Por Pablo Rosenzvaig / Fotos: Daniel Hanselmann
Lo que hizo Datarock en Santiago tiene miles de lugares desde los cuales empezar a hablar de ellos. Podría partir por describir el setlist y como llegaron de un lugar a otro.
Podría hablar de la técnica, o los errores de lo que hicieron sobre el escenario.
Podría criticar ese exageramiento, medio colegial, de decir cada 2 canciones que están en el mejor lugar del mundo.
Podría reirme de la poca cultura rockera, de no saber como agarrar a alguien que se tira del escenario al público.
Podría situarlos en un mapa de lo actuales o copiones que son, pero no me interesa nada de eso hoy.
Me interesa decir que un grupo con sólo 2 hits que alguna vez bailaste y que todavía muchos siguen creyendo que son californianos, se plantó en un escenario, y por más lugares comunes del rock dummie que se te puedan ocurrir, fueron bastante más rockeros que los que se creen la postal village del rock.
Primero convencieron a los que venían con entradas regaladas, a ver el nuevo chipun chipun, de que no iban a poder concluir nada escuchando un solo tema. Después hicieron pensar a otros si lo que escuchaban sonaba a Talking Heads o a Devo de repente.
Había otros también que se dieron cuenta de que no eran 2 tipos con samplers, sino 4 tipos tocando arriba de un escenario y eso, en tiempos de bases y coreografías sin miedo a equivocarse, porque tu imagen de marca pude quedar mal, se agradece y demasiado.
No cualquiera puede hacerte creer que con unas cervezas de más estuviste, un rato, en ese recital de Happy Mondays al que nunca fuiste.
No cualquiera puede lograr hacer de un saxo algo rockero sin hacerte sentir que te estás resbalando en la telaraña azucarada de Kenny G.
No cualquiera puede hacerte sentir bien, sabiendo que te dará lo mismo discutir mañana con los Matte de la música para tratar de explicarles que esto no tiene nada que ver con las categorías que manejabas antes de verlos en vivo.
Este fue uno de esos recitales donde aprendes a saltarte todos esos lugares comunes, porque te queda la sensación de que igual algo te va faltar.
No sé que habrá opinado el respetable de este recital, pero creo que fue de esas bandas que no hacen de sus influencias una copia, sino que se hacen cargo de que crecieron con eso. No descubrieron sus influencias cuando se dieron cuenta de su vocación, dejando la adolescencia de lado para hacer ,ahora sí, algo en serio, sino que son de los que tienen placeres culpables y no andan pidiendo disculpas.
En resumen, este fue un recital donde volviste a repensar un poco las categorías. Ese tipo de cosas por las que empezaste a escuchar música.











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