Disorder.cl 2003 - 2013 *

Sin Límites: todo gran poder conlleva una gran responsabilidad

Publicado por Ignacio Molina

Archivo: 240 artículos

Por I. Molina

En Limitless (2011) Bradley Cooper (The Hangover) es Eddie Morra, un escritor treinteañero que está en esas clásicas fases en donde sus dedos no logran fluir sobre el teclado, mientras su casa editorial lo apresura para que termine (comience) de una vez el esperado libro que prometió. Además, está más solo que una raya: Lindy (Abbie Cornisa), su novia, lo acaba de dejar ya que no soportaba su lastimero estado; el de un escritor sin escritura. Algo insondable, para una chica posmo como ella.

Mala cosa allí. A los ojos de Lindy, Eddie es todo un fracaso. Y tal como apila boletas de bares y burdeles, apila lotes de ollas y platos sin lavar. Metáfora es fácil del agujero existencial en el que se encuentra. De hecho, no es casualidad que al inicio del filme Eddie Mora se parezca bastante a Eddie Vedder, ya que Morra es como un Vedder sin surf ni Pearl Jam

Hasta el momento””primeros 20 minutos””, es posible sacar en claro que tal como la vida de la mayoría de los escritores””el cliché es fácil””, la vida de Morra es una tragedia.

Sin embargo, esto da un giro cuando su ex cuñado lo introduce en el mundo de la NZT: una droga capaz de alterar las funciones cognitivas, una que permite el acceso total a memoria, concentración, atención, lenguaje, inteligencia y psicomotricidad. Entonces Eddie descubre que al consumir NZT, de un minuto a otro, en su mente sólo fluyen codas. Y por ende se hace adicto y logra terminar su esperado primer libro””del que nunca sabemos de qué trata””, logra conseguir a la mujer que se le antoje; logra darle sentido a su vida.

Pero como todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, la vida de Morra amenaza con irse, otra vez, al infierno: apareciendo una suerte de hoyo negro que amenaza con devorarlo por completo. Y justo cuando vislumbramos la magnitud de este forado, aparece‘ De Niro en el rol de un magnate interesando en la brillantez analítica de Morra. Un magnate que no es más que el envés del Superyó: que introduce la función paterna, el murallón. ¿Cómo lo hace? Emulando la relación de Michael Douglas con Charlie Sheen en Wall Street.

Y aunque los diálogos de Cooper con De Niro orbitan años luz de los de Sheen con Douglas, el director Neil Burger (El Ilusionista) en Limitless logra dar una buena batalla: los socavones del guión””adaptado de un libro: The Dark Fields””son nivelados por medio de lo visual. Existe un buen trabajo allí. Jo Willems (Hard Candy), cinematógrafo, hasta parece divertirse al filmar un par de tomas a lo Carousel (Bank robbery heist frozen in time with clowns). Y si bien esos tracking shot están lejos de los obtenidos por Scorsese en Goodfellas, de igual forma logran crear un efecto bastante especial: un coaxial directo a la mente de Eddie Morra. Una mente al límite.

Quizá Limitless va sobre esa fantasía de obtener lo que siempre se ha anhelado de una forma casi mágica. A lo deus ex machina. Precisamente mediante un imposible: el del control total. Nuestro control total. Es por esto que cuando Eddie obtiene lo anhelado, cuando obtiene el no tener límites, su vida se vuelve pesadilla: las ideas que anteriormente””mediante la NZT””retozaban en paz, ahora rebotan en sinápsis infernales provocando incendios neuronales. Casi la misma condena que cayó sobre el personaje de Jim Carrey en Bruce Almighty luego de tranformarse en Dios;’ en un dios que falla.

Limitless. Estados Unidos, 2011. 105′  minutos. 3 de 5 estrellas.

Texto publicada anteriormente en Cinépata

[youtube width=»630″ height=»410″]http://www.youtube.com/watch?v=niQWRwfQNIs[/youtube]

CONCURSO

Ganaron: Ana Belén Salinas, Pía Fierro y Jorge Fourniel.

Revisen hoy en la noche su correo.

Comentarios publicados en "Sin Límites: todo gran poder conlleva una gran responsabilidad"

¡Deja el tuyo!