Por Vadim Vidal
Fotos por Claudia Jaime para Club Fauna
A estas alturas’ Erlend Ã’ye’ es el Villalobos del indie, viene todos los veranos y tiene un selecto grupo de seguidores. Está tan en boga que los hipsters recalcitrantes ya lo detestan. Claro que hasta para sus fans más acérrimos, esos que le perdonaron su muy difuso show en solitario del año pasado, su debut con The Whitest Boy Alive en Valpo fue sencillamente sorprendente.
Desde el principio: Hace tiempo que no escuchaba en vivo a Javiera Mena. Desde su teloneo anterior al noruego. Y si bien se nota un avance desde esa fecha, no termina de ser un fiasco en vivo. En vez de desafinar ahora simplemente saturó con una batería efectista más que efectiva.
Además, convengámoslo, si va a poner una voz de apoyo, que la tipa cante bien. Que no sea una versión descafeinada de Javiera Mena. Amamos sus discos y su capacidad de hacer melodías pop, pero ya vendría siendo hora javierita. En buena.
Más aún cuando lo que viene es una banda afiatada, sobria y bien templada, que más parecía un cuarteto de jazz (cosa de ver la técnica del batero) que una banda rock. Guiada por el nerdo de Erlend que si algo tiene es buen oído y sentido musical a prueba de balas. Si los menos’ informados como quien escribe se conformaban con un buen set de canciones sacadas de sus dos discos, la jam que armó fue casi un regalo.
Para gente vieja y descreída de los shows en vivo (y toda su farsa folletinesca de “misa pagana” o grupos que se “entregan” sobre el escenario), que un grupo que formalmente hace canciones pop de 4 minutos se despachen ¿20 minutos? de improvisación en cada “tema” como que devuelve el alma al cuerpo.
Y es que’ Erlend Ã’ye’ tiene pasta de fiesta (de ahí quizás su amor por la Mena, o su excelente Dj Kicks), porque lo del sábado 12 fue un Dj set con banda en vivo. Y todas las licencias que quiso darse: entremezclar Wicked Game al comienzo, improvisar una canción típica mexicana en un español que no daba para sonrojarse, ironizar sobre cómo el público prefería sacar fotos en vez de gozar de la música, hacer un extenso “congelado” en la parte más álgida de la jornada (si hubieran caído las cortinas y no hubiesen aparecido más, habría sido un cierre de antología) y la tradicional invasión de público al escenario.
Si hubo alguien que disfrutó del concierto, fueron ellos mismos. Y ojo que los demás no les fuimos en saga. No les voy a poner un setlist, porque deben haber tocado cinco canciones en poco más de una hora. Ni voy a opinar de las chicas, ni de la fiesta posterio,r porque no fui ni’ interesa. Lo que importa es que fue un muy buen show. Sorpresivo como una película que viste sin saber de qué trataba y terminó siendo un peliculón. ¿Se entiende?

Publicado por disorder.cl
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