Perdida (Gone Girl): todas las historias de amor son historias de horror

Publicado por disorder.cl

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GoneGirlPor Natalia Anabalón

Gone Girl
Director: David Fincher
Duración: 150 min
Origen: E.E.U.U
Distribuidora: 20th Century Fox
Género: Drama

Si partimos por el principio podríamos pensar que Perdida (Gone Girl), la última película de David Fincher, es una historia de amor. Un hombre acaricia el cabello de su esposa preguntándose qué esconderá el cerebro de ésta. Todo normal.

Basada en el bestseller homónimo de Gillian Flynn, la súbitamente denominada reina del thriller, ha alcanzado los primeros lugares de ventas y publicidad.

Al inicio del relato se entra en la dimensión del recuerdo, de todo lo que sucede cuando dos personas están en el periodo de conquista, con momentos tan cursis que dan ganas de pararse del asiento. Se podría decir que es una historia del recuerdo en que dos personas sufren por los problemas naturales de una relación, dejan de tener una vida compartida y empiezan a tener una vida individual.

El argumento es el siguiente, Nick Dunne (Ben Affleck) sale por su café en la mañana del día del quinto aniversario de matrimonio con Amy Elliot Dunne (Rosamund Pike, la hermana mayor de Elisabeth Bennet en Orgullo y Prejuicio, 2005). Al volver a la casa, Dunne ve que ésta ha desaparecido dejando evidentes señales de violencia en uno de los rincones de la casa lo que hace presumir que se trata de un crimen. Dunne llama a la policía quienes empiezan la investigación no sin antes dudar de la veracidad de su testimonio al tener una actitud desinteresada y escurridiza, siendo constantemente cuestionado por el policía interpretado por Patrick Fugit, el chico que soñaba con ser periodista de música en Casi Famosos (2000) y la detective que lleva el caso quien en ningún momento se despega de su café para llevar del Dunkin´Donuts.

La película va avanzando conformando un correlato con la lectura que una Amy del pasado hace de su diario personal antes de desaparecer narrando pasajes desde cómo se conocieron hasta el derrumbe de la relación. Luego de la pérdida de trabajo de ambos a causa de la recesión económica y de un avanzado cáncer de la madre de Nick dejan Nueva York y se cambian a vivir a un suburbio en Missouri. La hermana gemela de Dunne, Margo (Carrie Coon, The Leftovers) es la que permanece fiel a él en todo momento y Neil Patrick Harris, un tipo con cara de chiste que estamos acostumbrados a verlo hacer reír a la gente ahora interpreta de buena forma a un ex novio despechado y obsesivo que logra ser tan detestable como el personaje de Affleck, que para ser protagonista resulta pasivo y que no varía en nada dentro de la historia. No así el personaje de Amy y su versión ilustrada y perfeccionada en The Amazing Amy una serie de libros elaborados por sus padres insertos en el mundo de la producción literaria y el exitismo que han tomado la figura de su hija ficcionandola desde Amy la busca tesoros, Amy juega Volleyball y Amy tiene un perro.

Hay que considerar que cuando novelas son adaptadas son vueltas a ser dramatizadas en el lenguaje cinematográfico, el cine emplea un lenguaje distinto y en cuanto a este último elemento es central que la misma Flynn haya sido la guionista. Siguiendo el planteamiento de Javier Rodríguez Fonseca en Saber Narrar (2012) por el análisis de la estructura de la novela, la selección de escenas, la aplicación al texto de un criterio visual y la reescritura de los diálogos Flynn le puso especial dedicación.

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Catalogada como un thriller psicológico, Gone Girl, no entra en la categoría Noir, no pertenece ni podría pertenecer a la tradición de la novela negra norteamericana esa que tuvo su apogeo en los años 50´pues su nombre parece diluirse ante los clásicos Dashiell Hammett o el mismo Raymond Chandler máximos exponentes del género. Pero hablemos de la autora, Glynn ha manifestado en diversas entrevistas que escribe desde una guarida debajo del sótano de su casa construida por su marido para que ella pudiera escribir con tranquilidad mientras lidiaba con la maternidad, guarida a la que llama “el pozo del infierno”, muy inspirador.

Entonces, ¿es una película de amor que debiéramos ver en pareja como he leído en algunas partes? Pues tanto como espectador o lector tenemos la libertad de ver e interpretar las cosas como queramos. ¿Qué vemos? Una historia del derrumbe, una evolución del desastre, la película a ratos parece aburrida, en la misma línea de los libros de Nicholas Sparks, pero lentamente la oscuridad y la locura se adueñan de todo. Algo está pasando, no sólo la película tiene colores oscuros que va proporcionando lentamente una realidad sórdida.

A David Fincher le gustan los thriller y tiene especial predilección por aquellos personajes masculinos que dudan y se cuestionan (Seven, Fight Club, Zodiac) o un ególatra e inadaptado socialmente Mark Zuckerberg en la alabada, The Social Network (2010). Distinto es el caso con Zodiac (2007) película que pasó algo desapercibida en nuestro país sobre un asesino en serie en el Estados Unidos de fines de los años sesenta y que hasta hoy se desconoce su identidad. Luego dirigió The Girl with the Dragon Tattoo (2011) la versión estadounidense de la primera parte de la trilogía sueca Millennium. Ahí nuevamente está la duda, la inquietud y ahora la venganza esta vez en una mujer, en el personaje de Lisbeth Salander.

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Uno puede juzgar o empatizar, quizás quienes vivieron alguna historia similar fantaseen con algo de la historia. Dentro de la ficción como espectador te cuestionas si es que existe realmente gente así, y la respuesta es sí, existen y peores. A ratos Gone Girl, me recordó Side Effects (2013) de Steven Soderbergh con esta idea de tratar temáticas en torno a la pareja y la maquinaria del mundo moderno, no obstante las dos tienen un entramado tóxico que se va volviendo cada vez más oscuro. Pasa que en ambos casos al ser tan buenos directores caen en absurdismos como es la idea de tratar de abarcarlo todo, la mayoría de las buenas ideas surgen porque se les buscan. Otro aspecto en común son los personajes arquetípicos (el esposo estúpido, la mujer despechada, las apariencias, los otros) y estrellas de la industria cinematográfica, pero que a mitad de camino cuando se alcanza el punto más álgido y se tiene la ilusión de un clímax fantástico la historia cae y no sorprende.

La película tiene una toxicidad inevitable, esa toxicidad que se da en aquellas relaciones en que no sabes si correr a tiempo o quedarte hasta el final, pero hay un tope en la historia, hay algo que traba y siendo el tema de la simulación lo más interesante en la película, la producción televisiva, la representación, lo falso, la manipulación de la imagen como cuando el personaje de Ben Affleck ensaya su testimonio antes de dar la entrevista a un programa estilo Oprah Winfrey ante todo el país. Todo es una simulación, incluso su matrimonio, en términos más amplios. Quizás el tema central de la película sea eso, la simulación.

La sorpresa de lo absurdo, de cómo la locura alcanza sus máximas expresiones transformándose en una telaraña.

SITIO WEB

TRAILER
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