Columna: Beck, más vale solo que acompañado

Publicado por Francisco Franetovic

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Beck debutó ayer en Chile bajo la sombra de una gira que trajo a The Police a sudamérica. Antes, sus fans se habían movilizado para que Beck tuviera una fecha a solas, en un lugar más tranquilo y con todo a su disposición. Finalmente nada de eso ocurrió y tuvieron que conformarse con verlo al precio de The Police y en un estadio para 60.000 almas. Y sólo cincuenta minutos (con un sonido funcionando a medias). ¿Fue un show de soporte -como prometían- o un telonéo?

Fotos: Carlos Restrepo | Julio Stark

Era como si pasadas las nueve de la noche apareciese en el escenario del Estadio Nacional Kurt Cobain: lentes para el sol de plástico, jeans rotos, una polera huailona con una camisa encima y la chasca rubia. El detalle era que sonaba «Devil’s Haircut».

Así partía el debut de Beck Hansen en Chile. Lamentablemente para nosotros (y para él), en condiciones totalmente desfavorables, a pesar de que se había anunciado que su presentación no sería un vil telonéo e incluiría todos los detalles de un show de su gira, tal como si fuera la estrella de la noche. Y la verdad es que no fue así. Beck tuvo que arreglárselas con un escenario y una amplificación que no le pertenecían.

Lo del escenario y la parafernalia de las luces era comprensible: la gira es de The Police. Pero el tema del sonido es más complicado. No sé si será producto de mi ignorancia en cuanto a los aspectos técnicos que manejan los sonidistas, pero la amplificación parecía funcionar a media máquina. Como si se estuviera guardando potencia (o ahorrando energía) para lo que venía después.

Así y todo, Beck se las tuvo que arreglar para recorrer su discografía, desde Mellow Gold en adelante, en algo así como cincuenta minutos. Demasiado poco para un tipo que ha grabado más de diez discos. De hecho tuvo que pasar por alto dos de ellos: Mutations y Midnite Vultures.

Si se prefiere (dejando de lado la suspicacia), tal vez Beck no esté hecho para estadios con capacidad para sesenta mil personas. Puede ser. De hecho, hubiese sido mucho más gratificante disfrutar de su show en un lugar más íntimo como el Teatro Caupolicán y, claro, con el tiempo y la producción enfocados completamente en él. No me caben dudas. Pero nadie me quita de la cabeza la idea de que fue un simple teloneo. De hecho, Beck ni siquiera trajo su banda completa (que incluye hasta un bailarín). Mucho menos sus famosos videos con marionetas. «Y bueno, -podría decir alguien- trajo a Nigel Godrich» (el productor de tres de sus discos, «sexto Radiohead» y supuestamente el principal motivador para que Beck viniera a sudamérica) en los teclados, panderos y sampleos. Y si fueron tres las de Sea Change, no es casualidad. Una cosa por otra.

Sinceramente, cincuenta minutos le corresponderían a algún debutante en las condiciones de «show de soporte» (que con tanto esfuerzo diferenció la productora respecto de un «telonéo») y no a un artista que tiene más de cien canciones.

Acordemos que fue eso: un telonéo en un escenario desconocido y hecho a la medida de requerimientos ajenos. En este caso los de Sting, Copeland y Summers. Faltaron canciones. Sí. Faltó tiempo. También. Pero las buenas canciones estuvieron igual y eso termina dejando satisfecho a cualquiera, a pesar de que muchos termináramos deseando reencontrarnos en algún otro lugar con Beck. Y ojalá luego.

Pero que no vengan con chorizos. Es cosa de ver uno de sus DVDs en vivo para darse cuenta que lo de ayer no le llega a los talones a un show completo de Beck. El «problema» es que aún con todas las condiciones adversas el tipo se las mandó.

¿Como será verlo con todo a su favor?

Pero bueno, ahora sólo queda esperar que sus palabras se cumplan: «This is our first time in Santiago. And we like it. We like it very much. We’d like to stay for longer but we can’t. We’ll definitely come back».

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Beck y Nigel Godrich.

Para los que no pudieron ir -y si la memoria no me falla- estas fueron algunas de las canciones que tocó Beck junto a sus cuatro músicos:

«The New Pollution» y «Where It’s At» (aparte de «Devil’s Haircut») de Odelay.

«Paper Tiger», «Lost Cause», «Sunday Sun» de Sea Change.

«E-pro», «Girl», «Black Tambourine» de Güero.

«Loser» y «Fuckin’ With My Head» de Mellow Gold.

«Think I’m In Love», «Nausea» de The Information.

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