Lavín había pasado piolita como ministro de educación. Parecía que la estupidez galopante que lo afectó mientras ejerció como alcalde de Santiago lo había abandonado, pero no. El Lavín de las playas en el Mapocho, de las canchas de nieve en el centro de Santiago y’ de los botones de pánico ha vuelto en gloria y majestad, demostrando una habilidad única para «resolver» con soluciones irracionales que no hacen más que magnificar el problema, para luego desentenderse y hacer como que nada ha pasado.
¿Con qué nos salió ahora Joaquincito? Resulta que el eterno segundón de la política chilena, en su calidad de ministro de educación, ha hecho el anuncio de que’ a partir del próximo año’ el MINEDUC’ modificará el currículum educacional y se le restarán horas a los ramos de historia y educación tecnológica – alias técnico manual – aumentando las horas de lenguaje y’ matemáticas en los colegios.’ La medida fue inspirada por los paupérrimos resultados de la mayoría de los colegios de Chile en la prueba SIMCE, los cuales no son muy distintos a los de cualquier país tribal de Ãfrica.
Como profesor de historia me preocupa que se disminuyan las horas de enseñanza de’ una disciplina tan importante, pero hay uan cuestión que va más allá. Es cierto, los bajos resultados en matemáticas y lenguaje son más que preocupantes, de eso no hay duda alguna pero, tiene sentido pensar que aumentando las horas en las que estos ramos son impartidos generará algún cambio? Yo creo que no porque está comprobado que el aumento de horas de un determinado ramo no es una cuestión determinante y que, aunque los estudiantes tengan 100 horas de matemáticas a la semana, los resultados serían los mismos porque lo importante no es la cantidad de horas del ramo, si no que la calidad con la que este es impartido. Además, hay que tener muy en cuenta que lenguaje y matemáticas son los ramos más agotadores del currículum, por lo tanto, un aumento de horas no haría más que cansar a los alumnos, cuestión que iría en desmedro de su rendimiento en otros ramos. Eso, sin mencionar lo desmotivamente que será ir al colegio para alguien a quien no le gusta lenguaje o matemáticas.
Un buen ejemplo de lo anteriormente señalado tiene que ver con la reforma educacional chilena,’ puesta en marcha a partir de 1996. Esta reforma contemplaba lo que se llamó Jornada Escolar Completa, la cual consistía en un aumento cercano al 25% en las horas de clases’ para que los estudiantes pasen más tiempo en el colegio, cuestión que habría de favorecer el proceso de aprendizaje. No obstante, un gran porcentaje de las horas añadidas debían ser dedicadas a la actividad física y a actividades extracurriculares para desarrollar y potenciar otras habilidades de los alumnos que no estuvieran necesariamente relacionadas con el aspecto académico.
Desgraciadamente, en la práctica pocos colegios tomaron en cuenta’ indicación y el aumento de las horas de clases fue destinado precisamente a aumentar las horas de lenguaje y matemáticas, usando como argumento la misma premisa que defiende ahora el ministro. Por lo tanto, los estudiantes pasaron de tener cinco o’ seis horas’ a tener ocho e incluso nueve horas semanales de lenguaje y matemáticas. Es decir, pasaron a tener estos ramos casi todos los días de la semana. Sin embargo, pese a este aumento «forzado» de las horas de clases destinadas a las letras y a los números, los resultados mantuvieron un descenso progresivo hasta llegar a un nivel escandaloso’ porque,’ aunque el tiempo aumentó, la calidad de la enseñanza disminuyó debudo a que los profesores tuvieron que hacer más clases por el mismo sueldo, al mismo tiempo que se disminuyeron los requisitos para estudiar pedagogía, llenándose las aulas de docentes sin la preparación necesaria.
Además, hay que tener en cuenta que gran parte de los cuerpos docentes de los colegios municipales – los que concentran la mayor cantidad de alumnos y los peores resultados – no se han renovado, por lo tanto, muchos de los profesores que ya eran viejos en 1996 siguen haciendo clases, manteniendo los bajos resultados. Pero claro, Lavín es un imb*cil y no tiene en cuenta estos pequeños detalles, optando por una medida que en la práctica ha desmotrado ser poco eficiente.’ Pero claro, lo que importan son los anuncios rimbobantes para generar la idea en la gente de que se está haciendo algo y después poder lucirlo con orgullo cuando la sucia’ saband*ja que tenemos de presidente de cuentas al país el 21 de mayo.
En mi muy humilde opinión resulta mucho más sensato mejorar la calidad de la enseñanza en vez de aumentar el horario de clases ¿cómo? mejorar la preparación de los docentes, fortalecer un sistema de evaluación de desempeño de los profesores en base a los resultados obtenidos,’ brindar estímulos reales a las familias y a los alumnos, propiciar la participación de los padres en el proceso educativo’ y adecuar el currículum a la realidad chilena. En ese sentido, es mucho más sensato olvidarse de la idea decimonónica del «alumno integral» – ese que tiene que manejar todas las materias al dedillo y que es capaz de hablar latin y resolver las más complicadas operaciones matemáticas – porque simplemente no todos tienen las mismas capacidades.’ Por lo tanto, sería mucho más efectivo tener un currículum focalizado que permita fortalizar las capacidades’ y habilidades que EFECTIVAMENTE tienen los alumnos y no meterles información inútil, que les va a servir de poco y nada. Dicho en otras palabras ¿que sentido tiene meterle materias con fórceps a un alumno si no las puede aprender o lisa y llanamente no le interesan?
Está bien, hay que tener un currículum «troncal» con lenguaje, matemáticas, historia, biología y deporte, pero que el resto de los ramos sean elegidos por los alumnos a partir de primero medio’ en base a sus intereses, habilidades y aspiraciones académicas. Esto a la larga mejorará los resultados de los estudiantes más motivados porque hacen lo que les gusta y evitará la deserción por desmotivación. Pero claro, no faltarán los digan que a esa edad uno no sabe «donde está parao», yo considero que es una cuestión factible ya que, si puedes ir a la cana a los catorce porque «tienes plena conciencia de lo que haces», perfectamente puedes saber que es lo que te gusta y que es lo que quieres hacer.’ Es una idea perfectible claro, que’ ha dado buenos resultados en países como Canadá, España, Francia, Alemania, Nueva Zelanda, Suecia y Finlandia.
En fin, las soluciones aquí mencionadas son sólo sugerencias – que jamás serán tenidas en cuenta – y que sirven de ejemplo para demostrar la ineptitud de quienes nos gobiernan, que nos quieren hacer pasar gato por liebre cuando en el fondo no saben lo que hacen, optando por medidas corto placistas en vez de aquellas que si pueden propiciar un cambio verdadero en la vida de aquellos niños que no tienen otra oportunidad para salir del hoyo en el que están más que ir a la escuela.

Publicado por Francisco Campos
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