3 viejovenes, 1 cojo y un jovencito en Skrillex

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Por Luc Gajardo

Una comitiva de viejovenes sobrios incluyendo a un cojo (que fue felicitado por un joven por ser cojo e ir a un concierto de lolos) partimos a ver a Skrillex y la verdad de las cosas fue lo más parecido que se puede estar en un dance revolution enorme pero sin pokemones-otaku-no-se-como-chucha-se-llaman-los-que-juegan-eso sino que zorrones sin polera, harto skater y por suerte, pero bien poquitas, jovencitas con un lado de la cabeza rapado transpirando irresistibles feromonas teen.

Llevamos de paseo a nuestro amigo más joven, bien parecido y dubsteper, Eder Rivas y esto fue lo que pasó.

«Todo comenzó con un DJ que prendió al público por un rato bien largo con dubstep, entre pifias y aplausos, el hueón se fue glorioso y con el pico bien parado, hasta las visuales le salieron increíbles.
Comenzado el show de Soony Moore (así gritaban sus fans hardcoritos que lo seguían desde la época fotolog) había dos formas de verlo, quedarse solo en la galería aguantando el olor a ala de unos raperos, o bajar a sudar frente al escenario, sintiendo esa exquisita mezcla de esencias entre transpiración y paragua.

Si estuviste abajo bailaste, saltaste, abrazaste a gente que no tenías chucha idea que existía y apareciste en el video que grabaron. Videos que gracias a la magia de la edición quedarán así:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=eOofWzI3flA[/youtube]

Si te quedaste viéndolo desde la galería, igual la pasaste bien, no quedaste tan agotado, pero si -de verdad- venías escuchando a Skrillex desde antes que saliera el EP Bangarang, lo disfrutaste tal como lo hizo el resto que estuvo abajo. Además, notaste todas las especies extrañas que asistieron, como los mini Skrillex que daban vueltas y las minas otaku disfrazadas de muñecas de porcelana.»

Ese fue el reporte de nuestro amigo Eder que, además de bailar como un animal, sobrevivió todo sopeado a la foca que le echó un zorrón musculoso cuando terminó el show (Te salvaste zorrón, estabamos a punto de pescarte a combos y hasta de muleta en el hocico te hubieras ido).

A la salida las reflexiones eran bastantes pero apresuradas, pues el conductor designado tolerancia cero de la noche se había activado bailando adelante y sudaba de pies a cabeza, entonces había que irse rapidito para que no lo pescara la helada.

Así estuvo entonces la noche con la que comenzamos Lollapalooza. Palabras al cierre, de uno de lo viejovenes:

«Cuando uno va a un concierto siempre está la ilusión de que se conjuguen las 3 directrices básicas para la armonía universal. Sexo, drogas y rock and roll, la mayoría de las veces es remplazado por un par de viejos medio pelados con poleras negras haciendo salud con una cerveza. Skrillex hizo que dudara varias veces si debí ir, pero logró mover una masa de pendejos extasiados. Hizo además que pusiera en duda si la guitarra con distorsión aun tiene la vigencia de los 70, porque en ningún concierto había visto a una pareja afilarse sobre la ropa y lamerse el cuerpo con tanta dedicación.»

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