Emile Dubois, ejecutado en 1907 y patrono de los encarcelados: ¿Santo, asesino o ambos?

Publicado por Camilo Salas

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Por Luc Gajardo

En la foto aparece sentado, tragando sus últimos respiros, y a punto de decir sus últimas palabras: «Ejecutad. Sólo les pido que apunten bien al corazón».

Luego los disparos. Y el negro hondo y eterno.

Un día 26 de Marzo, fin de verano como ahora, pero en 1907, Emilio Dubois, uno de los más connotados asesinos en serie que haya visto este país, fue fusilado en Valparaíso. A Dubois, de 30 años, de supuesto orígen francés y pasaporte colombiano, se le condenó por los sangrientos homicidios a puñaladas de tres comerciantes y dos intentos de homicidio: uno a otro comerciante y el otro a un dentista, que sobrevivieron de raja a los ataques.

En la foto, otro detalle importante. Envuelto en valentía y ganas de mirar la muerte de frente, Dubois se negó a que le vendaran los ojos. Horas antes de la ejecución, fue entrevistado. Acá un extracto de ese dialogo.

-Usted demuestra mucho valor.

-No, el valor lo demostraré más tarde, aún estoy en mi celda, cuando esté ante la boca de los rifles, entonces estaré valiente, acá no hay peligro. Acá estoy tranquilo. En mi vida he sentido el silbido de las balas muchas veces, hoy sentiré su efecto.

Otro detalle de este novelesco caso, es que semanas antes de la ejecución, estando Emile (o Emilio) ya condenado a morir, un terremoto sacudió la cárcel dejándola semi en el suelo. Pero Dubois se quedó sentado en su celda, seguro de su inocencia, mientras un montón de convictos arrancaban como ratas. Jamás aceptó los crímenes que se le imputaban.

Acá es donde el caso se pone bipolar. Porque un lado, de ser realmente el asesino, Dubois fue-y-es considerado un Robin-Hood-pero-más-hardcore: sus víctimas eran huevones reconocidamente usureros y nadie realmente se entristeció porque se los cargaran. Por el otro, para quienes lo consideran inocente, la figura de Dubois es el santo patrono de los encarcelados injustamente. A su tumba llegan los familiares de los presos a pedirle justicia divina.

Si quieres visitarla y revivir un periodo de la crónica roja nacional, la animita de Emilio Dubois esta en el cementerio de Playa Ancha en Valparaíso.

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