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MAGAZINE · diciembre 5, 2006

¡Don Sata, Don Sata, llevate al Tata!

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Francisco Campos · diciembre 5, 2006 a las 3:44 pm · 3 min de lectura

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Pinochet estuvo grave. Algunos hablan de montaje, otros llaman a orar por él, como hijos de un mismo Padre. Nadie sabrá nunca si sus últimas frases fueron de verdad, si su senilidad es tal o si una persona de 91 años pudo sobrevivir a un infarto. Sin embargo, si de algo puede haber certeza, es que su consciencia debe estar perforándole las entrañas, día y noche. Francisco Campos pide que no nos vengan con cuentos. Ya está bueno.

Por Francisco Campos

El ataque al corazón que sufrió El Caballero en la madrugada del domingo pone sobre el tapete una nueva interrogante: ¿Qué va a pasar cuando se muera Pinochet?

Ya hace mucho que El Tata dejó de ser un ente gravitante dentro de la vida política chilena y quienes fueron sus partidarios -que además hicieron buenas lucas con él- lo tenían fondeado en su jaula de oro en la Dehesa para que no les causara problemas esperando a que se muriera lo más pronto posible.

Por otro parte, siempre me he sentido intrigado por todos aquellos que defienden a muerte la persona de Pinochet. Esos que le rinden culto a su persona calificándolo de de gran estadista y genio político. Siendo que, el asesino ese, es la personificación misma de la ignorancia y de la estupidez humana. Si no sabía ni hablar el pobre hombre. Basta poner atención a sus discursos y a sus proclamas.

Es posible deducir entonces, que quienes lo defienden tanto son una manga de ignorantes que poco y nada saben de historia. Y eso lo afirmo sin ningún atisbo de arrogancia. Fíjense quienes eran los que estaban en su casa para su cumpleaños: Porreira, un par de milicos lame-sables y un lote de viejas menopáusicas Patty Maldonado style con carteles de “gracias mi general”.

Este grupo dista bastante de ser la reserva moral de Chile.

A mi parecer, si se muere el viejo culeado todo va a seguir tal cual, porque la discusión ya no trata sobre su persona, sino que sobre su obra.

La disputa se va a mantener entre quienes defienden su legado político, económico y criminal, el crecimiento mula de la economía del 7% anual y el sistema electoral binominal y quienes pretenden borrar lo más rápido posible cualquier vestigio de su existencia.

En el fondo, va a dar lo mismo si se muere o no, pero sería lamentable que se muriese sin ser condenado, aunque lo veo bastante improbable.

Que se muera rápido y que lo vayan a enterrar ahí donde tiene su monolito, cerca de Puerto Yungay, en el último rincón de la Carretera Austral.

#Augusto Pinochet #Columnas #Personajes #política