Lollapalooza Chile 2016 a tres manos

Publicado por disorder.cl

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Captura de pantalla 2016-03-27 a las 7.43.26 p.m.No quisimos complicarnos con nuestra cobertura porque estamos viejos y flojos. Sale un poco de sol y nos insolamos automáticamente, bebemos una piscola y ya nos da sueño, dos fumadas y perdemos el aire… en fin. Somos tres abuelos con todas las ganas del mundo pero que ya estamos bastante viejos para ir a ver bandas que no conocemos ni en pelea de perros, especialmente las que tocan en el Perry’s Stage donde si entramos necesitamos hora inmediata al doctor. En fin, ya no somos los mismos de antes pero seguimos amando la música. Esto es un reporte a tres manos de la pluma del Cha Giadach, Javiera Romero y Juan Pablo Prado (que solo fue el sábado porque al otro día estaba enfermo ¿vieron? Puro abuelismo). Relatos que no tienen nada de periodismo, sólo puntos de vistas personales.
Por Cha Giadach, Javiera Romero y Juan Pablo Prado.
Fotos por Rodrigo Fernández.

FUIMOS POR POCAS COSAS PERO SALIMOS CON OTRAS.
Por Cha Giadach.
Captura de pantalla 2016-03-27 a las 7.46.07 p.m.

Fui por Tame Impala el sábado, pero Eminem me demostró que un idiota puede hacer un buen show. Fui para burlarme del fascismo disfrazado de rebeldía buena onda de Eagles of Death Metal pero me fui sorprendido con la forma en que Albert Hammond Jr. interpreta en vivo. Fui a confirmar  esa música maldita para comerciales adolescentes que hace Of Monsters and Men pero preferí ir a ver si el público de Cachureos efectivamente quedaba congelado con “Congelao”. Quise complicarme con extensos debates musicales con amigos periodistas pero al final terminé bailando bajo el sol con Jungle de fondo.

Lo mismo me paso el domingo que evite a toda costa Mumford and Sons y terminé disfrutando la historia del rock chileno de la mano de Aguaturbia. No quise ni presenciar a Brandon Flowers porque Alabama Shakes me dio clases de música en vivo. Me sentii un anciano con Twenty One Pilots, los dos minutos que vi de Halsey y tantas otras cosas. Todo para bien, nada para mal.

¿Qué quiero decir con todo esto? Que los festivales no son para ir a reclamar (a menos que pase algo realmente malo), son para inspeccionar, para sorprenderse y repasar la música que te gusta y la que no te gusta. No se trata de cómo es el publico (para algunos sí, pero da lo mismo). Se trata de aprovechar esa entrada y sacarle el jugo a las decenas de artistas que van a entregar todo lo suyo a un escenario. Un escenario que puede ser una mierda, el paraíso y todo entremedio. Todo depende de los horarios y todas esas cosas que a muchos complican, pero al final esa es la gracia. Saber administrarte y pasarlo bien en vez de andar contando cuantas rubias con coronas de flores hay caminando por ahí.

A LO QUE FUI
Precisa y tajante. Sólo habla de las bandas que quería ir a ver y punto. Nada de descripciones sociales (o bien poca) porque todos sabemos quien va a Lollapalooza.
Por Javiera Romero.
Captura de pantalla 2016-03-27 a las 7.47.18 p.m.

-Sábado-
Magaly Fields
Estos cabros se plantan en cualquier escenario y dejan a todos locos. La verdad es que no sé si el 50% + 1 eran amiguis de infancia o de la universidad, pero la mocha hablaba por sí sola. Todos—yo incluida—lo estábamos pasando la raja. Además de ser buenos músicos, los Magaly Fields son simpáticos y seguros, y eso ya te pone de un ánimo distinto para recibirlos. Aunque tocaran cumbia, los aplaudiría igual. Clap, clap.

Tame Impala
Antes que todo, me disculpo, porque no puedo dejar mi fanatismo oculto para hablar de esta joyita que vimos el sábado. Podría dar la lata hablando del sonido atrapante y del delay estupefaciente de la voz de Kevin Parker, pero no lo haré. Ensuciar una presentación así de perfecta con una verborrea técnica sería un crimen. Al igual que “Currents” y sus dos discos anteriores, Tame Impala fue sublime. Es sublime. Amén.

Eminem
Eminem fue una montaña rusa, y no sé si la euforia que me vino con el clásico “My Name Is…” le gana a la reverenda lata que me dio escuchar las canciones de amors con Rihanna. Sí, mujeres, este hombre es como el vino, y sus visuales 3D compensaron harto mi decepción. Al menos pudimos regalonear la vista mientras sufrían nuestros oídos más hípsters y vejetes.

-Domingo-
Gramatik
Pensé que me había equivocado de banda cuando entré al Movistar Arena. Esperaba escuchar samples downtempo con harto Groove del weno y jammings pa’ fumarse uno. Pero no, no, no. Había un bailoteo típico de la electrónica más dubstep: niñas encima de los pololos y zorrones bailando como niggas. Pero estuvo bueno. Aunque no me lo esperaba, terminé moviendo las patitas igual. Un 6.

Die Antwoord
Muchos nos bancamos el show bizarro de Ghost para ver a Die Antwoord, una de las esperas más largas que he visto en algún Lollapalooza por una banda que, a pesar de no ser headliner, se robó a mucho público. Primero era la expectación por el show, después, por la música, y la mezcla de las dos cosas cuando salieron al escenario valieron la espera luego lo seca que me dejó el susodicho orgasmo femenino prometido por el vocalista de Ghost. Casi muero aplastada, compartí con todas las razas de zorrones y pelolais de todas las edades, pero cuando empezó a cantar Yolandi, los sentí a todos como mi familia. Sudor y lágrimas me sacó estar metida frente al escenario, pero no importa. Tómenme y hagan conmigo lo que quieran.

DÍA 1, Y SÓLO DÍA 1. VEJEZ.
Nuestro Juan Pablo nos mandó un Whatsapp el diia domingo avisando que estaba en cama y deprimido después del clásico de mierda que se jugó ese mismo día. Esto es lo que le salió sobre el festival del día sábado.
Por Juan Pablo Prado.
Captura de pantalla 2016-03-27 a las 7.49.56 p.m.

Este es el segundo Lolla en el que quedo destrozado completamente. Cansado, insolado, con migrañas de dos días y hasta con cuadros de indigestión.  Estoy cachando que no puedo seguir el ritmo de un festival como este que está lleno de estímulos por donde mires: comida rica (no barata necesariamente), zorrones pintamonos con máscaras de caballo o lucha libre mexicana, palito selfie, algo de olorcito a marihuana y decibeles tan altos que podrían llegar fácilmente hasta Mendoza. Pero bueno, acá voy a mi sexto Lollapalooza, con un line up no tan solvente como años anteriores, pero lo suficientemente atractivo como para salir de la cama un fin de semana, derecho a ver la revancha de la Javiera Mena en uno de los escenarios principales donde pocos minutos atrás a los Ases Falsos los cortaban mientras cerraban su set con Simetría (fea la actitud igual) y Movimiento Original hacía lo suyo repitiendo la dosis proleta de Portavoz el 2015. Hace un calor de la puta y al público que hasta esa hora ya repletaba los accesos y el parque, parece no importarle nada. Javiera los mantiene durante una hora bailando sin pausas, salvo el momento en el que ejecuta el himno generacional “Esquemas Juveniles” que mezcla con Bachata Rosa del hermano en la fe, Juan Luís Guerra, dejando en claro que esto es pop para las masas, hecho para que bailes y llores sin parar, máxima que se cumplió en un set que se paseó principalmente por lo mejor de sus tres producciones y que logró ya a esa hora, transformar la explanada del Parque O’higgins, en la sala central de la Blondie.

Sigo buscando esa sensación discotequera en el festival y me meto al reducto pelo lais por excelencia del festival: el Perry’s Stage.

El Arena es otro cuento, es una gran gira de estudios, un espacio que quizás a los 18 estaría disfrutando a todo ritmo. Miro desde lejos, me compro un jugo y veo como todos se conocen, como todos van dispuestos a guardar este momento para siempre en sus cabecitas cuando Bitman & Roban presentan lo suyo ante un público que quizás no los conoce, pero que les da lo mismo. La idea es webiar y no ponerse prejuicioso  como lo hace toda mi generación culiá amarga. Si los cabros van por la selfie y el check in, da lo mismo. Son un público maravilloso.

Me paso a ver a los Eagles of Death Metal, vuelvo al sol implacable y la gente murmura: “ellos son los del atentado en París” y me dan ganas de decirles que no solamente son eso, también son pro armas, pro Trump y pro rock pichulero. Lo estoy pasando la raja, me imaginé que la banda perdía mucha sin Josh Homme dentro de la alineación titular y me equivoco medio-medio, EODM dejó la patá entre sus fans y una buena impresión entre los que no los conocían. Punto para este line up parejito.

A esa altura me paso para la Aldea Verde, le hago cariño a una perra que estaba en adopción y me topo con Chinoy tocando en ese mini escenario que nadie pesca. Triste igual. Quiero bailar porque a eso uno viene a un festival como este que de a poco se desmarca de las bandas que a mi me gustan y reemplaza por Dj’s que a mi sobrina le encantan , así que me centro en lo de Jungle y muevo el poto con todo el gentío que entregado a una tocata de algo más de una hora donde repasan su celebrado disco debut. Dicen que estuvo medio fome, sin emoción, sin groove, pero yo difiero, no pienso darles lecciones ni tratar de intelectualizar un show que ni leyendo podrás entender. Jungle cumplió con creces y marcó uno de los puntos altos de la jornada.

El día sigue y de fondo suena Of Monster and Men, mis compañeritos Disorder se van a ver a Los Magaly Fields al Lottus Stage y confirman que lo que desde En Órbita venimos pregonando: El rock no va a morir jamás mientras existan bandas como estas que se niegan a dejar los tarros y reemplazarlos por tecladitos Casio.

Son ya casi las 7, el sol se esconde por Pudahuel y aparece en escena el verdadero plato fuerte del día: Tame Impala.

Son otro corte y el cambio en esta, su ya tercera presentación en el país, confirman una evolución y solvencia digna de banda legendaria. Lo de los australianos impresiona e hipnotiza, te llevan del baile de Let it Happen a un leve headbanging con el ya clásico inmortal,  Elephant con el que nadie deja de saltar. Miro por la pantalla a Kevin Carter y me hace gracia lo raja volado que está, lo simple y buena onda que es con el cariño del público chileno pese a no entender porqué diablos nos da por gritar ceacheí en los conciertos, pero bueno, eso es otro tema.

La hora y media se me pasa volando (qué paradoja), los hits quedan en delay en mi cabeza que a esa hora ya amasaba una migraña, aplaudo y grito más que la chucha. Soy feliz y me quiero ir a mi casa ¡Qué me importa Jack Ü y Eminem después de esto!, pero el rigor profesional me mantiene en el parque. Con las últimas fuerzas me voy a ver lo de Skrillex y Diplo.

¡Esta mierda es una locura! Soy parte de masa que baila frenéticamente y grito cada vez que sacan una pirotécnia. Yo y los zorrones somos iguales: nos gusta el webeo y baile nos une pese a que sus apellidos tengan dos erres, me voy en volá y pienso que Jack Ü borra con la barrera de la Plaza Italia, luego recapacito y no, ni cagando, pero ahí estamos todos, cantando la Gasolina en el evento “alternativo” más grande hecho en Chile. Es raro, nadie pifea o encuentra ahora que el reggaetón es de mal gusto y eso es lo que precisamente logra Jack Ü mezclando peras con manzanas con un gusto exquisito y enfermo que podría hacer bailar a ese rockerillo que tantas cumbias se ha perdido por andar de weón malo por la vida. Las patas no me dan más, quiero mi cama y mi perro. No me importa perderme a Eminem, llegó con 15 años de retraso el socio y además, no me interesa. Si buscabas leer algo de este loco, acá no lo encontrarás. Dicen que tocó mucho de su disco nuevo y que de a poco prendió con sus clásicos del año de la corneta y que al terminar, tiraron fuegos artificiales. Yo a esa hora estoy durmiendo y descansando para un segundo día de sol, pelo lisos y algunas bandas que me interesaban, el resto lo leerás de boca de mis compañeros.

CONCLUSIONES: NOS ACOSTUMBRAMOS.
Por Cha Giadach.

Captura de pantalla 2016-03-27 a las 7.50.47 p.m.

La sensación que me causó la edición de este año no fue ni buena ni mala. Es difícil de definir. Puede ser que el publico chileno ya está acostumbrado a este tipo de eventos y no esperamos ninguna sorpresa. Ni musical, ni de otras cosas. Es más… se puede ver en el área de prensa que todos están haciendo lo suyo sin mayor esfuerzo que cumplir con el trabajo y mandar contenido antes del cierre. Puede ser que esté mal mi punto de vista, pero es así. Ya hay algo monótono en Lolla, y puede ser que pase en el resto de los festivales que ocurren a lo largo del año. Se nos fue la novedad, y a veces tenemos demasiadas expectativas gracias a Internet. Esto no es nada contra la productora, ni ninguna otra, hay gente que se saca la mierda poniendo de pie estas cosas y eso se agradece y casi nunca se ve porque están detrás del escenario… pues… sacándose la mierda.

Puede que esté hablando de mi amargura de los 30 años recién cumplidos. La música estuvo de lujo pero nada sorprende. Se pueden hablar de las mal llamadas “deudas” como lo fueron la presentación de Florence Welch, Eminem e incluso Die Antwoord que hace rato nos conquista con sus videos extraños. Es un festival para el público y no para un maldito critico de música que encuentra todo malo. Y por eso mismo… no deberías haber leído esto. Que viva el público y dejen de leer tanta mierda. Busquen ustedes sus propios discos, sus propios ídolos y organícense para que los traigan. La masa puede mover dineros, productoras e incluso puede llegar a los mismos artistas si estos están bien atentos.

Y acá el resto de las fotos de ambos días por Rodrigo Fernández.

Sábado 19 de marzo, 2016. Fotos por Rodrigo Fernández.http://rofetchart.tumblr.com/

Posted by Disorder.cl on lunes, 21 de marzo de 2016

Domingo 20 de marzo, 2016. Fotos por Rodrigo Fernández.http://rofetchart.tumblr.com/

Posted by Disorder.cl on lunes, 21 de marzo de 2016

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