Por Camilo Salas
“Prometeo” es una precuela de la saga Alien que comenzó en 1979. Las dos cintas, la original y esta, son dirigidas por Ridley Scott, el mismo de «Blade Runner», y todas juntas se pueden ver como una gran obra conjunta en la que una gran empresa (acá Weyland Industries y en el futuro Weyland-Yutani), creadora de humanoides y naves, desea conquistar el espacio pero no sabe los peligros que hay allá afuera.
Es posible ver “Prometeo” sin saber nada del mundo Alien y sus tres secuelas. De hecho “Prometeo” funciona por si misma, habla de la civilización original que vimos en Alien 1 y 2. Es la historia de aquella nave en donde los tripulantes del Nostromo encontraron los primeros huevos de Alien de la película original, nave que tambien aparece en la secuela (que fue dirigida por James “Titanic” Cameron, extraña cosa).
Como casi todo en la ciencia ficción, desde Julio Verne y antes, la tecnología que utilizan las naves y los personajes es un elemento más del universo y hace la diferencia. Por ejemplo en la original Alien la nave de Ripley y sus siete pasajeros es un gigante armatoste de carga que funciona con pantallas blanco y negro, mientras el «Prometeo» (así se llama la nave) de esta película esta dedicado a la investigación y en ella viajan científicos, por lo que la tecnología es de avanzada. Esto funciona como algo no muy alejado de la realidad en nuestro planeta y para mi solucionó el tema de los efectos especiales, que en 1979 son de mierda y acá son de primer nivel.
La secuencia inicial es quizás la más crucial para entender una película que aun no acaba, incluso horas después de verla. La cosa va así: un humanoide ve como una nave se aleja y decide tomar un líquido negro, el que lo desintegra, hasta que nos acercamos a su ADN y vemos como se vuelve a crear. Esas son las claves de esta cinta: oscuridad, ADN, misterio y el como los humanos tenemos la capacidad intergaláctica de cagar al mundo.
Algo muy importante son los diseños, en definitiva H.R. Giger sigue ahí. Tambien sigue ahí el pequeño grupo amenazado por seres que solo quieren matarlos. Y el malvado cyborg nuevamente esta, de hecho el robot de «Prometeo» es más parecido a los de Blade Runner que nunca, es una especie de cierre de la obra de Ridley Scott. Y para que decir la actuación de Idris «Stringer Bell» Elba y la línea que tira para jotearse a Charlize Theron.
Prometeo es un neo-clásico, de esas obras que envejecerán con grandeza. Total y completamente recomendada en cualquier planeta del peligroso universo.
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Publicado por Camilo Salas
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