Por Juan Pablo Prado.
Fotos por Rosario Oddo.
La última vez que los vi fue para un Festival Maquinaria en el 2011, recuerdo que les tocó un horario de mierda y un público que no conectó con la banda. La mayoría iba por Megadeth, Faith No More y Alice in Chains. Puros pesos pesados del cancionero Eurocentro. Esta vez, la cosa cambiaba drásticamente: su público en un local único.
Somos caleta de personas que repletamos la sala central de Blondie en esta primera cita del Ciclo S.U.E.NA. de Virgin, que pese al retraso de unos veinte minutos, no para de corear el comienzo de Conscience Killer, la canción más esperada de la noche y que coronaría una relación profunda de la banda con la hinchada local.
El show estuvo a la altura del rock y tuvo todo lo necesario para convertirse en esos puntos altos que tendremos en el año en materia de conciertos. El setlist no tuvo puntos bajos ni pifeas de ningún tipo. Los BRMC se dieron incluso el lujo de maravillarnos con una nueva canción del disco que interrumpieron su grabación, por venir a saludarnos a los nosotros los sudacas y hacer algunos de sus más entrañables canciones como Love Burns en formato acústico. Las poleras revolenado por el aire eran cada más y más y el show subía en intensidad con un Robert Levon Been entregado con la parcialidad local y sus compañeros inmiscuidos en sus propios instrumentos, listos y dipuestos para azotar las cabezas de todos los presentes con una clase magistral de cómo se debe hacer un show en vivo que cerraron con la incombustible Whatever happened to my rock ”’n”’ roll (Punk Song), desatando la euforia en una sala repleta que no paró de saltar por más de una hora.
Lo de esa noche fue una explosión de rock & roll, una lección donde la distorción es la reina y la humildad en el escenario, el valor más respetado por este lado del mundo. A los BRMC no hay más que darles las gracias y esperar lo que puede ser (de seguro) un gran disco, de esos que no necesitan tanto marketing ni challa, de esos que como la antigua, se pasaban de mano en mano y que de boca en boca comentaban la calidad de su contenido. Lo mismo pasará con este show que de seguro, jamás saldrá del corazón de los muchos que llegaron hasta Metro U.L.A a una nueva comunión, con una de las pocas bandas que le da sentido a esa vieja frase que “El rock & roll no morirá jamás”.
Más fotos por Rosario Oddo.
Parte de #VirginSUENAFotos por Rosario Oddo.
Posted by Disorder.cl on’ domingo, 27 de marzo de 2016


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