Por Arturo Galarce / Fotos: Jorge Leal
Imagina tu rostro al regurgitar un perro vivo.
No sé por qué, pero al hablar de Slayer consiguen miradas como esa.
A los que no les pasa, en cambio, de seguro se sienten con algo en las venas, con algo que en toda su integridad condensa el borracho que se me avecina, con una petaca de ron en la mano, gritándome a la cara: “¡GRANDE SLAYER CONCHATUMADRE! ¡GRANDE SLAYER! ¡AAARRRGGHHHH!”.
Son las ocho y cuarto de la noche y hasta el momento soy un tipo acompañado de un borracho que bebe ron de una petaca, parados en mitad del ovni del parque O’´Higgins donde en casi dos horas más tocará Slayer. Ahí conversamos de la vez pasada en el velódromo del Nacional y la locura y alegría que significó para todos haber visto a Tom Araya haciendo pausas larguísimas entre los temas de puro emocionado que estaba, sólo para comprender de dónde cresta salió tanto gil mosheando sus canciones en esta esquinita del mapa.
También tratamos asuntos sobre Slayer que yo desconocía y que mi amigo, el borracho, memorizó de Wikipedia.
-Eso mismo haré después para recordar y contarles ciertos mitos sobre la banda, como que Slayer, en realidad, no sólo es una banda trash sino también Nazi – (not).
Tono Salfate:
-La S del nombre es idéntica a la del logo de la SS alemana de la segunda guerra, y “Angel of death” ”“temazo- trata sobre un médico nazi que experimentaba con gemelos y discapacitados hasta darles muerte; y el águila del escudo de la banda no sólo es logo de una banda, sino que es, también, el mismo pájaro del ejercito nazi. También tratamos asuntos no muy nazis pero ciertos como esa vez en que Tom Araya acusó de “homosexual” a Mustaine (Megadeth) en un concierto en vivo, después de que este lo tratara de “chupapenes”-.
Alguien enciende un pito dentro del ovni.
Mientras, en los accesos las instantáneas del rito metalero se representan en: metaleros persignándose al pisar la cancha, metaleros con sonrisa de gil apuntando a todos lados con sus celulares, y metaleros abrazados en rondas y gritando “SLAYER! SLAYER! SLAYER!”. Metaleros con terno. Metaleros con niños al hombro. Metaleros lanzándose sin asco de la platea baja a la cancha. Y un abuelo metalero con chaqueta de cuero y puntas de acero que se abre paso entre la masa como si avanzara entre sus propios espermios.
Le pierdo la vista a mi amigo el borracho hace rato, y se apaga la luz.
Gritos.
El inicio de Slayer es un mantra perverso: la intro de “World painted blood”, la misma con que inicaron casi todos los conciertos de la gira y disco del mismo nombre.
Luego viene el riff.
El riff y Lombardo atacando la batería como si golpeara con todas sus fuerzas las nalgas de una cubana con mil culos.
Luces rojas, manos en alto, y la sopa humana coreando, lista para hacerse mierda con el primer tema de la banda.
Ocho minutos más tarde -cuando todos ya se sacaron la cresta-, previo a comenzar War Ensamble, Araya toma aire evidentemente emocionado -y el que diga lo contrario que la mame- recibe diez mil aplausos, y pregunta:
– HOLA PO ¿¡SE VAN A SACAR LA CRESTA!? –
Y todo se va a la mierda. Y uno mismo se va a la mierda. Porque lo único que ocurre en adelante es una cabalgata de riffs, interrumpida sólo por el momento en que el mismo piño que se molió los lomos en el pogo decidió prudente cantarle el cumpleaños feliz a Tom, por sus 50 años cumplidos.
No voy a hablar de sonido pero se escuchaba la raja. No voy a hablar de pirotecnia pero los momentos más metaleros de la noche ”“más allá del grito brigido del final de Araya al comienzo de Angel of death y los punteos incansables de King- fueron las bengalas que sacaron en cancha antes del final y el humo del extintor que algún master accionó en mitad del mosh al comienzo del concierto. Secuencia completa que, desde que se lo pelan hasta que lo activan, puedes seguir acá:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=ybASh_2GjpM[/youtube]
Una hora y media después de iniciado el ritual todo acaba con un encore desapercibido entre la histeria de la sopa mutante. Aunque todo acaba, en realidad, a la salida. En los paraderos. En el metalero de terno que le compra una muñequera de Slayer a su hijo. En los puestos de sandwiches de potito donde el metalero a pie sentencia otra jornada más en la conservación de su existencia.
El concierto completo de Slayer en el Movistar Arena, acá:
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=lUI5VQTAYAI[/youtube]

Publicado por disorder.cl
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