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Películas Ochenteras que Marcaron Época #4: Latino kitsch

Publicado por Francisco Campos

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Peliculas 80teras

En esta nueva edición de Películas Ochenteras que Marcaron Época, recordaremos a un par de películas que fueron producto de la filmografía latinoamericana de la época. En su tiempo, fueron grandes éxitos y tema de conversación obligado cuando íbamos en tercero básico, pero que ahora solamente tiene cabida en un especial kitsch.

Y las películas de esta semana son:

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Fiebre de Amor

El que diga que no le gustaba Luis Miguel cuando era chico es un mentiroso de la peor calaña. «Luismi» fue parte fundamental de nuestra infancia ”“al igual que Michael Jackson”“ gracias a éxitos como «Palabra de Honor» o «La Incondicional», entre otros, pero esta vez no lo vemos como cantante, sino que como actor junto a otra teen idol de los ochentas: Lucerito.

La trama de de este tremendo peliculón nos sitúa en Acapulco, balneario en el cual un adolescente Chupete de Fierro se encontraba pasando sus vacaciones, sin estuco. Lucerito entra al baile cuando se mete a hurtadillas a la habitación en la que se alojaba Luismi, iniciándose un romance a primera vista.

Lo que sigue después no tiene mucho sentido ya que sin querer ambos se ven involucrados sin querer con unos traficantes de diamantes, situación que termina con Lucerito secuestrada a manos de ellos’  y con el Chupetín tratando de rescatarla. Acá hay algo que no me cuadra ¿Por qué alguien de la importancia de Luis Miguel emprendería solo la búsqueda de su mina? ¿Qué acaso no ganaba por aquel entonces la suficiente plata como para mover gente y recatarla? Y yo que sé, lo único que puedo decir al respecto es que Luis Miguel ya no es lo que era por aquel entonces (?).

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La Niña de la Mochila Azul

Nuevamente vemos a un actor adolescente que luego se transformaría en un cantante popular: Pedro Fernández.

Mucho antes que nos hinchara las bolas con «Yo no fui», Pedrito se enamoraba de una niña pobre que vivía en una especie de remolque, llamada Amy. La cabra vivía con un tío alcohólico que desvariaba de tanto en tanto y que cuando yo era chico juraba que era Ramón Valdés. A la larga, no se parecía tanto a Ron Damón como yo recordaba.

La familia de Raúl -así se llamaba el personaje interpretado por Pedro Fernández- se encontraba por serios problemas económicos y el tío de Amy había perdido su bote pesquero (seguramente por andar cosido arriba del bote) de manera que ambos emprenden la búsqueda de del tesoro del pirata Barba Roja, perdido en alguna de las islas del caribe.

En esta parte, el borracho de mierda juega un papel fundamental ya que les aviva la cueca a los dos cabros para que vayan a buscar el tesoro y más encima les entrega un mapa más falso que buenas intenciones de la UDI. El resultado es que Amy y Raúl terminan perdidos en una isla, muy a lo Laguna Azul, para ser finalmente rescatados.

Esta película, tuvo una secuela muy melosa que llevaba el muy ocurrente título de La Niña de la Mochila Azul 2, en la cual ya no salía Amy ni si tío curado. Además, el año 2004 fue víctima de otro remake, esta vez en forma de telenovela infantil de Televisa, tan horrible como Luz Clarita.

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El Niño y el Papa

Durante el gran terremoto de mediados de los ochentas en ciudad de México, un niño extravía a su madre. En su búsqueda, a Carlos ”“así se llamaba el mocoso”“ se le viene a la cabeza que la única persona que puede ayudarlo a encontrar a su mamita era el Papa JP II, que se encontraba, por esas casualidades de la vida, en Colombia, un país que queda al ladito de México.

De esta forma Carlos emprende su viaje a la Tierra del Café para ver una forma de reunirse con el JP ”“quien se interpreta a sí mismo de una forma magistral-‘  y encontrar a su mamá

¿Y cómo viaja Carlos a Colombia? De la forma más sensata posible, ocultándose en el baño de un avión que iba de Ciudad de México a Bogotá, cosa de lo más sencilla.’  Una vez en Colombia, Carlitos es encontrado por una colombiana que lo cuida y ayuda a reunirse con el Papa.

Finalmente, Carlos evade los controles policiales que rodeaban al Papa y logra que éste le de su bendición, acto que es transmitido a todo el mundo por televisión y que es visto por la mamá de el mocoso -Verónica Castro- , que JUSTO estaba viendo tele en ese momento, de manera que se entera que su hijo perdido ”“a quien probablemente creía muerto”“ andaba hueviando en Colombia.

Cuando yo era pequeño iba en un colegio de monjas y de tanto en tanto me hacían ver esta película de mierda, la cual, según Sor Luisa, estaba basada en un hecho de la vida real.

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