Crónicas desde Sudafrica 2: we have adopted Chile

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por Tito Elgueta, desde Sudáfrica

Día 2

Pasamos la noche en uno de los hoteles de la cadena Fórmula 1, que tienen un formato estandarizado para todo el país, lo que implica que las piezas son todas iguales en donde quiera que uno se quede, incluido el baño de avión que tienen. No es un mal lugar, sobre todo considerando que es de lo más barato que se puede conseguir. En fin, luego de esa noche (en que escuchamos vuvuzelas en la calle desde las 5 de la mañana), fuimos  al aeropuerto de Johannesburgo a buscar al tercer integrante de nuestro grupo, Andrés.

Pedimos al encargado del hotel un taxi, y nos dijo que nos llevaría él mismo por la misma plata que cobraría el taxista. Resultó que el tipo era un docto en fútbol y comentamos la temporada de la Premier League . Estuvo muy entretenido, el tipo realmente sabía mucho. En el aeropuerto la atmósfera era de vuvuzelas sonando permanentemente, gente de todo el mundo llegando y mucha alegría por el próximo comienzo del mundial. Nos encontramos con nuestro amigo Andrés y arrendamos un auto para irnos a Bloemfontain, lugar donde teníamos reservada una pieza de hotel en otro Fórmula 1. Al llegar allá, después de unas 5 horas en auto, fuimos a comer a un local tipo Friday’s que se llama Spurs. En él comimos y vimos el primer partido de la copa entre Sudáfrica y México junto a hinchas sudafricanos. Una de las cosas que más nos llamó la atención de Spurs es que empezamos a ver un detalle que se iría haciendo cada vez más claro a medida que pasamos más días acá: hay un ambiente de excesiva amabilidad de parte de los sudafricanos hacia los extranjeros. Digo excesiva porque son capaces de preguntar hasta siete veces durante una cena si es que el cliente está feliz, si necesita algo más. Puede ser agradable, pero nos incomoda un poco.

Para el partido de Uruguay vs Francia, decidimos irnos a un sector de carrete, y terminamos en un pub llamado Cubaña, donde había muchísimos sudafricanos bailando y celebrando con camisetas de su selección. El bar era estilo latino, e incluso tenía cuadros del Che Guevara. Vimos el partido mientras todo el pub bailaba y acá lo que nos llamó la atención es que los bailes de los sudafricanos dejan al perreo chacalonero como baile de kermesse de colegio católico.  El tema es que algo curioso había: sólo había negros en ese local. Nos llamó eso la atención, lo pasamos muy bien, conversamos con gente porque éramos los bichos raros que no eran negros en el lugar, y se nos acercaban y nos hablaban de lo felices que estaban porque había jugado el equipo de los Bafana Bafana (que es algo así como “los muchachos”). Luego del carrete nos fuimos de vuelta al Formula 1.

Día 3

Pasamos la mañana en el zoológico de Bloemfontain. El lugar estaba muy mal cuidado, pero tenía animales notables. Muchos tipos de simios, elefante, rinocerontes, hipopótamos, felinos, serpientes sorprendentemente grandes, etcétera. En general los animales tenían muchísimo espacio para moverse. Almorazamos dentro del zoológico y un tipo que pintaba cuadros de selva nos conversó, y nos contaba de lo muerto que era el ambiente en Bloemfontein. De todos modos, es el primer blanco con el que hablamos, y yo estaba curioso sobre cuál sería su impresión sobre Mandela, ya que mi prejuicio decía que podría encontrarme con un crítico y sería interesante escucharlo. Pero al contrario, el tipo nos habló de cuánto admiraba a Mandela, que era un gran tipo, y que en general toda la gente estaba triste por el tema del accidente automovilístico de su bisnieta. Finalmente nos invitó a entrar a la jaula de un tigre. Aceptamos, pero el cuidador del tigre no nos dejó porque se le había quedado en la casa un traje de seguridad para entrar.

Seguimos el día viendo Argentina vs Nigeria en el centro de Bloemfontein. Encontramos un restaurante que parecía barato y vendía chelas, así que nos quedamos ahí en un sofá que acomodaron muy amablemente para nosotros. El tema es que de repente empezamos a leer inscripciones que había en todas las paredes y en el techo del restaurant y todas eran citas bíblicas bastante duras. En fin, la tipa que administraba el lugar nos habló de que conocía a una chilena, una tal Paola Leal, y como conocíamos una, empezamos a conversar, pero no era la misma. Al final vimos el partido, y nos fuimos al hotel a ver Inglaterra vs USA y terminar nuevamente en Cubaña en la noche, esta vez sin ambiente de fiesta y sólo con un par de personas tomando cerveza en la barra. Alternamos Cubaña con un par de bares cercanos, y éstos eran “bares de blancos”. El ambiente era muy distinto. Había varios tipos tipo rugbistas, muy borrachos y peleándose entre ellos con la aparente intención de impresionar a las chicas, que por mientras bailaban tímidamente y se sacaban fotos después de cada paso de baile. Nos quedamos con los bares de negros sin duda alguna.

Día 4

Al día siguiente, llegó el cuarto integrante de nuestro grupo, Stefan, y partimos el largo viaje de 1.000 kilómetros a Cape Town. Acerca del camino hay poco que contar. Las carreteras son muy decentes, hay estaciones de servicio gigantescas, y lo raro son unos avisos que indican que uno se acerca a “un árbol”.Parece ser un lugar de descanso de camioneros, donde hay efectivamente, un árbol y una mesa. Comúnmente esos lugares estaban ocupados por camioneros. Lo curioso fue que durante la mitad del camino vimos avisos de que llegábamos a “Richmond” después de cierto número de kilómetros, y decidimos parar ahí para ver Alemania vs Australia.

El asunto fue que Richmond con lo oscuro que estaba, parecía ser sólo una estación de servicio con un restaurante que no mostraba fútbol. Preguntamos qué podíamos hacer, y la primera reacción de la cajera de la estación de servicio fue decirnos que viéramos el partido en el pueblo siguiente. Pero luego de dudar un poco, dio unas órdenes a la gente de la cocina del restaurant y nos abrieron un salón que estaba atrás de todo, que tenía una tele, una mesa de pool y estaba extremadamente frio. Comimos ahí viendo el partido, y nos pasó algo muy raro. Mientras veíamos el segundo tiempo, alguien tocó la puerta y abrimos. Era un tipo que simplemente se quedó sonriendo y mirándonos. Nos miró por aproximadamente un par de minutos y se fue sin atinar a decir nada. La verdad es que nos hemos ido dando cuenta de que en lugares como Richmond, la llegada de turistas es noticia. Luego seguimos viajando por toda la noche hacia Cape Town.

Día 5

Llegamos a las 7 de la mañana a Cape Town y nos fuimos a una casa que arrendamos. Era muy lujosa para el precio de pieza de Formula 1 que cobraba. Nos dormimos una siesta ahí para luego irnos a lo que sería nuestro primer partido del mundial: Paraguay vs Italia. Nos fuimos con varias horas de anticipación para recorrer los alrededores y sentir la atmósfera, pero varias de esas horas las pasamos en un taco en que avanzamos unas 10 cuadras en 2 horas y media. Al llegar cerca del estadio, fuimos a un mall donde nos dimos cuenta de que la mayor parte de los aficionados estaba con Italia. Los pocos paraguayos que vimos se veían bastante callados. Había cierta atmósfera de alegría por el partido, pero la verdad es que esperábamos más. A la entrada del estadio vendimos dos tickets que nos sobraban. Uno lo vendimos a un sudafricano a un poco menos del precio de costo (80 dólares), y luego llegaron dos ingleses que querían dos tickets.

El tema es que nosotros teníamos un ticket y el sudafricano otro. Le vendimos al inglés la entrada que nos quedaba (no buscábamos ganancias, sólo recuperar la plata) y el sudafricano le vendió su ticket al inglés a 120 dólares, así que en 30 segundos se ganó unos 60. Él sí que sabe hacer negocios. Nos fuimos al estadio y nos topamos con que los accesos estaban mal señalizados y no había iluminación. Así que a oscuras seguimos a gente para tratar de llegar a la entrada única del estadio. La lluvia con viento de esa hora era terrible. Entramos mojadísimos al estadio. El estadio era muy grande, y adentro vimos al menos tres banderas de Chile. El sonido de las vuvuzelas se mantuvo incesante hasta el comienzo del partido. Nosotros estábamos muy emocionados de ver a Italia campeón del mundo. Da lo mismo que todos los encontremos ratones y que pensábamos que el partido terminaría empatado a cero. De todos modos el tema de los himnos y ver a los equipos armarse para el juego fue muy entretenido.

Del partido mismo, lo mismo que todos vieron: muy bien Pepe por la banda, de Rossi un maestro del mediocampo, Gilardino un queso, la defensa paraguaya muy ordenada, Lucas Barrios y Haedo Valdés poco relevantes, pero un partido entretenido para lo que esperábamos. Celebramos mucho el gol de paraguay y nos apestó el gol de Italia. En fin, habíamos ido a nuestro primer partido de mundial, y estábamos muy contentos.

Día 6

Después de la noche en la casa arrendada, partimos tempranísimo camino hacia Nelspruit. No hay mucho que contar, porque viajamos aproximadamente 24 horas para lograr llegar al partido de Chile. Lo único destacable es que pasamos a un pueblo intermedio llamado Trompsburg, y entramos a un local que decía “Ladies bar”. Nos dijeron que podíamos ver el partido de Brasil versus Corea del Norte ahí, y después de discutir hipótesis sobre qué significaba “Ladies bar” en este contexto, entramos. El local era “de gente blanca” y aún después de pasar una hora y media viendo el partido en él, no logramos entender qué quisieron decir con “Ladies bar”. Había un tipo atendiendo, dos tipos en la barra comiendo, y tres señoras de entre 50 y 60 años.

La interacción entre ellos era muy familiar, como si fueran amigos de hace años todos, y aparte había dos tipos que parecían rugbistas sudafricanos jugando dardos. El tema es que nadie más que nosotros cuatro miraba el partido. Habíamos escuchado que los blancos le iban más al rugby y este extraño lugar nos daba evidencia a favor de esa hipótesis. En fin, luego del partido, seguimos viajando toda la noche hacia Nelspruit.

Día 7

Siete de la mañana y por fin llegamos a Nelspruit! Pasamos a un supermercado y había una sudafricana tipo gringa con la cara pintada con la bandera chilena, pero con los colores cambiados. Nos reimos muchísimo del episodio. Con todo el ánimo de 24 horas de viaje, nos fuimos al estacionamiento oficial del estadio y conversamos buen rato con la gente del lugar, que parecía muy estresada por recibir de buena manera a la gente que vendría a ver el partido. Había organizadores, gente de prensa, y vimos a los primeros chilenos y hondureños. Nos fuimos al estadio en el bus de acercamiento estacionamiento-estadio con chilenos cantando, varios sudafricanos pro Chile, y sólo dos hondureños que algo gritaban pero apenas se escuchaban. Llegamos tempranísimo al estadio y aprovechamos de ofrecer en la entrada un ticket que nos sobraba.

Gracias a eso, vimos a gente de prensa de Chilevisión, prensa hondureña, japonesa e inglesa. Fans vestidos con distintos disfraces, hinchas israelitas que pintaban la cara con la bandera chilena a la gente. Curiosamente los sudafricanos que llegaban, se sabían el “Chi Chi Chi Le Le Le Viva Chile!”. Y lo gritaban muchísimo. Nos sacamos fotos con distintos grupos de hinchas sudafricanos pro Chile. Entre los chilenos que llegaban, abundaban cuicos, pero asumimos que es la gente que puede pagar el viaje hasta Sudáfrica, así que no fue sorpresa. De todos modos, al entrar al estadio, había una atmósfera de fiesta. Todos sabíamos que estábamos a punto de ver la primera victoria chilena en un mundial desde el 62. Todo fue muy emocionante, cantamos y gritamos muchísimos. De verdad se sintió que Chile era local. Sumado eso a los sudafricanos que gritaban por Chile, todo el estadio estaba con nuestro equipo.La verdad es que ahora sentimos que le debemos una a los sudafricanos e hincharemos por ellos en los próximos partidos.

Como todos vimos el mismo partido, no lo comentaré demasiado. Sí comentaré que el ambiente que vivimos en el estadio fue un poco distinto a lo que luego leímos en la prensa. En el estadio mismo, estábamos todos muy enojados por la falta de goles a pesar de las llegadas. Asumíamos que se había jugado decentemente y estábamos contentos por el triunfo, pero no nos esperábamos que la prensa sudafricana luego empezara a hablar de Chile como la mejor selección que vieron en la primera ronda de partidos, y que la veían incluso como candidato al título.

Finalmente, después del partido nos fuimos caminando hacia el estacionamiento, y en el camino, un amigo escuchó una voz familiar que conversaba sobre el desempeño de Carmona en el partido: ¡Sergio Superman Vargas! Le pedimos fotos y fue un gran momento: saliendo del partido del triunfo histórico y sacándonos fotos con el gran Sergio Bernabé.
Luego nos fuimos en auto camino a Pretoria, lugar donde alojaremos por unos días.

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