que no me interesa. Menos mal me llamó mi amiga, la misma que me salva todos los días, la misma que me ha seguido por todo Santiago solamente para levantarme de la cama y limpiarme la cara, retarme, darme confianza y marihuana.

Caminando hacia mi casa me llamó mi amiga Camila para ver que hacemos, me da demasiada lata el abrazo, a quien se lo voy a dar ¿Con quienes iremos a estar a las 12? Es terrible. Ella al menos tiene un hijo chiquitito con quien evadir el abrazo. Se lo digo y me dice que sí, estamos juntas, que luego de abrazar ella a su hijo, lo puedo abrazar yo y lo compartimos. Estamos cagadas de la cabeza.

Llegué a mi casa y me junté con mi amiga salvadora a fumar. La amo. Me dice todo el rato que estoy loca, pero yo creo que las dos sabemos que ella es la más loca. Analizamos todas las posibilidades de año nuevo, desde pasarlo con mi mamá como castigo por todas las cagadas que me he mandado, quedarme escribiendo, irme al cerro a tomar hongos, ir a la casa de un tarado o ir a la casa de la Vale mi amiga de la U.

Me llama mi mamá y me dice que lo va a pasar sola como muchas otras veces, se compró una botella de vino y cosas ricas. Se va a poner un vestido blanco. Se me parte el alma, me da demasiada pena que mi mamá pase el año nuevo sola, pero en realidad ¿Qué importa?

Me angustia todo, en verdad el año nuevo me angustia caleta, lo entiendo como un rito pagano de terminar y empezar ciclos, pero yo no termino nada y no me gusta pensar mucho y el año nuevo me hace pensar. Dos días antes estuvo de cumpleaños mi mejor amiga Josefa y como siempre hablamos de cambiar, de dejar la falopa, de buscar trabajo, etc. Nos consume, lo hacemos porque estamos aburridas, porque somos unas malditas burguesas que no tenemos problemas; por eso jalamos. En el baño (mientras hacemos eso mismo) me grita, dura: “Es fin de año, se termina un ciclo, cambiamos de folio (cumplimos 30), todo cambia, nosotras también vamos a poder cambiar. El 2015 es el año del cambio radical”.

Pero ¿Vamos a poder cambiar? ¿Cambia algo realmente? El año nuevo se nos presenta como la gran oportunidad de cambio, un nuevo comienzo… Pero ¿Pasa alguna vez algo así?

No se qué pensar o hacer.

Y con esa nube en mi cabeza no quiero tomar ni una droga ni celebrar nada. Deberíamos hacer un minuto de silencio en vez de gritar tanto. Si es que realmente consideramos el año nuevo como el principio de algo nuevo y renovado ¿Acaso no deberíamos pasar el año nuevo solos?

Me llama el alma de mi alma, mi ex polola. Le digo que estoy loca, que tengo caña y que quiero almorzar. Me dice que dale, pero en vez de eso me sube en un auto y me lleva por Santiago buscando drogas para la noche.

“¿Que vas hacer?”

“No sé” me contesta, “pero me quiero drogar…”

Le planteo mi visión del asunto y creo hacerla cambiar de parecer, en realidad ¿Por qué drogarse en año nuevo? Eso lo hace gente como su compañero de pega que es un viejo que claramente no carretea nunca y hoy es el gran día. Pero nosotras deberíamos procurarnos la droga que más nos gusta, los placeres.

Yo me preocupé el día antes, pero compré una falopa de mierda porque de todos modos no quería tomar nada más. En el auto me aburro y anuncio que dejare de respirar hasta morir. Se ríen, pero yo lo decía en serio.

Son las 4 de la tarde del último día del año. De uno de los peores años de mi vida. O quizás no, pero uno de los mas raros. Uno de los mejores.

Me acuerdo de lo que me dijo la mamá de mi amigo, borracha en Navidad: “Lo que uno menos imagina, sucede.” Y por la cresta que es verdad, no sé cómo será para la gente que planea mucho sus cosas, pero la verdad es que nunca sucede lo que queremos, lo que planeamos. Pasa en año nuevo y pasa en todo orden de cosas.

La primera parte de mi vida pasé imaginando una vida tan diferente a la que tengo y a la que alguna vez tendré, que decidí nunca más planear nada.

Cuando por fin almuerzo le digo a mi amiga que pasemos el año nuevo juntas, las dos en la casa de mi amiga Vale. Me responde que sí y listo, sentí un alivio como sólo ella y mi amiga Vale me pueden dar. Me acosté a dormir una siesta. A las 7 me desperté, tenia que ir a buscar unas tripas, pero no fui y no me importó, saqué cocaína y nos pusimos a jalar. Creo que hasta bailé un poco.

Me fui a mi casa media dura y eso… no queda mucho que contar. En la casa de la Vale habían puras cosas ricas, fumamos marihuana para hacer hambre, tomamos champaña, jalamos, tomamos un poco de eme, tomamos whiskey.

Nos reímos. Nos reímos caleta.

Me junté con mi mejor amiga y hablamos de nuestro cambio, de que lo vamos a lograr. Aun no hemos desarrollado un plan, no sé si alguna vez lo haremos. Es lunes y no he jalado, no creo que deje de jalar, no creo que el 2015 sea el año del cambio radical, de hecho no creo en grandes cambios, pero si creo que esto llega hasta aquí.

Comentarios publicados en "Crónica Dura #22 (y final): Último Día"

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  • Julio Cantillana

    Que risa!!! Muy bien escrito me gusto mucho

  • 2cpero

    No vuelvas, guatón culiao alucinao lol.

  • El Scorcho

    Puedo decir que al final, resultó ser una buena crónica.
    Claramente resulto ser un buen experimento, haya sido real o no, dio de qué hablar. No salió en una portada de LUN pero se escuchaba el nombre «Simona» en el mundo real.
    Despertó simpatizantes, como aquellos que desean una vida de película independiente de Estonia y detractores como el compadre de «Las Drogas son para perdedores». Siempre pensé que los detractores eran weones que les hervía la mierda pensar que había una mina así «tan fácil» y no estuviese a su alcance o peor aún, que fuese de mentira!, era bien fácil imaginar e idealizar.
    Recordaré a Simona como esa heroína under de mala muerte, fascinante, alocada, invencible que en realidad era una pobre y tierna animalita asustada la cual daban ganas de acostarla en el sillón, ponerle en la tele una weá de mierda que no haga pensar como Hermanas gitanas o Jamie Oliver, darle un tazón de chocapic con leche, hacerle cariño en la cabeza y decirle, «no te preocupes, todo estará bien, yo te ayudo».
    Pero en realidad, nadie puede. Puede que sea muy cobarde para aceptar algo así.

    Tal vez Simona es la personificación de nuestro líbido, tal vez Simona efectivamente es un gordo granudo, tal vez Simona soy yo.
    Tal vez Simona esté haciendo caca ahora.

  • duende con sombrero

    el de «las drogas son para perdedores» no se pierde las series de televisión con risas grabadas.

  • Jane

    Me encanta como escribes. He leído todos tus artículos

  • Samantha Jones

    Que vuelva la Locatelli po!

  • landio

    Me entretuvo harto. Buena

    Las drogas son para profesores

  • Adolfo

    Simona, si tus crónicas tienen algo de real por fa escríbeme para compartir tus datos, quiero ser tu cliente