Los ingleses Matthew Cruickshank y Barry Baker hicieron esta animación para un proyecto de un Mickey más contemporáneo y cool. Esta animación tiene uno de los ingredientes clave de las series antiguas que escasean en la tv actual: explorar mundos fantásticos e inocentes.
El proyecto no prosperó ya que no pudo definir su edad objetivo: pre-escolares o pot-smokers.
Después de ver esto, quise tener hijos para que crecieran viéndolo.