Limp Bizkit en Chile: turn that shit ON!

Publicado por disorder.cl

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Primero viene el prejuicio: no sentirse lo suficiente “aggro metal” como para disfrutar del concierto, que el verdadero fanático los conoce desde que sacaron el Three Dollar, que ojalá no toquen sólo singles y en vez de eso algún b-side. Que ojalá sea mainstream pero no ‘too mainstream‘ y todas esas cosas que escuchas o lees antes de la fecha en sí. Luego viene el concierto, donde todos saltan y disfrutan incluso con la canción más MTV, con coreografía incluída. Si lo lograste, entonces te ganaste al público. Limp Bizkit, sí que lo lograron. Tarde, pero lo lograron.

Por Katherine Gallardo / Fotos: Oscar Soto

Las hormonas -masculinas y femeninas- comenzaron a prenderse al ritrmo de 2X y la voz saltadita de Alex de la Fuente, quien logra que un “a romper la calma y la conchetumadre”, suene melódico y hasta de buenos modales. Sin embargo, faltaba bastante público y todos sabemos que muy poca gente va a ver a las bandas teloneras. De todas maneras una mina a mi lado gritaba: “Mijito ricooooo” y cuando terminaron de tocar llamaban a un conocido que estaba arriba del escenario, quien poco las pescó. Insistían, “si este loco me deja entrar al camarín y veo a Fred Durst, te juro que me desmayo, pero antes ya dije que le iba a hacer un koala”. Raras expectativas.

Las luces -como siempre antes de que empiece el show principal- se apagaron y apareció la banda mientras todo el público gritaba de emoción y no guturalmente. Al parecer, no había demasiado que temer para una mujer en medio de hombres-mono que hacen mosh y se golpean semi-desnudos. Basta con decir que a mi lado estuvo todo el rato un gordito con lentes de alrededor de 9 años, que movía la cabeza y terminó ileso… con los lentes puestos.

Partieron con Why Try, la única que tocaron del último disco Gold Cobra, y siguieron con Pollution, del Three Dollar Bill, Yall$. Pero cuando realmente los gritos se hicieron más fuertes fue con Break Stuff (no importa lo que los hipsters quieran hacernos creer, los singles siempre emocionarán más al público). Luego de eso, una seguidilla de éxitos sacados del Chocolate Starfish… y el Significant Other. Pocas de este último, (lo cual es malo sólo porque yo los conocí con ese), asi que no disfruté mucho que cerraran con Rollin y no tocaran N 2 Gether Now. De verdad quería decir fuerte “Shut the fuck up!”, aunque claro, Fuck, fuck, fuck era la palabra que más se repetía.

Grandes detalles fueron: el bajo que se iluminaba en ciertos trastes de Sam Rivers, la increible pintura de Wes Borland (enteramente negro con el “cerebro” blanco, ciertamente sexy y perturbador), la camiseta de la selección chilena que decía Fred Durst con el número 10.

Entre los grandes momentos estuvo el fan que se subió a cantar Full Nelson. Algunos dicen que fue maqueteado, pero de ser así yo igual lo compré todo. Fred Durst le decía cosas sin micrófono y él decía: “Fred Durst dice que parece que estuvieran quedándose dormidos cabros, qué weá”. Perfecta traducción.

Un bonito show que se demoró casi diez años en llegar, pero dejó contentos a casi todos. No dejaba de preguntarme eso sí, cómo hubiera sido este mismo concierto, varios años antes, con adolescentes cargados de gorros de los Yankees hacia atrás y minas vestidas como en el video Nookie haciendo alusión a su entrepierna. Porque ¿a eso se refieren con lo fálico del nü metal, cierto? Fred Durst, al igual que Chino Moreno en Lollapalooza, tenía un imán en la mano conectado con el cierre del pantalón.

Y muchas chicas, agradecermos la música… y bueno lo último también.



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