¿Si gana Chile ganamos todos?: Independencia Cultural

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Captura de pantalla 2016-04-04 a las 6.57.52 p.m.Por Edo Agrela.

Un día, mi mujer me comentó que el esposo de una amiga suya, estaba nominado a un Oscar, que de él era el guión y que la viera… ¿Que? ¡Al Oscar!!!???

Y que sorpresa!!! Cuanta fascinación sentí al momento de ver “Historia de un Oso”, estaba atrapado entre su telón de fantasía y su cruento relato. ¿Cómo no la había visto antes siendo chilena y de gente tan cercana? El saber que tenía ese rotulo ¿Me habrá hecho mirarla de otra manera? No lo sé, pero al terminar de verla me dejó un sentimiento triste y mustio, pero con cierta esperanza de que las cosas que ocurrieron en dictadura, ya están siendo contadas y sin imágenes de archivos, sino que en formato de fábula y o de una alegoría. La historia, un oso que recuerda cómo fue su vida junto a su familia, antes de ser torturado y esclavizado por un circo. Es la historia de muchos exiliados, torturados, aterrorizados y abruptamente relegados a la orfandad de su tierra, de su gente, de su cultura. Certera y concreta, con texturas de Latas, como los juguetes de la vieja era, con una música de tonos mayores, sin embargo un dejo melancólico, con la re memoránza de sonidos de antaño y con un instrumento como narrador emocional que ya no se oye en las películas o animaciones de hoy, el Metalófono, que esta en extinción, reemplazado por los sonidos robóticos o plásticos modernistas, pero que en esta historia, va de la mano con los juguetes de épocas pasadas que nos trae tantos recuerdos como la foto dentro del reloj del protagonista, que mientras no sea olvidada, no morirá jamás, como nuestra historia.

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La producción de Punkrobot fue realizada con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, UDLA y Corfo, dirigida por Gabriel Osorio y producida por Pato Escala y Daniel Castro el Guionista (por quién llegue al corto) y la gran Música del dúo Denver. El cortometraje no sólo se convirtió en la única obra latinoamericana nominada en la categoría, sino que merecidamente recibió el OSCAR al Mejor Corto Animado. El saber que gente coterránea hayan recibido tamaño reconocimiento y que sabemos todo el esfuerzo, dedicación y talento que han plasmado en la obra y a lo largo de su carrera, deja traslucir una luz de buen augurio en el futuro del Arte Chileno en general, al menos su atención. Aunque no son los primeros chilenos en ganar un Oscar (la estatuilla llego a manos de un Chileno por vez primera cuando Claudio Miranda recibió este afamado y paradigmático premio por la Fotografía en “Life of Pi”), es una producción completamente chilena y en términos de oportunidades, traerá nuevas aperturas hacia afuera y ojala desde adentro para los muchos y buenos proyectos que desfilan por las oficinas del consejo de la cultura. Ahora saben todos, que el sacrificio puede llegar a tener colosales frutos y a futuro, poder realizar una serie de producciones de gran factura en pro de una definición de identidad y “creerse el cuento”, que hay gente que capaz de desarrollar nuevos y desafiantes proyectos, no sólo por el vanidoso hecho de recibir un galardón, sino de reflejar nuestra cultura a través del arte.

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Cada vez que hay alguien que “triunfa” proviene de Chile, sentimos que es “nuestro”, que devela nuestra identidad, que nos representa, pero en el fondo y lo sabemos, es falso, porque en principio y sólo al final, luego de la aprobación Europea o Gringa, valoramos a quienes han forjado su vida trabajando el Arte, la literatura, el Cine, la Ciencia y un largo etc. La excepción es y será el deporte, ya que la competencia es lo que nos permite medir la envergadura de los logros y amén de que la entretención se valora mas que el conocimiento, la creatividad y la valentía. Si algo avalan a estas líneas, son el hecho de que todos los que han logrado desarrollar su obra, se han ido de Chile: Patricio Guzmán, Claudio Arrau, Roberto Bolaño, Raúl Ruiz, Roberto Matta, Alejandro Jodorowski, Isabel Allende, Nelson Villagra, Ricardo Villalobos, Etc. Algunos por exilio y otros por distintas razones, pero el peso y el problema de fondo es que ninguno de ellos se podría haber desarrollado aquí, no sólo por ser un país chico o porque no haya industria, sino porque no hay un conocimiento colectivo, crecemos con una pésima educación heredada por la imposición militar y a nivel masivo y no somos capaces de crear opinión, “la prole” quedó acéfala y a nueve años de la marcha de los pingüinos, aún no somos capaces de interpretar lo que vemos realmente en una obra, sino que somos condicionados por otros ojos, NOS tienen que decir desde afuera que es bueno, que es malo, es tan así, que cuando los gringos catalogaron de Best Seller y llevo a categoría de Clásico a “La Casa de los Espíritus”, hizo que nuestra obligación, sea leerlo para no pasar vergüenzas y hablar de lo que todos hablan y no develar que en el fondo nos aburre leer.

En definitiva:
El síntoma es: afuera nos dicen que leer, que escuchar, que ver, que comer, etc., La enfermedad: Incapacidad de conocer y o aceptar nuestra propia identidad.

Por otro lado, siendo duro, la crítica aquí casi casi casi no existe o al menos escasea. En el cine, el Arte o la Música, el trono del poder para ejercer la crítica la tienen las revistas y Portales en la Web de los grupos Copesa o Saieh, y sabemos que, en ellas, el puesto de critico no se consigue por meritocrácia, sino mas bien por el eterno y canceroso Nepotismo y o el “amiguismo” y “apellidismo” que impera en Chile, por lo tanto la visión de la obra esta sujeta a eufemismos, poderosos prejuicios, desconocimiento por opción y sin son cercanos, a la sobrevaloración y por sobre todo al gusto subjetivo por lo “ondero. En las revistas o medios con mas recursos, no están los mejores haciendo la critica, no están los entendidos que por años se han dedicado a conocer mas sobre la disciplina en cuestión, sin embargo y a mucha honra, los que realmente aportan, son medios independientes con escasos recursos para lograr acceder a los artistas y a los eventos y así poder forjar una opinión fidedigna según su punto de vista, para ellos, sólo queda rezarle a las velas del CORFO y a los Fondart respectivos, que por lo general y en experiencia propia, ganan los que tienen conocidos adentro y la evaluación de los proyectos es nefasta, cínica y gravemente contradictoria. Aunque hay veces que apoyan buenos proyectos, pocas, pero hay.

El tuerto es Rey en el país de los ciegos
Los buenos críticos que hay en Chile, no tienen el mismo alcance que tienen los que si saben venderse en términos de imagen, por lo tanto el que sabe un poco mas que el resto tiende a considerarse eminencia en el tema y tiene todas las miradas a su disposición, por lo que él critique como bueno, ES y Será bueno, en términos gastronómicos, artísticos, científicos, mecánicos, etc.

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Luis Buñuel , uno de los directores mas aclamados de la historia por sus propios pares, anti Hollywood por definición y de una larga trayectoria en el cine, vivió el mas claro ejemplo del viejo cuento de “Las ropas del emperador”. Resulta que él hizo una película en México (siendo Español de Zaragoza) llamada “Los Olvidados” donde mostraba literalmente lo que el Chavo del 8 nunca mostró, el hambre, el vicio, las riñas y la dureza de la vida en la calle de los niños de Ciudad de México, por cierto, es una película dura y cuesta respirarla, pero su crudeza y oscuridad representa fielmente la los colores que se pintan en las calles de Latinoamérica en general. Los Mexicanos reaccionaron acaloradamente insultando a Buñuel de Traidor, vaciando las butacas y rompiendo las cintas de tan escabrosa película, respirando un nacionalismo mal entendido, pero al director no se le movió ni un pelo y llevo los rollos a Cannes y participo en el Festival, donde entro por la ventana al exhibirla el último día del concurso, al ver el Film, los críticos no dudaron en proclamarlo mejor Director, por escapar de las aburridas, predecibles y sofisticadas películas que se producían en aquel año de 1951 y el Jurado entrego el galardón a las manos de un Buñuel que había sido apedreado por los propios protagonistas de la película, los mexicanos (ganándole la presea a “All about Eve” de Mankiewicz y protagonizada por Bette Davis).

Cuando él volvió a tierras Aztecas, lo recibieron cómo “el maestro” Buñuel, el “gran” director Mexicano y la gente agoto la taquilla por ver tamaña obra de orgullo nacional. ¿Que nos enseña esta historia? Que no somos capaces de tener una independencia cultural plena, por un lado no somos capaces de reconocer lo bueno  y peor aún, tenemos la desfachatez de hablar de obra maestra cuando alguien de afuera nos lo dice.

He visto una centena de películas chilenas y creo que lo peor que he visto deben ser justamente aquellas que han tenido mas éxito en la taquilla. Recuerdo perfectamente (con algo de nostalgia), los Martes a la noche en el canal 7 (hoy TVN), donde daban “Mea culpa” a las diez y “Cine chileno” a las once, conducido por el gran Augusto Góngora (pareja de una de mis actrices favoritas chilena de todos los tiempos, Paulina Urrutia), donde creo que alcance a ver tantas películas de todas las épocas que aún así empezaron a repetirse,  porque no había mas, pero de todo aquello aprendí sobre Chile, sobre nosotros, a conocer el pasado a través de “Ya no basta con rezar”,  Valparaíso mi Amor”, “El Largo Viaje”, “El Chacal de Nahueltoro”, “Tres tristes tigres”, “El realismo socialista”, “Gracia y el forastero”, mi amada “La frontera” y mas aún, comprender la temperatura que existía en la época de la Unidad Popular con “La Batalla de Chile” y “El Cuatro” de Fernando Balmaceda que registra las elecciones de 1970 o documentales cómo “La Respuesta” que habla sobre la ciudad de valdivia luego del gran terremoto de 1960, “Aquí vivieron” de Chaskel y Rios, documental que sigue los pasos de una excavación arqueológicas en el norte,  “100 Niños esperando un tren” de Ignacio Agüero que habla sobre las investigaciones de la gran Alicia Vega, quien realiza en una población marginal un taller para niños que nunca han ido al cine y que hacen una película a partir de dibujos de papel.

Para ver y maravillarme con todo esto, no necesite nunca a que viniera una afuerino a decirme qué es bueno y qué es malo, porque disfrutaba y entendía muy bien lo que aquello significaba, valoraba lo que estaba viendo, porque a la larga eso será mi generación algún día, una época, con determinadas películas, discos, libros y con hitos históricos que determinaron la forma de pensar de mi generación, y de echo, todo eso lo aprendí por el sempiterno Jorge González en su canción “Independencia Cultural” cuando dice, “Cultura es cualquier cosa rara, menos! Lo que hagas tú”, cambia la palabra hacer por creer, pensar, crear, romper, cambiar, decir y enhorabuena verás que eso es Cultura, todo lo que somos y hacemos…

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