← ARCHIVO DISORDER.CL MUSICA
MUSICA · julio 26, 2011

Reseña: Public Enemy, el pueblo al escenario

d
disorder.cl · julio 26, 2011 a las 5:59 pm · 4 min de lectura

Por Tanya Hirsch / Fotos: Ignacio Gálvez

Después de adelantar en la entrada a Álvaro Henríquez, su hermano y al pelado de Séptimo Vicio, corrimos a la barra por un vaso de cerveza a dos lucas y entramos a la cancha al ritmo de Panteras Negras, quienes ocuparon un escenario calentito después de De Killtros, Legua York y Tiro de Gracia. Tremenda bienvenida nos dieron los pioneros del hip hop de contenido en Chile. El creador del Rapulento, Lalo Meneses, invitó a Jimmy Fernández, fundador de La Pozze Latina y se mandaron un rapeo de aquellas décadas tan bonitas y tan feas.

Luego, en la pausa, guardias y sonidistas negros saludaron sonriendo a quienes los llamaban desde el público. Un preámbulo de lo que estaba por venir.

Ya hay en el Chile del nuevo milenio una historia de bandas clásicas de los 80 y 90 que llegan a un paraje dejado para el final. Son grupos que se reúnen para rascar provechos merecidos tras años y años de shows, saltos, gritos, guitarras rotas, mujeres y cansancio acumulado y llegan acá con un último esfuerzo a dar un suspiro de agonía desde un trono demasiado alto.

Pero no Public Enemy. Tras algunos primeros temas como “Bring the Noise”, el líder Chuck D subió al escenario a arbitrarios valientes y escuchó sus rimas sonriendo con gestos asombrados de “mira, bastante bien”. Mientras, en el fondo, los afortunados eran seguidos a la perfección por una banda que incluyó al productor de Run DMC en el bajo, un guitarrista amante del blues, una incursión del Hype Man Flavor Flav en la batería y Dj Lord, que también hizo lo suyo con un remix de “Smells like teen spirit” de Nirvana.

Los más grandes raperos de contenido político en Estados Unidos también recibieron del público la bandera afroamericana y un gran papel craft que gritaba “Educación Gratuita” y mantuvieron largas tertulias en inglés con los asistentes atentos que no tenían por qué entender nada más que “power” y “education”. Bailamos y saltamos con su hit “Fight the power” y especialmente con “Don”’t believe the hype”, donde subieron más público e invitaron a GuerrillerOkulto y Lulo Legua a mostrar sus rimas.

Chuck D tomaba las cámaras del público y hacía tomas históricas de sus compañeros. Los bailarines del grupo Security of the First World, vestidos de militares, controlaban a la decena de fanáticos que subieron al escenario y que bailaban entre los raperos (por ahí saltaron unas lágrimas emocionadas y unos combos infantiles). Sus enormes guardias ”“a esas alturas, los mejores amigos del público pegado a las rejas”“ regalaron una centena de discos, baquetas, poleras y toallas.

Lo que suele ser una exhibición a la fuerza de temas sabidos de memoria y estrellas de un Hollywood musical, fue en realidad una noche de camaradería, amistad, cercanía, confianza y sobre todo co-creación. Los artistas se unieron al público turnando roles, compartiendo respetos y admiraciones, eliminando cualquier tipo de diferencia.

No se trataba de la consigna de “todos podemos ser estrellas” de Lady Gaga, ni de la onda “odio al mainstream” del punk. Public Enemy mantiene un clima mucho más relajado y natural, donde los escenarios no importan y su eterna consigna contra la desigualdad social se hace honesta ante nuestros ojos.

Luego de más de dos horas y media de hip hop, Flavor Flav da un sermón que recuerda al góspel; sobre las dos cosas que jamás aceptará: el racismo y el separatismo. Acompañó haciendo juegos con las manos, pidiendo que nos mantengamos movilizados por la educación y rezando su lema de “Togetherness”, en un llamado coherente que más que a la política y la paz mundial, se aplica a la vida cotidiana.

Los músicos se retiraron entre símbolos de paz y puños de poder, mientras el Dj pinchaba One Love de Bob Marley y el público comenzaba a salir en el momento en que el rapero de los relojes gigantes se despedía cantando dulcemente las melodías del prócer jamaicano.

#Musica #public enemy