Por Cha Giadach / Fotos por Jaime Carrera (cortesía de Potq.cl)
Fue una noche rara, por lo menos para mi que estaba volado en remedios para el resfrío, de esos tecitos con medicina que saben a helado de agua derretido y viejo, más un coctel de pastillas. De caminar por Bellavista, sudando frío, en una noche fría, tratando de mantenerme en pie, y al mismo tiempo entrando a un lugar donde casi todos estaban en las mismas, pero con otra sustancias, de esas que sirven para la recreación más que para la enfermedad. Y en cierto sentido eso es lindo, estar en un lugar donde casi todos están en las mismas: Volados, hablando estupideces y riéndose hasta de los botones de la camisa. Borrachas y borrachos que hacen filas eternas para comprar alcohol, borrachas y borrachos que comparten este liquido con los que no tienen mucho dinero a esas alturas.
Me dicen que disfruté mucho a The Holydrug Couple. Me dicen porque en realidad no estaba en mi sano juicio. No estaba en nada. Solamente movía la cabeza entre personas que estaban haciendo lo mismo, lo mismo que los de atrás y que los de adelante. Y trato de hacer memoria, y sí, fue la raja. Hace tiempo que no veía a los cabros sobre un escenario. Creo que nunca los había visto en formato banda, porque casi siempre son dúo. En un momento pensé que ver más gente sobre la tarima era culpa de las pastillas, pero en realidad había otras personas. Fue refrescante, fue un pequeño recreo de mi sobredosis de Tapsín caliente y de gente que me saludaba y que no me acuerdo quienes eran.
Föllakzoid confirmó una vez más que son una de las mejores bandas que existen dentro de lo suyo. ¿Fuerte, ah? Pues yo estoy escribiendo esto y me doy la licencia de decirlo. Si quieres irte un rato a la chucha, a sentir que no estas en este mundo o quieres irte a uno paralelo, tienes que saber ir a ver a los Föllakzoid en vivo. Y eso se sabe cuando, en el momento en que se suben al escenario, ya empiezan a prenderse los primeros pitos de la noche. De esos que se dejaron a medio fumar cuando todos subían el cerro para entrar a la Ex Oz. Gente pasándose papelillos, prestándose el encendedor, a la mierda los guardias que te dicen que lo apagues. Estamos todos en las mismas. Viva el amor.
Ese viernes 28 del maldito mes de junio, todos fuimos a ver los Psychic Ills. Las otras bandas eran un regalo que se agradece, ya que están dejando bien parado al acontecer musical de un Chile donde los medios todavía le dan bombo al idiota del Quique Neira o a esas bandas que de repente renacen de los noventas a decir lo mismo de siempre. Eso ya murió cabros, denle el paso a la sicodelia, a la experimentación, a chicas y chicos que quieren hacer algo diferente, por la chucha.
¿Qué puedo decir? Que a la hora en que los Psychic Ills estaban disponiéndose a tocar yo ya estaba en mi peor momento. El peor momento de la enfermedad. Ese instante asqueroso en que te da de todo, como esa patada en el estomago cuando nos enfermamos por culpa del frio. Esa sensación de quererte meter a la cama y no salir por un mes entero. Pero empezaron a tocar, humildes, sin mucho que decir, lo suyo es la música, y me fui a la mierda. Estuve todo ese rato flotando, sin hablar con nadie, porque en realidad no quería ir con nadie. Ese momento era mío. Un momento en que viajó de Estados Unidos a Chile para decirme: “Oye imbécil, mejórate, todo esta bien, escucha esta wea”.
No voy a decir que fue “un trance sónico”, ni voy a hablar de “las guitarras estridentes independientes”, no, cállense, esa noche fuimos a pararnos en el borde del ultimo piso de un edificio con muchos pisos, y nos dejamos estar, y el viento nos salvó de caernos. Y en ese momento le agradecí a todo el universo por cosas tan tontas como la Internet, la música y la existencia de farmacias de todas las esquinas de Santiago.
Setlist Psychic Ills
The Way Of
Depot
See You There
Might Take a While
One More Time
Tried to Find It
Mantis
Radar Eyes’ (cover The Godz)
Mind Daze
Western Metaphor
Take Me With You
I’ll Follow You Through The Floor
Electric Life
Encore:
Ring Finger
Incense Head
January Rain










Publicado por Camilo Salas
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