
Así como no me gusta escribir de música, tampoco me gusta escribir de cine, por la sencilla razón que la gran mayoría de las veces es improbable unificar criterios y llegar a algún acuerdo respecto sobre lo bueno y lo malo de una película.
Pero esta vez es distinto y con esta película aun más. Como seguidor de la serie desde el año 1992 (año en el que vi por primera vez un capítulo de Los Simpsons, digo Los porque si digo The me van a decir esnob y si escribo movie en vez de película tambien, transmitido por la cadena argentina TELEFE los viernes por la noche, sin censura como lo hacía Canal 13 por aquel entonces) me veo en la obligación de emitir un comentario.
A la mierda la música, a la mierda la animación, que estaba bastante buena por lo demás, a la mierda cualquier consideración técnica que en esta película no viene al caso, lo único importante cuando se habla de Los Simpsons es el argumento que cual había decaído considerablemente a partir de la temporada nosecuanto, esa que estrenaron el año 2002 y que coincidió con el cambio de voz de Bart, y que se ha mantenido en un nivel decreciente hasta la recientemente estrenada temporada.
Por un momento tuve la impresión de que la película de Los Simpsons no era más que un capítulo largo y no me equivoqué. Pero no se trataba de un capítulo cualquiera ni algo que pudiese ver gratis por la tele como dijo Homero, por la simple y sencilla razón de que el nivel de las tallas de la película, algunas que jamás pasarían por la tele como esa cuando Otto sale fumando una pipa de agua o como cuando le muestran “el pilín” a Bart, supera con creces a las fomedades que estábamos acostumbrados con los episodios que acompañaron el cambio de milenio. Da la idea de que las últimas temporadas son tan fomes porque se guardaron todas las ideas originales para la película. Fue como volver a los noventas, década del máximo esplendor y calidad de la serie.
Siendo sincero, me reí con mucha frecuencia, a carcajadas con los animalitos Disney, fui capaz de pasar por alto las voces mierderas de quienes ahora hacen los doblajes, como no extrañar a Beto Vélez, y gozar con el mejor episodio largo de Los Simpsons. Lo único que me molestó fue el final, que anduvo guateando bastante y que no se parecía en nada al resto de la película, pero eso solamente es un pelo de la cola.
Recomiendo definitivamente la película de Los Simpsons, sin duda es un must, pero no se angustien, si no tienen plata y no pueden ir al cine, bájenla y pásense por la raja todos los derechos de autor, porque bajar películas no es como robar, diga lo que diga la familia mexicana que aparece antes de cada película en el cine, porque, como dije anteriormente, lo importante de esta película son las tallas y para reírse no es necesario sonido doble zorraund ni una sala Philips.