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MUSICA · diciembre 12, 2009

Justice en Chile: el funeral de los shúper

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disorder.cl · diciembre 12, 2009 a las 11:30 pm · 4 min de lectura

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En una eterna jornada, con interminables sets de los locales Mawashi y Mátenlo, Justice se presentó ante un Arena Santiago semi lleno. Y aunque el show prometía, se transformó en una fiesta donde los franchutes apretaron sólo play tras play. Una lata. Lo único bueno es que conocí el saludo secreto de la generación post-pitillos.

Por Javiera Rossel.

Reconozco’  que los primeros cinco minutos ilusamente creí que el concierto prometía. Pero a la media hora estaba bostezando. Bostezos sólo opacados cuando cada cierto momento se les ocurría poner alguno de sus hits. Y sí, la presentación de Justice en Chile sólo fue una insufrible fiesta que se extendió por más de ocho horas. Una lástima, para aquellos que vacilamos con el disco ”  y que en esta ocasión sólo pudimos oír en remixes monótonos; sin ambiente, sin onda, sin energía, sin la emoción que toda presentación en vivo -aunque sea DJ set- amerita.

Pese a que a ratos el sonido te envolvía, prendiendo a los asistentes, los remixes fueron en su mayoría temas desconocidos y que terminaban por aburrir ya que todo era idéntico. Por momentos sentí que la cosa cambiaba cuando tocaron Génesis y un remix de D.A.N.C.E, ya que la gente cantaba y se ponía feliz….Pero después era volver a bailar sin sentido. Puaj.

Aunque no fue fácil tirar la esponja: La mezcla a The Chemical Brothers me movió un poquito, pero el patético cambio a Roxane de The Police con la audiencia aplaudiendo como en un concierto de Sting hicieron que me convenciera con un enorme NEXT.

Sin embargo debo reconocer que la mayoría del público parecía que lo estaba pasando bien, se trataba de una mezcla heterogénea de personalidades bastante diversas, totalmente alejadas del concepto pitillo, que ahora parece estar en decadencia. Gente común y corriente, desesperada por pasar como “cool”, se movían entre quienes nos preguntábamos qué hicimos mal para merecer esto.

Pero no todo fue malo: Mi parte favorita fue cuando los chiquillos se despidieron con la señal secreta de Justice: Juntar los brazos y “hacer la cruz”, ahí miles de fanáticos levantaron sus brazos, y en vez de hacer el clásico gesto “rock” ahora hicieron la cruz. ¡Patético! Estuve con ataque de risa por harto rato.

En resumen, una fiesta taquilla de unos DJs aburridos que no transmitían nada en el escenario. Debo confesar que para bailar DJ set, les recomiendo a los brasileños de The Twelves, quienes el pasado 31 de octubre deleitaron a un público más piola en lo que fue una verdadera demostración de mezclas y remixes. En cambio lo de Justice: ZzZzZ.

Para todos aquellos que no fueron porque estaba muy cara la entrada o porque no les interesaba el DJ Set: Felicitaciones, son adivinos, no se perdieron de nada. Aunque los franchutes estuvieron en el escenario por más de dos horas, la atmósfera no encendió los ánimos, más allá de un bailoteo loco en el VIP por parte de fanáticos de las fiestas electrónicas tipo Sensation White.

Por otro lado, tres pantallas gigantes con diferentes proyecciones de cruces, eran lo único parecido a la inexistente cruz gigante, que pese a que nos habían advertido que venían sin ella, igual la eché de menos. Todo el resto del show fue demasiado predecible, correctos juego de luces y humo, parafernalias que ni siquiera destacaron por su originalidad, incapaces de deleitar al exigente público subdesarrollado. En síntesis: Justice en Chile fue una verdadera mierda.

#Justice #Justice en Chile #Reseña