Cuando los nerds fueron divos

Publicado por Sebastian Cavallo

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El videojuego, querámoslo o no, es arte. Su sofisticación y niveles de producción han alcanzado estándares tan altos cómo los cinematográficos, superándolos incluso en casos como L.A. Noire. Pero la llegada a esta cúspide, comenzó abajo, a finales de los años 70’s.

No es realmente hasta la década de los 90’s, que el programador comienza a ser una marca por sí misma. Cliff Bleszisnki es un buen ejemplo contemporáneo. Sin embargo, hay detrás de esa decena de ejemplos, miles de nombres que fueron desterrados al olvido: que escapan a los Miyamoto y a los Kojima.

Archon

Archon: The light and the Dark (1989 – NES)

En esta industria asesina, muchos de los desarrolladores son meros engranajes de un sistema establecido en dónde reemplazar esa pieza, no es problema alguno.

Esa realidad, era la imperante durante los primeros años de un mundo para muchos, con escaso potencial. Pero hubo quienes dijeron basta.

Corría el año 79, y los tres programadores estrella de Atari, se reúnen con el entonces CEO en mayo, para demandar ser tratados como artistas musicales.

Querían royalties, y más importante, sus nombres en las cajas y cartuchos de los juegos. Querían la gloria del arte.

La reunión terminó tras unas breves palabras del mandamás de Atari, quien llamó a los 3 «diseñadores de toallas”, y gritó cualquier persona podía hacer esos pedazos de plástico.

Querían que las caratulas de sus juegos, fueran obras de arte inspiradas en su trabajo. Querían más realismo en el envasado. Buscaban reflejar su identidad en el producto como un todo.

Rock n' Bolt

Rock n’ Bolt (1984 – C64)

Siete meses después, los programadores, un ex ejecutivo de la industria musical y un inversionista, fundaban su propia compañía desarrolladora. Necesitaban dañar a Atari en el mercado. Necesitaban partir con una ventaja, a pesar de ser tan pequeños.

¿Cómo comenzar molestando a un titán de una industria monopolizada por unos pocos? Fácil, aparecer primero en la guía de teléfono. Nace en octubre del 79, Activision.

Era la nueva forma de hacer juegos. Desde los orígenes, el centro estuvo en el desarrollador como individuo, pero la fama era impensada hasta entonces.

La diferencia es que la nueva compañía, colocaba como eje central de su modelo comercial, a la persona detrás de la obra.

Comenzaban a surgir equipos creativos, y llegaba finalmente el reconocimiento al trabajo duro, y muchas veces mal pagado. Ahora todo tenía mayor control por parte del desarrollador.

Las espinillas estaban de moda, y las portadas de sus creaciones, poco tenían que envidiar a las de la música.

Shogun

James Clavell’s Shogun (1989 – DOS)

Con el tiempo, otros dirigieron su atención a un esquema similar. Electronic Arts, Lucas Arts, y muchos otros, todos creadores de los mayores clásicos de los videojuegos.

Modelos que dieron vida por ejemplo, a Ron Gilbert, la mente detrás de un clásico perenne como Monkey Island.

El pasar de una década, y el crecimiento vertiginoso de la industria, asesinan al romanticismo. Muchos de los creadores, desarrolladores, y programadores (antiguamente, todos una misma persona), volvieron a transformarse en prescindibles, salvo contadas excepciones.

Era lucrativo ser programador, había mano de obra disponible por el monto indicado.

Hacker

Hacker (1985 – DOS)

Los 90’s trajeron consigo el nacimiento de titanes, cuyo único centro sería el éxito comercial, y el verdadero poder estaba en manos de quienes financiaban los proyectos; quienes introducían plazos de entrega y modificaciones obligatorias.

Pero hubo una época, un par de años durante los 80’s, en que «el gordo granudo» detrás de los juegos, fue una puta estrella de rock. Y sus caratulas lo demostraron.

Activison hoy, es otro. Robert Kotick, uno de los románticos visionarios que rescató del hundimiento en 1990 a la empresa, es  la cabeza de Activision Blizzard, un verdadero coloso avaluado en más de 14 mil millones de dólares. Un mamut de la industria, de prácticas más que cuestionables y plagado de polémicas.

Pasaron los años y nos dieron más de diez entregas de Tony Hawk’s Pro Skater en unos años. Nos entubaron Call of Duty año a año sin cambiar la fórmula, y agotaron rápidamente la paciencia de todos con Guitar Hero, y sus diversos lanzamientos semestrales.

Kotick hizo de Activision, algo muy rentable. Algo muy rentable, sin una verdadera alma.

Master of the lamps

Master of lamps (1985 – C65)

De la fórmula de los Rockstars, nacida a principio de los 80’s, queda algo hoy. Por cada gran desarrollador siguen existiendo cientos de nombres que pasarán sin pena ni gloria a la historia, cómo una breve mención en los créditos finales del juego.

La partida de las estrellas detrás de Call of Duty, Vincent Zampella y Jason West, dan cuenta de la repetición de un ciclo. Agotados de ver su capacidad creativa limitada por plazos de entrega y estrictas líneas editoriales, deciden irse para fundar «Respawn Interactive», de la cual aún no hemos visto un lanzamiento.

Existen los Kojima (Metal Gear), los Miyamoto (la mayoría de los personajes de Nintendo), Gabe Newell (Valve), Peter Molyneux (Lionhead Studios), Will Wright (Sim City), Sid Meier (Civilization), entre otros. Todos instituciones en sí mismos. Todos, fuertemente vinculados a grandes corporaciones de cientos de millones de dólares. Algo así cómo los Zamorano de la industria, siendo poco fieles a sus orígenes.

Pero antes de todo, antes de los millones de dólares, y la fama a nivel global, existió un duro camino. Un camino que se pavimentó en base al sacrificio y entrega de miles de desarrolladores que creían en sus proyectos, y cuyo fin último era entregar la mejor experiencia, la más novedosa posible, a su público; los jugadores.

¿Cómo atraer la atención del público en una era sin internet, sin reviews ni publicidad? La portada de la caja era entonces, la mayor arma.

Wishbringer

 

Wishbringer (1988 – DOS)

Robert Kotick, es el perfecto ejemplo, de una de las cuñas más famosas de Batman; “Mueres como un héroe, o vives lo suficiente para convertirte en el villano”. En esta industria Sr. Kotick, usted vivió de más.

Sírvase esta, cómo una galería de un periodo en dónde el arte y el amor del desarrollador a su obra, fueron el centro de la industria.

Las portadas de disco épicas, pasan a la historia. Justicia para la de los video juegos. (Click para agrandarlas).

Ballblazer

 Ballblazer (1985 – C64)

Shanghai

Shanghai (1986 – DOS)

The tracer sanction

The Tracer Sanction (1984 – DOS)

hUNTER

Hunter (1991 – Amiga)

Labyrinth

Labyrinth (1986 – C64)

Mindfighter

Mindfighter (1988 – Amstrad)

Portal

Portal (1986 – DOS)

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