← ARCHIVO DISORDER.CL MAGAZINE
MAGAZINE · diciembre 8, 2008

Gourman on Tour: el Medio Oriente en Chile

F
Francisco Campos · diciembre 8, 2008 a las 10:42 pm · 7 min de lectura

La comida árabe ha dejado de ser una pieza exótica y se ha posicionado con fuerza dentro de los paladares y estómagos de los chilenos. Considerando que de los platos provenientes del Medio Oriente, probablemente los más conocidos por los comensales criollos sean los shawarmas y rellenitos, nos dirigimos directamente hacia dos picadas -una en la Capital y la otra en la Quinta Región- que nos traen lo mejor de la tierra de Aladino.

Por Francisco Campos / Fotos: Jayson De Leon (principal), Allan Reyes, Kevin Weeks y John Elan (portadas)

La primera picada sobre la cual nos dejamos caer junto a mi fiel compañera de pataches es el archiconocido Harissa, ubicado en Eusebio Lillo #440, en pleno barrio Patronato. El restorán, que recibe el nombre de una salsa picante de origen árabe, fue de los primeros en su tipo, ofreciendo un menú de comida rápida que difería mucho de los tradicionales churrascos y papas fritas que pululan por «nuestra fértil provincia señalada».

Sin perder tiempo alguno, pido una promoción de shawarma con bebida y un surtido de rellenos. El shawarma es un sandwich árabe que consiste en carne o pollo trozada, cocinada a la espada, con tomates y repollo picados, envueltos en una tortilla muy similar a las tradicionales fajitas mexicanas. Los rellenos, por su parte, son hojitas de parra, pimientos u hojitas de repollo ”“aunque también los hay de papas y zapallos italianos-, rellenas con una pasta de arroz, carne, tomates y perejil.

Prontamente llega a nuestra mesa el pedido e inmediatamente nos ponemos manos a la obra.’  Cuando uno come shawarmas tiene que tener cuidado ya que, al igual que las fajitas, no tienen fondo y tiende a escurrir todo por abajo, sobre todo si son medios “calduos”, como en este caso. Con respecto al sabor, no me parece nada del otro mundo y, de hecho, tengo la impresión de que los hicieron a la rápida, sin embargo, bajo ningún caso es un mal shawarma. Ahora bien, los rellenos están de otro mundo. Pese a estar bastante buenos, el sabor’  no es increíble. Sin embargo, la contextura’  es precisa ya que no están latigudos, cosa que sucede habitualmente cuando los recalientan al momento de servirlos, algo probable considerando que la preparación de los mismos requiere bastante tiempo. Mi único alcance es con las hojitas de parra: estaban un tanto amargas y no dejaban un buen sabor en la boca.

Para acompañar los shawarmas y rellenitos pedimos una clásica porción de salsa de ajo. Y es que sin ésta, no tendría ninguna gracia comer comida árabe. Lamentablemente, la salsa estaba más que aceitosa y hostigaba inmediatamente. No voy muy seguido al Harissa para saber si se trata de una cuestión habitual o de un día de mala cueva, pero, de tratarse de algo habitual, tenga cuidado y mida cuánto come de la salsa, si no, va a terminar más hinchado que Buda.

Para redondear, Harissa no me pareció un lugar particularmente sobresaliente. Pese a ser rico, no es ninguna maravilla y solamente cumple. Por otra parte, me pareció un tanto caro: los shawarmas grandes con bebida’  mini rondan los 2.700 pesos, mientras que el surtido de rellenos supera los $4.000, lo cual me parece bastante caro.

Harissa, es un buen lugar pero no el mejor en su rubro, si quiere introducirse en el mundo de la comida árabe como corresponde pruebe otra picada. Pero si lo suyo es probar por primera vez la comida del Medio Oriente, dele una oportunidad. Yo le doy tres Guatones de un máximo de cinco.

Luego de la insatisfactoria experiencia con el Harissa, rápidamente me monto en mi alfombra voladora hacia el Gran Valparaíso en busca de la mejor picada de comida árabe del puerto.

La mayoría de los locales en donde se puede comer un buen shawarma se encuentran, no obstante, en el centro de Viña del Mar. De estos locales se destacan el Donner Kebab y el Shawarma Kebab, sin embargo -y sin ánimo de desmerecer estos locales que me han acogido en reiteradas ocasiones- hay uno que se impone por lejos dada su superlativa calidad: el Jerusalem.

También ubicado en el centro de la Ciudad Jardín, el Jerusalem ofrece en su pequeño pero acogedor local, la carta de comida árabe más completa que se puede encontrar en el Gran Valparaíso. Rellenos de todo tipo, dulces, falafels, kubbe, platos vegetarianos y por supuesto los ya mencionados shawarmas. Sin embargo, para hacer la odiosa comparación tenemos que enfocarnos en los dos platos que ya probamos en el Harissa, vale decir, los rellenos y los shawermas.

La primera diferencia que salta a la vista es el tamaño de los platos ya que tanto shawarmas como los rellenos son bastante más grandes que los del Harissa. Por otra parte, el precio también es diferente ya que aquí los platos son más baratos que en el ya mencionado local de Patronato.

Ahora bien, el shawarma ”“que tiene un valor que va desde $1.500 a los $2.000, dependiendo del tamaño – del Jerusalem tiene mucho más carne y no es calduo, lo que sumado al hecho de que la masa es crujiente hace mucho más simple comérselo sin dejar todo chorreado. Además, este shawarma tiene mucho más carne y no lo rellenan tanto con verduras. Por otra parte, la sumamente necesaria salsa de ajo le da el toque justo ya que no es pasosa ni hostigante como la que nos tocó en Santiago y, por mucho que comas de ella, no te va a dejar empachado.

En lo que se refiere a los rellenos -que tienen un valor que va de los $700 a los $900 dependiendo de la variedad-, la diferencia también es grande. Y no solo por el tamaño de los mismos, sino también por el relleno: tiene mucha más carne y no tanto arroz ni cilantro como en otros lados. Pese a que aquí también se trata de un plato recalentado, se sienten bastante frescos.

En resumen, Jerusalem es un lugar que vale la pena por tres razones: los precios convenientes (ya que ningún plato excede los $4.000 pesos), el tamaño y calidad de los platos. Sin duda alguna no se arrepentirá bajo ninguna causa y va a salir más contento que perro con dos colas por lo rico y lo barato. Por eso, yo le doy Cuatro Guatones de un máximo de cinco.

Claramente la comida árabe tiene muchos más platos que ofrecer y que pueden causar una satisfacción al paladar mucho mayor, sin embargo, tanto shawarmas como rellenos son una buena manera para introducirse en el mundo de la gastronomía del Medio Oriente, sobre todo para los chilenos que somos muy convencionales al momento de elegir donde comer.

* Harissa, Eusebio Lillo #440, Barrio Patronato, Santiago. Consumo aproximado por persona: de $3.000 a $5.000 pesos. Si no lo conoce, péguese una vuelta. Si ya lo conoce, piénselo dos veces.

* Jerusalem, Calle quinta llegando a Av. Valparaíso, Viña del Mar. Consumo aproximado por persona: $2.000 a $3.500 pesos. Le juro de guata que no se va a arrepentir

#Gourman on Tour