Enviamos a uno de nuestros cronistas al concierto de Cat Power en el Teatro Caupolicán y casi se queda dormido del aburrimiento. Es que el de Chan Marshall es un set cargado a las canciones ajenas en versiones lentas y que nada tienen que ver con su etapa de chica indie-grunge. O sea, usó y abusó de su último disco, y el más fome, Jukebox. Por otro lado el público se tragó todo. Y hasta aulló. Mira qué lindo. Lee la reseña a continuación.