Disorder Propone: ¿Como mejorar el Transantiago?

Publicado por Francisco Franetovic

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Transantiago

La reforma al sistema de transporte público de Santiago es, hoy por hoy, un tema ineludible.

Los periodistas pasan el día entero denunciando que un par de conos impide a los buses de un recorrido virar hacia la izquierda. La derecha (política) critica -de una manera bastante destructiva- y exige decapitaciones políticas al por mayor. Y las consigue.

Mientras tanto, la Concertación -a través del gobierno- hace todo lo posible por mejorar el sistema, sin un mínimo de autocrítica. Siendo que la cosa está clara: errores estructurales hay muchos, desde las erróneas estimaciones de demanda hasta la infraestructura.

Valorando todos los beneficios que ya saboreamos, llamamos a proponer que se puede hacer para pulir el sistema. Todo sirve: desde consejos cotidianos hasta baterías de medidas dignas de ingenieros de transporte, economistas o arquitectos.
Sus propuestas, en los comentarios.

Comenzamos nosotros, con algunas ideas del staff…

«Terminar con el sistema Tarifa Plana y comenzar, de manera anticipada, con el sistema de tarifas proyectado por el Transantiago. Es decir, que los trasbordos (en especial al metro) no sean gratuitos. No es novedad que muchas personas, en pos de ahorrar, desestimarán la opción de combinar con el metro.

Lo anterior es posible, si y solo si, el sistema de buses se completa de una vez por todas. Es decir, que todos los privados cumplan con sus respectivas flotas y frecuencias.»

«Volver con la restricción vehicular, catalíticos inclusive. Si bien la menor cantidad de buses ha disminuido los niveles de emisión de gases y la contaminación acústica, el sistema de transporte sigue generando externalidades negativas. Además de las anteriores, el tráfico. Los tacos son pan de cada día. Y no por haber menos micros tienen que haber más autos.»

«Dejar de lloriquear y acordarse de cómo era nuestra vida con las micros amarillas. No es tan difícil recordar aquellos viajes eternos en los que muchas veces dudabamos si llegaríamos antes de año nuevo.

El Marinaki’s system no nos permitía hacer transbordos gratuitos ni tomar el Metro cuando cachábamos que no íbamos a llegar a la hora. Ni siquiera existían esos paraderos que pasaron a ser tan vitales para la chusma inconsciente.

Es necesario reconocer que la frecuencia de los buses amarillos era mucho mayor que los del nuevo sistema, pero ¿era tan perfecto como para pedirlo a gritos? Claro que no. No compremos la pescada. Porque las micros amarillas nunca fueron un regalo divino y estábamos tan como la pichula como estamos ahora. La única diferencia es que el Transantiago tiene la oportunidad de mejorar y de transformarse en un sistema de transporte urbano de alta calidad.

Seguir con las micros amarillas era mantenerse en el paleolítico y subirse al bus era una batalla digna de la tierra del fuego. Tampoco se trata de esperar hasta el fin del tiempo que las cosas mejoren pero es necesaria la voluntad suficiente para entender al Transantiago como un proceso y no como un suceso.»

Foto por Kurotashio.

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