Crónica Dura #16: dosis, porciones, límites

Publicado por disorder.cl

Archivo: 1853 artículos

drugs Por Simona.

A veces es sólo una palabra la que te hace sentido y ese es todo tu problema. No sé nada de eso de las porciones. Lo que de primeras suena súper ahueonado, pero en realidad ahora, en este momento en que escribo, es la palabra clave, la génesis y el alpha de todos mis problemas. Si estuviéramos en una isla abandonados, aléjate de mi con todas las provisiones porque me las voy a echar en un día. Cuando hago un pito o me sale un troncho o me sale una aguja. Cuando me toca dibujar, siempre me salen más líneas (o menos) y muy distintas entre si. Si cocino siempre le pido a otra persona que sirva los platos porque no sé hacerlo equitativamente.

No entiendo lo de la dosis. La porción individual.

Nunca supe cuantas piscolas eran las que tenia que tomar. Nunca me ubico en cuanta carne puedo comer en un asado y cosas así. En definitiva soy como un perro(a), no me sé saciar.
Cuando la gente dice: es que tu no te sabes medir ¿Se refieren a lo de las porciones o no? Se refieren a que hay días para carretear y días para trabajar, entender que hay horarios, entender que si te tomas ese copete vas a vomitar o que si te jalas esa línea te va a dar un pre infarto.

Entonces ese día salí con esta nula capacidad y es más difícil que hacerlo con el dinero. ¿Cómo logro entender que no tengo que invitar a la gente a NADA? Pago entradas, pago taxis, pago piscolas. Saco cogollos y pastillas a las 6 de la mañana. No logro entender que la vida tiene sus porciones, horarios y la mayoría son aburridas. El día está destinado en su mayoría a trabajar y el resto a dormir, dejando un par de horas para comer, asearse, cagar y trasladarse. Si fuéramos lo suficientemente inteligentes hace tiempo hubiéramos incluido en nuestros horarios fijos la necesidad de follar, entonces después de la hora de colación, te correspondería una hora para follar.

Entonces en noches como esas y como todas las demás no logro hacer porciones y tiro todos mis bolsillos sobre la mesa: un gramo de M, dos pastillas, una cajita llena de cogollos preciosos, medio gramo de saques, dos Prozacs y 30 lucas. Llamemos a Fono Copete, pico con todo… cancelemos planes y saquemos los anteojos de sol. Y de repente la vida tiene su propia manera, con el amanecer y su luz de decir que no es el momento para hacer lo que estas haciendo, pero Los Beatles cantaban: “Aquí viene el sol y está todo bien”.

Entonces cambiemos las maneras, no respetemos los horarios y empecemos a improvisar ¿Por qué no me puedo pegar una línea a las 3 de la tarde un día martes? ¿Por qué el viernes es más adecuado? ¿Quién dijo eso? Las porciones también parecen estúpidas. Como cuando te dan la pizza pre picada y yo me quiero comer la mitad de la pizza. O las mismas pastillas, que a veces vienen casi divididas para ser compartidas, pero en realidad es una pastilla y esa es la porción para una persona.

Saber dosificar y saber cual es tu dosis puede ser fundamental a la hora de consumir lo que sea, en realidad. La gente suele pasarse y ese es el problema. Incluso si te pasas de ser buena onda. El otro día leí que la gente que da debe conocer sus límites porque la gente que recibe rara vez lo hace. “Límites” es una buena palabra, “porcionar” ni siquiera sé si existe, pero conociendo los límites… bueno eso también suena interesante.

Límites. Límites. Límites. Límites. Límites.

Comentarios publicados en "Crónica Dura #16: dosis, porciones, límites"

¡Deja el tuyo!