Valdivia y el Festival: una ciudad tocada por la coca

Estoy en la fila para Qué Pena Esa Vida. En un Movieland de Valdivia. Delante mío hay un gordo, completamente sudado, que no para de tirarse gases mientras le da mascadas a un completo gigante. Tiene la camisa chorreada y un par de credenciales colgando. El sudor que le cae por la frente le tiene el cuello de la camisa de color café-amarillento, supongo que esto se debe al mezclarse con algo que debe ser piñén. Parece que en Santiago – creo que él es de Santiago por la forma en la que habla – la gente no se baña mucho (pero si jala harto).